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Una Violación No Justifica un Aborto

 

Fr. Frank Pavone
National Director of Priests for Life

   
 

¿Y que pasa en el caso de una violación?  ¿Me está diciendo que una mujer no puede hacerse un aborto?

Normalmente, esta pregunta lo que realmente está queriendo decir es: ¿Piensa que el aborto es aceptable en ese caso? A pesar de que la pregunta haya sido formulada de otra forma, esta es la intención.  Lo que preocupa más a quien pregunta es ¿No le importa esa mujer? ¿No puede sentir compasión por ella  y ayudarla?

Para contestar esta pregunta, deberíamos por lo tanto, empezar por abordar este punto directamente.  Antes de mencionar el aborto, deberíamos subrayar que estamos totalmente de acuerdo con que la mujer que ha sido violada a tenido una experiencia terriblemente traumática, la cual con dificultad podríamos empezar a comprender, y que su bienestar sí nos interesa.  Haga énfasis en este punto, y vaya mas allá diciendo que quienes estamos en el movimiento pro vida  estamos listos para apoyar a esa mujer ofreciéndole consejería, sanación y compasión.

Este estilo, por supuesto, difiere en que no empieza donde la mayoría de las personas contestaría ese reto, es decir, con los derechos del bebe, sino que comienza mostrando interés por la mujer, que es precisamente la prioridad de quien está haciendo la pregunta.

Después, habiendo llegado a un común acuerdo de que la mujer ha sido victimizada y que necesita de nuestra ayuda, podemos redefinir la pregunta sobre el aborto en esta manera: ¿Será que un aborto realmente la ayudaría?  Al preguntar esto, usted está preguntando lo que generalmente se asume sin expresarlo o cuestionarlo, básicamente, que el aborto es de alguna manera una solución a la violación, y que de alguna manera le ayudará a aliviar el dolor y el trauma a esta mujer.

El cuestionar ese presupuesto que generalmente asumimos, presenta evidencia de que no solo el aborto no alivia el trauma de la violación, sino que acarrea un trauma propio.  Un sinnúmero de mujeres sufre por años y décadas después de sus abortos, y requieren consejería no por sus violaciones sino ¡por el aborto! Con la violación,  el trauma es “alguien me hirió.”  Con el aborto, el trauma es “Yo herí y mate a alguien, y ese alguien era mi hijo.”  Ello conlleva un dolor mayor.

De esta forma  ayudamos a quien nos hizo la pregunta a ver que nuestra razón para decir que quien ha sufrido una violación no debe abortar no está basado en la insensibilidad, sino por el contrario en la compasión.  Es decir, estamos partiendo de las mismas bases desde las cuales esta partiendo quien nos hizo la pregunta y el reto para que consideremos el aborto como una posibilidad en esos casos.

El siguiente paso en el proceso es mostrarle que nuestra compasión de hecho es mayor que la de quienes aprueban el aborto en esos casos.  Habiendo establecido que la victima de la violación nos interesa, podemos hacer unas preguntas que son poderosas: ¿Por qué no podemos amarlos a los dos?  ¿Por qué no podemos extender al niño no nacido la misma compasión “practica” que los dos queremos ofrecer a la mujer?  ¿Por qué no podemos expandir las fronteras de aquellos a quienes cuidamos?  ¿Por qué el ayudar y amar a uno (la madre) debiera ser a costa de destruir a otro (el bebe)?  En realidad, no podemos ayudar a uno si ayudar al otro y no puede causar daño a uno sin causar simultáneamente daño al otro.


 

   
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