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La violencia engendra violencia

Fr. Frank Pavone
National Director, Priests for Life

(Click here for the English version)

La edición de enero del 2005 de Boston Magazine Online contiene la nota "Confesiones de un médico abortero." El abortero anónimo dice: "Tengo el mayor respeto por la vida… pero también creo que acabo con ella por buenas razones." Sin embargo, oculta su nombre por miedo a que alguien acabe con su vida. Los atentados contra aborteros de hace unos años, que recuerda vívidamente, le dan miedo.

¿Acaso no se da cuenta que las palabras de aquellos que justificarían asesinar personas como ella son sencillamente un eco de lo que ella misma dice? Dicen: "Tengo el mayor respeto por la vida… pero también creo que acabo con ella por buenas razones."

Es el mismo argumento y la misma falacia aplicada a un grupo de personas diferente. Es simplemente una variación de una vieja herejía que afirma que "el fin justifica los medios." Las "buenas razones," cualesquiera sean, nunca pueden justificar que se acabe deliberadamente con una vida humana.

El abortista anónimo de este artículo no es el único que apoya el aborto y admite que el aborto acaba con una vida humana. En un artículo publicado el 26 de febrero de 1977 en el New York Times se cita a Ron Fitzsimmons, ex-director ejecutivo de la Coalición Nacional de Proveedores de Abortos (National Coalition of Abortion Providers), quien afirma: "La gente del derecho al aborto lo sabe, los que están contra el aborto lo saben igual que probablemente todos los demás. Una de las realidades del aborto es que las mujeres entran a una clínica a matar a sus fetos. Es una forma de asesinato…está terminando con una vida."

Ese mismo año, Faye Wattleton, ex-presidente de Planned Parenthood dijo: "Pienso que nos hemos engañado a nosotros mismos haciéndonos creer que la gente no sabe que el aborto es un asesinato. De manera que cualquier pretensión que el aborto no es un asesinato es una señal de nuestra ambivalencia, una señal que no podemos decir sí, mata a un feto, pero es el cuerpo de la mujer, y por lo tanto, en última instancia su decisión." [Ms., mayo/junio 1997]

No estoy argumentando a favor del asesinato de aborteros cuando hago la siguiente pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre la mentalidad de aquel que piensa que puede matar a un niño por una buena razón y la de aquel que piensa que puede matar a un adulto por una buena razón?" No hay diferencia moral cuando la víctima es de distinta edad. El problema es que pensamos que podemos matar a elección, y que la idea de matar a elección no se ha diseminado por la acción de aquellos que se oponen al aborto, sino por aquellos que lo promueven.

Es tiempo de hacer un llamado a una postura coherente a favor de la vida. Es contradictorio oponerse al aborto y apoyar el asesinato de aborteros; es igualmente contradictorio denunciar el asesinato de aborteros y apoyar el derecho a matar niños por nacer.

Es tiempo de que los mismos aborteros, como el que cita Boston Magazine Online, se hagan responsables de su propia retórica y el efecto nocivo que esta tiene sobre nuestra conciencia moral. Estamos llamados a rechazar toda violencia, ya sea contra los niños por nacer o contra los aborteros. También estamos llamados a reconocer que cuando olvidamos proteger a cualquier grupo de gente, ponemos en peligro al resto.

 

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