Una mirada honesta a lo que es un aborto, y la cantidad de
víctimas que ha dejado, alcanzan a revelar que nada supera su gravedad entre
todas las "cuestiones relacionadas con la vida". Múltiples documentos de la
Iglesia han confirmado esta intuición, repitiendo una y otra vez que la tragedia
del aborto exige atención urgente y prioritaria.
Aunque algunos hayan tratado descaradamente de oscurecer y
contradecir esta enseñanza, muchos están en condiciones de entenderla y
aceptarla. Pues la verdad es mucho más profunda que la afirmación que dice:
"Equivocarse con el aborto compensa acertar en otras cuestiones".
La pura verdad es que si uno se equivoca con el aborto, no
puede acertar en otras cuestiones.
Permitir el aborto y protestar por los derechos a trabajar, a
la vivienda, la educación, la salud y otros, es decir que estos derechos
pertenecen a algunos pero no a todos. Obviamente no son propios de aquellos
que fueron exterminados por el aborto.
Por lo tanto, estos derechos no pueden ser derechos humanos,
porque se ha dicho que no todos los humanos tienen derecho a ellos. Esto hace
triviales los otros derechos y los coloca sobre una base oscura y cuestionable.
Si permite el aborto, entonces, ¿sobre que base defiende los
otros derechos? ¿Por qué nos preocupamos de los pobres? Porque tienen derecho a
comida, vestido y vivienda. Pero, ¿por qué tienen esos derechos? Porque
tienen derecho a vivir. Todo se reduce a ese derecho fundacional. El aborto
no es la única cuestión, del mismo modo que los cimientos de una casa no son la
única parte de la casa. Sin embargo, eliminémoslos y veamos si podemos construir
el resto.
La razón por la que estar equivocado sobre el aborto hace
imposible acertar en otras cuestiones es que el corazón y el alma de todo
"asunto" son precisamente la dignidad de la persona humana, cuyo derecho a la
vida no está sujeto al dominio de ninguna otra persona. La dignidad de una
persona proviene del hecho que es humana, no que otro decida darle ese derecho
en algún momento. Cualquier derecho humano comienza cuando comienza la vida, de
lo contrario no es un derecho humano, sino algún tipo de beneficio
otorgado por alguna otra razón.
Ahora bien, si puede quitarle el derecho a la vida a algunos
humanos, como lo hace el aborto con los niños en el vientre, entonces obviamente
podemos eliminar todos los otros derechos humanos de esos mismos humanos, porque
ninguno de ellos exige un respeto tal que uno tenga que dejar vivir a las
personas para que puedan poseerlos.
Por eso el papa ha dicho que cuando no se protege el derecho a
la vida, las protestas por cualquier otro derecho humano son "falsas e
ilusorias". Cuando uno se equivoca con el aborto, no puede acertar en nada más.
Sacerdotes por la Vida
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