La decepción de Ratzinger

 

Fr. Frank Pavone

   
 

Nunca antes había visto un abuso más desvergonzado y tanta distorsión de las palabras de alguien como los recientes artículos publicados por algunos medios seculares y católicos con relación a un memo sobre el aborto y la votación que escribió el Cardenal Joseph Ratzinger del Vaticano.

El cardenal escribió: "No todas las cuestiones morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia... Aún entre los católicos puede haber una legítima diversidad de opinión sobre la guerra y la aplicación de la pena de muerte, pero sin embargo, no puede haberla con relación al aborto y la eutanasia... Un católico sería culpable de cooperación formal con el mal, y por lo tanto indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara por un candidato precisamente por su postura permisiva sobre el aborto y la eutanasia".

Es bastante claro. Aquellos que quieren que el aborto siga siendo legal y por lo tanto votan por candidatos que han prometido hacer esto, pecan y están excluidos de la comunión.

¡Algunas publicaciones en cambio dicen que el Vaticano ahora ha dado permiso a los católicos para votar por candidatos que promueven el aborto! Un artículo que he visto decía que esto era cierto "si un votante sentía que la posición del candidato en otros asuntos pesaba más que su posición sobre el aborto".

Pero si el aborto pesa más que otras cuestiones no es algo que se decida por los sentimientos del votante. El Santo Padre ha escrito que "Se ha hecho habitual hablar, y con razón, sobre los derechos humanos; como por ejemplo sobre el derecho a la salud, a la casa, al trabajo, a la familia y a la cultura. De todos modos, esa preocupación resulta falsa e ilusoria si no se defiende con la máxima determinación el derecho a la vida como el derecho primero y fontal, condición de todos los otros derechos de la persona…" (Christifideles Laici, n.38)

Más aún, la totalidad del episcopado de los Estados Unidos, ha llegado a decir que el aborto legal es tan inaceptable que podría incluso requerir que aboliéramos íntegramente nuestro sistema de gobierno. Las palabras exactas se encuentran en el párrafo 4 del documento Vivir el Evangelio de la Vida, y dicen: "Cuando la vida política de los estadounidenses se convierte en un experimento con la gente en vez de por y para ella, no valdrá la pena continuarlo. Se puede argumentar que nos estamos acercando cada vez más a ese día".

El memo del cardenal Ratzinger no resuelve el dilema en el que se encuentran muchos buenos católicos cuando todos los candidatos, por lo menos entre los que tienen posibilidades de ganar, parecieran apoyar por lo menos algún tipo de aborto. ¿Entonces, qué hacemos? ¿Tenemos que votar por un candidato que no tiene una base suficiente para ganar? ¿Tenemos que abstenernos de votar? La respuesta a ambas preguntas es no. Podríamos votar por el candidato que apoya menos abortos que su oponente. Esto se basa en la siguiente oración tomada de una nota al pie en el memo del cardenal: "Cuando un católico no comparte la postura a favor del aborto de un candidato... pero vota por ese candidato por otras razones,... se puede permitir en presencia de razones proporcionadas".

El cardenal ya había explicado que el aborto no es proporcional a otras cuestiones, aunque es ciertamente proporcional a sí mismo.