El caso de Terri Schindler-Schiavo constituye una prueba para todos nosotros.
No es una prueba para saber si vamos a asesinar a personas con discapacidades
cognoscitivas negándoles la comida y el agua. Esa prueba ya la hemos reprobado,
porque eso ocurre a diario en todo el país.
El caso de Terri, en cambio, es una prueba para ver si nos despertamos y nos
damos cuenta que permitir que los pacientes decidan si quieren ser asesinados
significa que algunos pacientes serán matados contra su voluntad.
A veces la gente deja instrucciones diciendo que tipo de tratamiento quiere o
no quiere. Pero Terri no dejo ese tipo de instrucciones, y sus parientes y
hermanos dicen que nunca indicó que quisiera ser deshidratada y hambreada hasta
la muerte. Por supuesto, el problema es que si morir es un "derecho", entonces,
¿por qué privar de él a aquellos que olvidaron decirnos que lo deseaban?
¿Deberían ejercer este "derecho" sólamente aquellos que se encuentran lo
suficientemente bien como para expresarse?
Ya que estamos, ¿por qué debe limitarse el derecho a escapar una pesada
existencia a aquellos que tienen una discapacidad cognoscitiva u otras
enfermedades? ¿Qué del adolescente cuya vida se ha vuelto insoportable porque
perdió a su novia, reprobó sus cursos, y lo sacaron del equipo de football? Si
ese estudiante señala que desea morir, llamamos a las líneas de asistencia al
suicida. Sin embargo, estamos allanando el camino para que las cortes decidan
que esos adolescentes deberían ser libres para acabar con sus vidas.
Alguien que aboga por la muerte de Terri, reaccionó a la reinserción de la
sonda declarando que es "sencillamente inhumano y salvaje interrumpir el proceso
de su muerte". Pero Terri Schindler-Schiavo no es un paciente moribundo.
Simplemente, no funciona al mismo nivel que el resto de nosotros. Hasta que le
quitaron la comida y el agua, no había un "proceso de muerte" en curso. Eso es
lo inhumano y brutal.
Y esta es una prueba para todos nosotros, a ver si recordamos la diferencia.
Aunque existen tratamientos inútiles, no existe tal cosa como una vida
inútil. Mas aún, la comida y el agua constituyen el cuidado mas elemental. No
volvemos de una comida diciendo que acabamos de recibir nuestro último
"tratamiento médico".
Las padres y hermanos de Terri son héroes. Si no fuera por su deseo de
ocuparse de Terri a pesar de sus limitaciones, la habrían matado sin que ni
siquiera nos enteráramos de su nombre. El futuro de la sociedad está determinado
por la fuerza, o debilidad, de la familia, su disposición para ocuparse o su
deseo de matar.
Algunos han dicho que el gobierno debe mantenerse al margen de este caso, y
que no era asunto del gobernador Jeb Bush ordenar que le dieran comida y agua a
Terri. Pero Jeb Bush, también es un héroe. El entiende que a ningún funcionario
público le está permitido dar la espalda a aquellos miembros del público que son
maltratados. El, y muchos otros, han pasado la prueba que este caso ha puesto
delante nuestro.
Nos toca a nosotros hacer lo mismo.
Sacerdotes por la Vida
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