Mi verso favorito del himno «O Holy Night» (Oh, Santa Noche) dice : «Verdaderamente
nos enseñó a amarnos unos a otros, ; Su Ley es amor, y Su Evangelio es paz. El
romperá las cadenas, porque el esclavo es nuestro hermano, y en Su Nombre, toda
opresión cesará.» («Truly He taught us to love one another ; His law is love,
and His Gospel is peace. Chains shall He break, for the slave is our brother,
and in His name, all oppression shall cease.»)
Opresión. Como la que cada día esclaviza a nuestros hermanos y hermanas que
todavía están creciendo en el vientre.
La fuente de toda opresión es el pecado, la rebelión contra Dios y Su
voluntad. En Navidad, la opresión se acaba porque precisamente en Cristo, Dios y
los pecadores se reconcilian. El mal es conquistado en su raíz. Sin embargo, la
victoria todavía se está desarrollando. El Reino ha llegado, pero todavía
rezamos, « ¡Venga Tu Reino! » Jesús nos salvó, sin embargo rezamos, « ¡Señor,
sálvanos! » Esto no es una contradicción. Es simplemente la realidad que el
Reino está creciendo, y Dios nos da un papel para desempeñar en este crecimiento.
¿Cuál es nuestro papel ? Estamos llamados a permitir que la victoria que
Cristo ha obtenido, modele nuestras vidas y nuestra sociedad. Combatimos el
pecado, nos esmeramos por la virtud, deseamos construir la unidad, justicia y
paz.
Por lo tanto, toda opresión debe cesar.
Recibir la buena noticia que « Nos ha nacido un Salvador », es recibir el
mismo poder que nos salva del pecado y la opresión, y permitir que nos salve a
nosotros. Recibir al Salvador es también aceptar la obligación de participar con
El en la salvación de otros. El amor que Cristo nos muestra en Su nacimiento nos
impone una carga : de la misma manera que El interviene para salvarnos, debemos
intervenir para salvarnos unos a otros. El vino para interponerse entre nosotros
y nuestros opresores, y esto le acarreó la cruz. Celebrar la Navidad indica
nuestra disposición a interponernos entre nuestros vecinos y sus opresores.
Cuando recibimos al Salvador, recibimos a su Salvador.
No hay nada mas opresivo que el aborto. Nunca en la historia de la humanidad
ha habido peor forma de esclavitud. No hay afirmación más denigrante que decir
que alguien no es una persona, que no es un ente, cuya vida no se reconoce y
cuya muerte no cuenta. Este mal es tan atrevido, que de hecho, no solo destruye
al niño por nacer, sino que busca el castigo de aquellos que tratan de salvarlo.
Que así sea. Aceptamos la tarea ; compartiremos la carga. « En Su Nombre toda
opresión cesará » Participaremos en la liberación de nuestros hermanos y
hermanas por nacer. Somos el pueblo que ha escuchado la Buena Noticia de los
ángeles : «¡Les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor ! » No vamos
simplemente a oir la Palabra. No vamos a celebrar una Navidad superficial que
busca la alegría de la temporada pero no busca las victorias del tiempo. No
vamos a ser un pueblo que proclama que ha nacido un Salvador, pero que no hace
nada para salvar a nadie. En cambio, nos comprometeremos a luchar para acabar
toda opresión, al tiempo que recibimos a Aquel que es la Vida.