Lealtades políticas
P. Frank Pavone, Priests for Life
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¿Tienen algo en común la religión y la política que las convierte en temas
tan sensibles? Quizás el elemento común sea que en ambos campos, expresamos de
una manera muy específica quienes somos. Revelamos nuestra identidad más íntima.
Cuando rezamos, decimos tanto sobre nosotros mismos como sobre Dios. Y cuando
votamos, decimos tanto sobre nosotros mismos como sobre el candidato por el que
votamos. Decimos mucho sobre nosotros mismos cuando pertenecemos a un partido
político. Decimos más aún sobre nosotros mismos si durante años y años, votamos
por disciplina partidaria, aún cuando tendríamos dificultad para decir algo
acerca del hombre o la mujer por los que estamos votando.
¿Qué revela nuestro patrón de voto sobre nosotros? Nuestras lealtades.
Asumiendo que prestamos atención a las posiciones de nuestro partido político
en cuestiones morales fundamentales como los derechos de los "gay", el
matrimonio homosexual y el suicidio asistido, una pregunta válida que podríamos
formularnos sería, ¿Existe alguna posición que mi partido pudiera tomar que me
impediría votar la línea partidaria? O expresada de otra manera, la pregunta
sería, ¿Es mi lealtad a la fe cristiana mas fuerte que mi lealtad a cualquier
partido político?
En 1998, los obispos de Estados Unidos emitieron un documento muy fuerte
sobre la responsabilidad política, titulado "Viviendo el Evangelio de la Vida:
Un desafío a los católicos estadounidenses" (Living the Gospel of Life:A
Challenge to American Catholics). En el afirman: "Tenemos los funcionarios
públicos que nos merecemos. Su virtud, o falta de ella, es un juicio no sólo
sobre ellos, sino sobre nosotros. Por ello, alentamos a nuestros conciudadanos a
ver más allá de la política partidaria, analizando críticamente la retórica de
campaña, y elegiendo a los líderes politicos de acuerdo a principios, no por
afiliación partidaria o mero interés privado." (n. 34)
Este documento de los obispos no es un documento sobre política, sino sobre
nosotros. Somos ciudadanos de una gran nación, pero primero somos ciudadanos del
Reino de los Cielos. Somos libres para pertenecer al partido político de nuestra
elección, pero primero pertenecemos a Jesucristo. Y pertenecerle a El significa
que hay ciertas cosas que no podemos asentir o permitir, incluso en política y
en la mesa electoral.
Los obispos, en el mismo documento, hacen un llamado urgente, que es
especialmente destacable a medida que se aproxima el día de las elecciones: "De
una manera especial, llamamos a los católicos de EE.UU., especialmente aquellos
en posiciones de liderazgo, sea cultural, económico o politico, a recobrar su
identidad de seguidores de Jesucristo y ser líderes en la renovación del respeto
estadounidense por la santidad de la vida."
El próximo 7 de noviembre, los estadounidenses tenemos la obligación de ir a
las urnas y votar. Más aún, tenemos la oportunidad de elegir funcionarios
públicos que trabajen por políticas que reflejen las enseñanzas cristianas sobre
la vida, la familia y el matrimonio. No se quede sin saber que proponen los
partidos y los candidatos. Y no vote a ciegas. Vote como un cristiano informado.