El aborto y el abuso infantil – Tercera parte

 

Fr. Frank Pavone

   
 

En mis dos columnas previas, señalé que hay una causalidad mutua entre el aborto y el abuso infantil. Aunque esto no significa que todos los que fueron abusados han abortado, o que todos los que han abortado van a abusar sus hijos, sí indica que hay una correlación significativa e influencia en ambas direcciones. He abordado algunas razones por las cuales haber abortado puede llevar al abuso de otros niños. Voy a explicar ahora por que el abuso o abandono cuando se es niño aumenta la probabilidad de abortar el hijo propio.

La persona que es abusada o abandonada de niño está herida profundamente y esa herida se proyecta sobre la adultez. Dado que el daño ha sido causado en áreas clave que determinan como uno se ve a sí mismo, como confía en otros, como ve la relación padre-hijo y que expectativas tiene uno sobre el mundo y su futuro, este daño afecta de una manera obvia tanto el deseo como la habilidad de dar a luz y educar a un hijo.

La vida y la esperanza están unidas indisolublemente. Se necesita esperanza para tener el coraje de decir si a una nueva vida, y la esperanza es una de las cosas más preciosas que el abuso y el abandono destruyen en las victimas. Si las esperanzas y los sueños de la persona abusada están hechos trizas, tendrán poca esperanza en el futuro de sus hijos y por lo tanto abortarán.

Más aún, el abuso y el abandono hacen que la persona sea más débil en cuerpo y mente. La victima de abuso tiene mayor dificultad en confiar en su cuerpo para sobrellevar el dolor o el estrés, y tiene mayor dificultad para desarrollar pensamientos maduros y flexibles. Por estas razones, dirá a menudo que un embarazo "es demasiado." El aborto parece la opción más fácil.

El miedo al abandono es otro factor importante. Los niños que han sido abandonados o descuidados tienen terror a que esto vuelva a ocurrir. Luego, una víctima de abuso embarazada es particularmente vulnerable a amenazas de abandono por parte de los que exigen que aborte. También temerá que el niño la abandone y prefiere abortar antes que enfrentar ese tipo de abandono.

Un problema relacionado es la relación con los padres. Una mujer que fue abusada o abandonada por sus padres en la infancia no pensará que ellos estarán presentes, apoyándola durante el embarazo. Cuando era niña y necesitaba ayuda desesperadamente, sus padres no la ayudaron; está convencida entonces que no la ayudaran ahora. Esto aumenta la tentación a abortar.

Además, el embarazo y el parto catapultan a una persona hacia las demandas de la adultez. Alguien que ha sido abusado o abandonado ha perdido su infancia de una manera esencial y busca aferrarse a ella o recuperarla. Ello aumenta la falta de deseo de perder esa infancia de otra forma, como sería la aceptación de la madurez que exige la paternidad. Esto se ve como la pérdida de la última oportunidad de ser protegido por un padre.

Para mayor información sobre esta y otras razones por las que el abuso lleva al aborto, consulte al Dr. Philip Ney (www.messengers2.com)