El perro y la rata

 

Padre Victor Salomón

  The Americano
  11/19/2009
 

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No querido lector, no se trata de una fábula de Esopo o un cuento infantil, este es un artículo en defensa de la Vida Humana desde la concepción hasta su ocaso.    Ahora, bien, usted puede estar preguntándose qué tiene que ver un perro y una rata con la Defensa de la Vida.  Eso es precisamente lo que explico a continuación.

El fundador de Sacerdotes por la Vida, el Padre Lee Kaylor, en una de sus primeras cartas enviada a los sacerdotes de los Estados Unidos, para animarlos a predicar sobre el tema de la defensa de la Vida, narraba la historia de la rata Skeeki.  Esta rata se hizo muy famosa en un pequeño pueblo del sur de California en el año 1990, porque un artista quería realizar una obra de arte para una galería local.  Su obra consistiría en colocar a la rata Skeeki  sobre el pavimento y, sobre ella, una tela blanca para luego dejar caer desde un tercer piso un bloque de cemento que daría como resultado la “obra de arte”.  Por supuesto que aquello causó  tal revuelo  en la prensa, radio y TV locales que, el día pautado para la elaboración de tan “creativa” expresión artística, se presentaron más de 600 personas para salvar a Skeeky.  El roedor fue finalmente salvado de la muerte.  Hasta aquí la historia de la rata.

Más de 3500 bebés por día -1 cada 26 segundos-, solamente en los Estados Unidos, no contarán con la suerte de la rata Skeeky, ya que serán asesinados por el aborto legal, no solamente matando a un inocente, al ser humano más vulnerable de todos: el no nacido,  sino dejando huellas indelebles físicas, emocionales y espirituales en la madre de la criatura con los efectos subsecuentes en todo el tejido social.

Ahora procedamos con la historia del perro. La historia del Perro Natividad es parecida a la de la rata Skeeky, aunque no corrió con la suerte del pequeño roedor  ya que el otro artista  sí logró su cometido y llevó a término su proyecto aunque, no se angustie querido lector, porque el perro Natividad no fue aplastado por un bloque de cemento, sino que fue presentado en una “Bienal” atado a una pared con el título “Un perro enfermo, callejero” y fue dejado morir de hambre y sed por el autor de tan excelsa obra.

La historia del Perro Natividad está en Facebook y cuenta con más de 154.000 amigos.  En los Estados Unidos fue muy conocido el caso de Terry Shiavo.  Ella fue dejada morir de hambre y sed por su esposo y, para mayor perversión, en contra de la voluntad de sus padres y hermanos quienes se ofrecieron a cuidar de ella.  Nuestra cultura ha logrado introducir un lenguaje que desfigura la verdad de la enfermedad y entonces gustan llamar al asesinato asistido: “muerte compasiva”, “ayudar a morir”… cuando en muchos casos son los familiares y amigos  los que no están dispuestos a acompañar compasivamente la enfermedad de acuerdo con la  dignidad humana de la persona amada.    En este caso un ser humano tuvo el mismo final que un perro en una bienal de arte.  Nuestro Director de Sacerdotes por la Vida, el P. Frank Pavone, me contó que acompañó los últimos momentos de la vida de Terry.   En la mesa de noche de aquella habitación había un hermosa rosa roja muy bien hidratada en un vaso de agua donde estaba colocada y, ahí mismo, a su lado, un ser humano se dejaba marchitar hasta la muerte.  Lo podemos resumir en una expresión: la cultura de la muerte en acción.

Saquemos al aborto y a la eutanasia de la arena meramente político partidista y coloquémoslos  en el lugar donde de hecho están: la violación del primero de todos los derechos humanos, el derecho a la Vida.

Un dato estadístico para terminar.  El holocausto más perverso de la historia de la humanidad está teniendo lugar frente a nuestras narices.  Más de 50.000.000 millones de seres humanos no nacidos han sido abortados desde 1973 solamente en los Estados Unidos, avergonzando así a los Padres de esta gran Nación quienes la fundaron en los valores de la igualdad y libertad vinculadas a la Verdad.