El aborto es la destrucción deliberada y directa de un ser humano, en
cualquier momento y por cualquier método, desde la fertilización hasta el
nacimiento. El establecimiento de centros de aborto quirúrgico, legalizado por
Roe vs. Wade, ha focalizado el problema en un conjunto de métodos
específicos para asesinar bebés.
Sin embargo, un desafío especial que enfrenta nuestro movimiento en este
momento se centra en esta cuestión: Si un bebé es asesinado con un método
químico, o a una edad anterior a la que se podría practicar un aborto
quirúrgico. ¿Es ese niño real? ¿Es ese un aborto real? Moralmente y
filosóficamente, no es difícil que respondamos "Sí". Psicológicamente y
emocionalmente, sin embargo, nos resulta más difícil.
Una motivo de esto es la cantidad de gente que está abortando sus hijos sin
darse cuenta, a causa del modo de acción de las píldoras anticonceptivas. Estas
drogas no siempre previenen la fertilización. Si se concibiera una nueva vida,
las drogas están diseñadas para hacer que la pared uterina se vuelva inhóspita
para el niño, haciendo que el cuerpo expulse a ese niño en vez de permitir su
implante y nutrición. Como resultado, la madre ni siquiera se da cuenta que ha
concebido a un niño. Sin embargo, en realidad, ha concebido uno y lo ha
abortado.
Algo fascinante ocurre entre algunos que, por lo demás, se oponen al aborto;
es lo mismo que pasa con muchos otros que sólo se oponen a los abortos tardíos
pero no pueden terminar de entender que la destrucción de un niño de ocho
semanas es igualmente grave. Una negación los domina. De alguna manera,
ese no es un "niño real". En cierta forma, esto es diferente.
La pregunta de rigor, sin embargo, es "¿Concretamente, cómo es
diferente?" Después de todo, la vida humana comienza con la fertilización.
Entonces, o bien esa vida se implanta en el útero donde continua creciendo, o
bien es expulsada del cuerpo, deja de crecer y muere. Si el motivo por el cual
la nueva vida no se puede implantar es por algo que hicimos, entonces somos
nosotros quienes matamos al niño por nacer. Eso es un aborto.
La única diferencia entre esto y un aborto quirúrgico a las ocho semanas, o
en cualquier otro momento, es la edad del niño y el método por el cual se lo
mata.
Es comprensible que muchos encuentren emocionalmente y psicológicamente
difícil reconocerlo. ¿Qué dice esto, por ejemplo, de nuestros amigos o parientes
que están usando píldoras anticonceptivas? ¿Deben considerarse ahora asesinos de
niños? ¿Acaso no es esta la misma razón por la que muchos no pueden llegar a
admitir que el aborto quirúrgico mata bebés, aún en el primer trimestre?
¿Es esto emocionalmente y psicológicamente difícil? Sí. Tampoco condenamos a
nadie involucrado en cualquier método abortivo. Pero es moralmente incoherente
decir que el aborto está mal en algunas etapas y por algunos métodos, pero es
aceptable en otros casos. La vida humana es indivisible en su valor moral. Es
siempre y en todo lugar sagrada, o es siempre y en todo lugar descartable. No
puede haber término medio.