Una declaración oportuna

 

Fr. Frank Pavone

   
 

El 18 de junio pasado, los obispos de los Estados Unidos emitieron una declaración muy oportuna que se titula Los Católicos en la Vida Política (Catholics in Political Life). La declaración es una prueba de fidelidad a su responsabilidad de corregir y amonestar a aquellos que se desvían de la ley moral, al tiempo que muestra un deseo ferviente de ofrecer un diálogo personal y dirección a aquellos que pudieran estar teniendo dificultades para adherirse a esa ley. Más aún, es una declaración que responde a las inquietudes del corazón de muchos católicos, asegurándoles que los obispos no han sido silenciados con intimidaciones, ya sea por los recientes escándalos en el sacerdocio o por las amenazas perennes de acciones judiciales por parte de aquellos que piensan que la "separación entre Iglesia y estado" significa que la Iglesia debe permanecer en silencio cuando el estado hace algo malo.

La declaración es una presentación y aplicación breve, clara y lógica de algunos principios fundamentales de la enseñanza moral católica. Los obispos reconocen que el aborto es un problema peculiar entre las multifacéticas preocupaciones de los católicos en la vida política. No obstante mencionar "la vida y la dignidad humanas, el matrimonio y la familia, la guerra y la paz, las necesidades de los pobres y las demandas de justicia", el documento se concentra en el "asesinato del niño por nacer" y afirma que ese acto "es intrínsecamente malo siempre y no puede justificarse nunca". No se puede decir lo mismo de la guerra, la pena capital, o cualquier decisión política específica que no contradiga principios morales fundamentales. Intrínsecamente malo significa que no puede haber disputas sobre las circunstancias en las que el acto pudiera ser justificado o que permitan su continuación. En otras palabras no hay valores compensatorios que nos releven de nuestra obligación de trabajar para eliminar todos los abortos.

La declaración establece varias conexiones importantes. Dado que el aborto es intrínsecamente malo, el estado no puede permitirlo. Por lo tanto, un órgano gubernativo que lo permite coopera con el mal. Considerando que esto es lo que de hecho ha pasado en los Estados Unidos, la declaración afirma que los legisladores pecan si no trabajan para corregir tal situación. En este punto de la declaración, la palabra cooperar ha sido utilizada tres veces, enfatizando la gravedad del tipo de pecado descripto.

Los obispos señalan después que no hay "división entre creencias y acción pública, entre principios morales y elecciones políticas". Retomando una vez más el tema de la cooperación, los obispos expresan su preocupación pastoral por aquellos funcionarios públicos que han devenido "cooperadores en el mal en forma pública". Depués vinculan esto a la Sagrada Comunión, para la que se requiere un previo examen de conciencia. Señalan que "este examen de conciencia incluye la fidelidad a la enseñanza moral de la Iglesia en la vida personal y pública". En otras palabras, no es suficiente que una persona esté bien con Dios en la privacidad de su conciencia; uno debe estar bien con Dios también en el ámbito que todos pueden ver: las acciones públicas.

En Priests for Life estamos agradecidos por esta declaración. La pelota se encuentra ahora en nuestro terreno. Alentemos a nuestros líderes espirituales difundiendo ampliamente su declaración.