"No se me ocurre otro trabajo de este tipo tan bien hecho", ha
escrito el padre Benedict Groeschel acerca de Rachel’s Vineyard (Viña de
Raquel). "Un doloroso y difícil problema humano que debe abordarse con fe,
intuición psicológica y confianza".
Luego de haber estado involucrado por muchos años en los
retiros para gente herida por el aborto, no podría sino coincidir con esta
evaluación. Por eso es que me alegré cuando Theresa y Kevin Burke, los
fundadores de Rachel’s Vineyard, me contactaron a fines del año pasado para
solicitarme que este programa de retiros se convirtiera en un ministerio de
Priests for Life. Debido a ello, se ha vuelto un programa más conocido entre los
sacerdotes de todo el país, brindando otro camino para extender el poder sanador
de Cristo en el sacramento de la penitencia, a través de la consejería y la
predicación. Más aún, los retiros de Rachel’s Vineyard pueden llevarse a cabo en
un formato ecuménico, permitiendo que cristianos de todas las confesiones
participen de manera acorde con su propio origen.
Rachel’s Vineyard es una experiencia de retiro de fin de
semana para varones y mujeres que han perdido un hijo a causa de un aborto. Con
la asistencia de consejeros y sacerdotes, exploran el dolor emocional y
espiritual de sus abortos en presencia del Señor y en un ambiente protegido y
confidencial. Dado que la herida del aborto está complicada por el secreto y en
los hechos lleva a un aislamiento destructivo del individuo, al compartir su
dolor con otros que han tenido experiencias similares la persona encuentra una
nueva libertad y se beneficia de la comprensión, aceptación y experiencia ajena.
Uno de los aspectos más poderosos y únicos del retiro es el
uso de la "Escritura Viviente". En esencia, se trata de una reflexión grupal
sobre hechos de la Escritura utilizando un método tradicional de meditación por
el cual la persona se imagina presente y partícipe del evento. En vez de tener
que reflexionar interiormente en soledad y únicamente en pensamiento, el grupo
lo dramatiza en conjunto, utilizando una vez más un enfoque católico muy
tradicional, o sea, usando signos, símbolos y gestos para hacer más tangibles
las realidades espirituales. Un ejemplo claro es la curación de Bartimeo en el
capítulo 10 del Evangelio según San Marcos. En Rachel’s Vineyard, el pasaje se
lee en presencia de todos; el sacerdote se dirige entonces a cada persona, junto
con un miembro del equipo, que dice, "Animo, te está llamando". La persona dice,
"Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí". El sacerdote dice entonces las
palabras de Jesús, "¿Qué quieres que te haga?" La persona hace su pedido en sus
propias palabras. El sacerdote da una bendición individual.
Miles de retiros Rachel’s Vineyard se están llevando a cabo en
los Estados Unidos y alrededor del mundo. Muchas diócesis han adoptado
oficialmente este programa para su ministerio de sanación post-aborto. A medida
que más y más gente se acerca, abandona su culpa, su aislamiento y su vergüenza,
¡recibámoslos juntos en la Viña de la Iglesia!
Para más información, visite www.RachelsVineyard.org