Un Senado nuevo
- P. Frank Pavone, Priests for Life
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Es tiempo de elecciones y necesitamos un Senado pro-vida. El motivo por el
cual necesitamos un Senado pro-vida es que necesitamos una Corte Suprema
pro-vida, y el Senado es responsable de confirmar las designaciones que hace el
Presidente cuando se produce una vacante.
Esa vacante se podría producir en cualquier momento. De hecho, existe
actualmente una crisis por las vacantes en los juzgados de primera y segunda
instancia. A pesar que el Presidente ha hecho designaciones, el senado no está
actuando para confirmarlas.
Si piensa que esto tiene algo que ver con el aborto, está absolutamente en lo
cierto. En las mentes de muchos, todos los asuntos de la nación son secundarios
frente a la necesidad de asegurar que el aborto permanezca consagrado como un
derecho sagrado. La institución que mas ha hecho para consagrar ese derecho es
el sistema judicial.
Por supuesto, si nosotros los creyentes nos quedamos sentados durante las
elecciones, nos arriesgamos a que la Iglesia termine en segundo lugar. La
inacción es tan poderosa como la acción.
Alguna vez oí a un cardenal del Vaticano responder a la pregunta sobre el
motivo por el cual los políticos católicos pro-aborto no eran excomulgados.
Dijo: "Uds. tienen una solución aquí en los Estados Unidos, se llama
elecciones".
No soy republicano ni demócrata. Pienso que ninguna de las posiciones
dominantes de ambos partidos refleja adecuadamente las enseñanzas del Evangelio
o los objetivos que la Iglesia tiene en materia de reforma social. No promuevo
el apoyo a un partido u otro, sino la elección de gente que sea lo
suficientemente sabia para saber que no hay cordura política sin cordura moral y
que la cordura moral comienza con la adhesión al principio que nunca podemos
matar intencionalmente a un inocente o autorizar su asesinato.
La primera cosa que debemos hacer, desde un punto de vista práctico, es
registrarnos para votar y llamar a nuestros párrocos para que lancen en nuestras
parroquias una campaña no partidista de registro de votantes. Luego tenemos que
mirar de cerca las campañas en nuestros estados y determinar quien, de acuerdo a
nuestro juicio, podría promover mejor la cultura de la vida.
Muchas cosas han pasado desde las elecciones del año 2000, sin embargo,
¿podemos olvidar la lección que esta nos dejó en el sentido que cada voto
cuenta? Aunque no estemos de acuerdo con el resultado de esa elección, debemos
recordar que cada voto cuenta aún más en noviembre próximo, porque la
participación es generalmente menor en las elecciones parlamentarias. Es tiempo
que nos demos cuenta que el trabajo de aquella elección no ha terminado.
Dependiendo de lo que pase con el Senado de los Estados Unidos en la próxima
elección, podremos o no tener una oportunidad en un futuro cercano de eliminar
en nuestro país el veneno de Roe vs. Wade.
Ud. puede ser una fuerza que aporte los cientos de votos necesarios para el
cambio. No se limite a rezar en las próximas elecciones. Trabaje, contacte gente
en su estado y en otros estados, ofrézcase de voluntario para campañas
políticas, hable con su párroco, escriba cartas a los diarios y lleve a la gente
a votar el 7 de noviembre.