No falte

 

Fr. Frank Pavone

   
 

Al final de cuentas, hay una sola regla básica para cumplir nuestras obligaciones en el terreno de la política: Estar ahí.

Sin importar quien prefiere a cual candidato, o lo que digan las encuestas, o lo bien que se expongan los argumentos, las elecciones las deciden las personas que se presentan a votar. Lo que permite a un candidato acceder a un cargo es que el número de votantes que llegan a votar por él en el día de la elección es mayor que el de su oponente.

Falta poco tiempo para las elecciones de este año. Ojalá que nos hayamos tomado el tiempo de averiguar quienes figuran en las boletas y cual es su posición sobre los distintas cuestiones. Ojalá entendamos que la cuestión más importante es el derecho a la vida, y que estar en "lo correcto" en una gran cantidad de asuntos nunca puede justificar estar equivocado en la cuestión fundamental.

Ahora, lo que cuenta es quien llega a votar.

Allí es donde Ud. puede ayudar a nivel local, y lo puede hacer de dos maneras.

En primer lugar, organice asistencia para llevar a la gente a votar. Quizás hay gente que necesita que la lleven. Las parroquias o grupos pro-vida pueden organizar "pools" en autos o camionetas con este fin. Quizás alguien necesita que otro cuide a los niños. Ud. puede ofrecerse de voluntario para hacerlo, o quizás organiza este servicio para un grupo de padres. También puede, simplemente, llamar a sus amigos y parientes para recordarles que salgan a votar.

En segundo término, puede asistir a aquellos que están físicamente impedidos de asistir al recinto de votación para que emitan su voto ausente. Esto es importante, por ejemplo, en el caso de ancianos y aquellos que no pueden salir de sus casas, o personas que estarán de viaje el día de la elección. Los problemas de salud o los viajes no deberían silenciar la voz de los ciudadanos en las elecciones.

Y no olvidemos el papel de los sacerdotes. En estos días, deberíamos estar oyendo desde los púlpitos acerca de nuestra obligación de votar. Algunos sacerdotes son excesivamente cautelosos con relación a lo que pueden y no pueden decir. Pero como indica el memorandum de la Oficina del Asesor Legal de la Conferencia Episcopal de EE.UU. (Office of the General Counsel of the US Bishops’ Conference), "Tanto el IRS como la Comisión Federal Electoral [11 C.F.R. §114.4 (d)] permiten que las organizaciones católicas patrocinen el registro de votantes y campañas para que la gente salga a votar, siempre y cuando no haya evidencia de sesgo a favor o en contra de algún candidato, partido politico o posición de voto."

A través del Antiguo Testamento, los profetas desafiaron a los reyes para que siguieran las leyes de Dios. En nuestros días, no solo tenemos la oportunidad de desafiar a los gobernantes, sino que podemos elegirlos. Y las mismas manos que se levantan a Dios en oración son las que hacen bajar las palancas en la votación. En vez de quejarnos simplemente sobre el clima moral de nuestra nación, hagamos algo para cambiarlo. Como dicen nuestros obispos: "Cada voz cuenta en la vida pública. Cada voto cuenta." (1998: Living the Gospel of Life - Viviendo el Evangelio de la Vida, n. 34)

El próximo día de elecciones, no falte.