¿Día de Acción de Gracias?

 

P. Victor Salomón

  The Americano
  11/21/2012
 

El signo de interrogación está colocado intencionalmente porque en algunas ocasiones creemos que no tenemos ninguna razón para dar gracias, especialmente si durante este año hemos tenido que sufrir algunas oscuridades como mundo –alguna epidemia-; o como nación-la crisis económica-; o a nivel familiar –la pérdida de empleo inesperado- ; o directamente en nuestra persona –alguna enfermedad propia o un defecto de carácter que nos agobia especialmente-.

Esto me recordó una película que vi basada en un diario de un sobreviviente de uno de los campos de concentración nazi durante la segunda guerra mundial. La última escena es magistral por su sencillez. Una vez liberado del infierno de la prisión el protagonista regresa a casa y es abrazado con amor por dos familiares sobrevivientes. Después de darse un baño y vestido con ropa limpia se sienta a la mesa a beber un poco de leche y a comer un trozo de pan.

Realmente en la vida no necesitamos mucho para vivir dignamente: algo de comer, alguna ropa para cubrir el cuerpo, un sitio donde dormir y, lo más importante: el amor, experimentarnos amados y amar. Lo que pasa es que en ocasiones fijamos más nuestra atención en lo que no tenemos o hemos perdido, que en lo que ya tenemos y hemos ganado. Como dice el refrán todo depende del cristal con que se mire.

Cuando algunas personas llegan a nuestra consulta espiritual y las noto muy “quejumbrosas”, las invito a escribir una lista de 50 cosas por las cuales pueden dar gracias a Dios. En ocasiones me siento con ellas a escribir la lista si se les hace muy difícil. Entonces comenzamos a enumerar. Les pregunto ¿Usted está viva? La respuesta obvia llega y nos sonreímos de elloJ. Entonces les digo: “Anotemos…primero…doy gracias a Dios porque tuve unos padres –que con más o menos defectos de carácter e imperfecciones- se asociaron con Dios para darme la oportunidad de vivir.” Así comenzamos con otros aspectos muy sencillos derivados de la vida: la respiración, cada uno de los sentidos, etc… Y pasamos a aspectos más elaborados como saber leer y escribir, ser creyentes, compartir algunos valores culturales, etc. Entonces les invito –y me lo recuerdo a mí mismo- a comenzar cada día dando gracias por las bendiciones que tenemos.

Una de las fiestas que más me ha impresionado positivamente desde mi llegada a los Estados Unidos es esta hermosa celebración del Día de Acción de Gracias. Los aeropuertos y las estaciones de buses y trenes se abarrotan de gente y las autopistas se llenan de carros porque nadie quiere perderse este jueves de noviembre para compartir con sus familiares y/o amigos más cercanos.

Pero superando lo meramente anecdótico, lo personal y familiar me gustaría dar una mirada retrospectiva a los orígenes de esta festividad para anunciar los valores de la Vida, la Diversidad y la Solidaridad que deben llegar con su eco agradecido hasta el día de hoy. Los primeros colonos llegaron a las costas de Massachusetts en 1620 en el mes de noviembre. Los indígenas ya estaban aquí a su llegada. En este caso los miembros de la etnia Wampagnoag, aunque algunos historiadores discuten sobre ello, especialmente porque estudios antropológicos han encontrado que las diversas etnias que poblaban la zona del este, habían evolucionado bastante políticamente llegando a organizarse en una confederación con representantes de las diversas etnias y celebraban, una vez al año, una festividad de corte religiosa en acción de gracias a la divinidades por la Vida y los bienes de la naturaleza. Aquel invierno del año 1620 fue muy crudo y la mitad de los colonos murieron y los que sobrevivieron fue gracias a la solidaridad de
los pobladores originales de estas tierras de Dios. Los colonos e indígenas comenzaron a celebrar anualmente el día de Acción de Gracias a Dios por el don de la Vida y la solidaridad que los salvó.

Yo noto muchos gestos de solidaridad en esta sociedad estadounidense. Baste darse un paseo por la inmensa red de iglesias en el país, para constatar los innumerables gestos de solidaridad con los más pobres especialmente durante el invierno. Esos son los ecos de la solidaridad de aquel encuentro de culturas que compartieron lo bueno que tenían. También sabemos, lamentablemente, que poco después esa solidaridad en lo material no fue posible en lo cultural. En lugar de aprender y compartir lo bueno de cada cultura se optó por la “dominación étnica” de una cultura sobre la otra. En aquellos años era comprensible pero en nuestro hoy podríamos estar siguiendo el mismo paradigma cultural dominador.

Sufro cuando me encuentro con algún joven avergonzado de su propia cultura de origen, sea hispano, chino o portugués. Y es que no estamos conscientes muchas veces de la bendición que significa estar en un país con diversidad cultural. Este es un problema, en el fondo, teológico que me permito explicar a continuación en pocas palabras.

En la Encarnación, cuando el Hijo de Dios estaba en el seno del Amor Trinitario se hizo hombre, sembró así de “semillas de su presencia” todas las culturas. Por tanto, no hay una cultura mejor que la otra porque todas están marcadas por esa presencia de Dios. Si esto es así, entonces estar en un país donde existe una de las mayores diversidades culturales es una hermosa bendición, porque significa que tenemos la posibilidad de entrar en contacto con esas semillas del Evangelio de Jesús que fueron sembradas y que germinan en todas las culturas.

Ojalá que en todos los colegios de los Estados Unidos se hicieran foros con las películas “Crash” y “Babilonia” en la semanas previas al día de Acción de Gracias, las dos abordan magistralmente el tema de la incomprensión entre las culturas cuando no se respeta y se cae en la cuenta que todas las culturas aportan su propia riqueza.

Propongo que este año cuando estemos en torno a la mesa para elevar a Dios nuestra Acción de Gracias, no solamente lo hagamos pensando en nuestras familias y en todos los bienes personales que señalamos al principio de este artículo, sino que también demos gracias por la Vida, la solidaridad y la diversidad cultural.