Existe una legítima separación entre la Iglesia y el estado. La Iglesia no
puede decidir que haya 51 estados en vez de 50, tampoco puede el estado decidir
que haya 8 sacramentos en vez de 7. La misión de cada uno es distinta, y cómo
enseña el Concilio Vaticano II "La misión propia que Cristo confió a su Iglesia
no es de orden político, económico o social. El fin que le asignó es de orden
religioso." (GS 42)
Al mismo tiempo, las misiones se superponen. "...Es de esperar que pueda la
Iglesia en todo momento y en todas partes predicar la fe con auténtica libertad,
enseñar su doctrina social, ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna
y dar su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden político,
cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las
almas." (GS 76 citado en Living the Gospel of Life, US Bishops 1998, No. 18)
Esta "libertad verdadera" corresponde adecuadamente a la visión de libertad
religiosa en la que se fundan los Estados Unidos. La Primera Enmienda prohibe al
Congreso establecer una religión o restringir su libre ejercicio. La Corte
Suprema ha indicado a menudo que el debate sobre asuntos públicos debe ser
irrestricto, robusto y abierto.
Sin embargo la Iglesia no es tan libre para comentar sobre política como
podría serlo a causa de las regulaciones que el IRS impone sobre las
organizaciones exentas de impuestos. Estas regulaciones prohiben la promoción de
causas políticas. Sí, podemos hablar de asuntos; no, no podemos participar o
intervenir, directa o indirectamente, en ninguna campaña política por cuenta de
o en oposición a ningún candidato a cargos públicos.
El problema es que lo que esto significa en la práctica no está siempre
claro. El IRS evalua "hechos y circunstancias" para determinar si hay una
violación. En otras palabras, un párroco puede darse cuenta que se encuentra en
violación solamente después de los hechos. Esto hace que muchos párrocos sean
excesivamente cautelosos.
La prohibición de discurso político fue insertada cómo una enmienda sobre
tablas durante el debate del Codigo Tributario (Internal Revenue Code) de 1954
por el Senador Lyndon Johnson para silenciar algunas organizaciones que se
oponían a él. No hubo ni una sola audiencia ni se elaboró ningún registro
parlamentario para explicar las razones de la prohibición. No hay historia
legislativa para aclarar su significado. Tampoco existe ninguna evidencia que el
Senador Johnson apuntara a los templos.
Un proyecto se ha introducido en el Congreso para remediar este problema. La
resolución HR 235, Ley de Restauración de Libertad de Expresión para Cultos
Religiosos (Houses of Worship Free Speech Restoration Act), es una ley simple y
directa que restituirá a las iglesias la libertad de hablar en la forma que les
parezca oportuno, sea que la cuestión es considerada política o no. El proyecto
enmienda la sección 501 del Código Tributario (IRS Code) para que que las
iglesias no puedan ser penalizadas por intervenir en política "a causa del
contenido, preparación, o presentación de cualquier homilía, sermón, enseñanza,
dialéctica, u otra presentación hecha durante servicios religiosos o reuniones."
Para mi, tiene sentido. Los líderes religiosos deberían tener el derecho de
hablar desde su corazón, sin temor a las estipulaciones del gobierno.