Bendiciendo la Tumba
Fr. Frank Pavone
National Director, Priests for
Life
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Recientemente tuve el
privilegio de bendecir la tumba de Terri Schindler-Schiavo, quien fue asesinada
por deshidratación el 31 de marzo del 2005. Su sepulcro no queda lejos del lugar
donde murió, donde gente de todo el mundo se reunió para protestar y rezar.
Quienes lo visitan notarán
algo muy inusual en la lápida. Mientras que en la mayoría de los tumbas hay una
inscripción con dos fechas, la del nacimiento y la de fallecimiento, en la de
Terri hay tres. He aquí exactamente lo que dice la tumba:
Nació el 3 de diciembre de
1963
Dejó este mundo el 25 de
febrero de 1990
En paz el 31 de marzo del
2005
Todo el mundo sabe que ella
murió el 31 de marzo del 2005. Los medios nacionales de comunicación y los
globales estuvieron presentes en la escena durante días, cubriendo cada detalle.
Los medios también estuvieron presentes cuando prediqué en su funeral. Sabemos
cuando murió.
Pero su lápida se ha
convertido en un púlpito para el movimiento a favor de la eutanasia. Quienes la
mataron ahora usan su tumba como una plataforma para su ideología perversa. Lo
que están tratando de decir es que una vez que su cerebro se dañó en 1990 y dejó
de funcionar como la mayoría de nosotros, dejó de ser una de nosotros. “Dejó
este mundo.”
Verdaderamente, esta es una
variación de una antigua herejía, que dice que realmente somos espíritus
habitando en un cuerpo. Terri no se podía comunicar normalmente. Luego, su
“espíritu” debía haberla abandonado. El cuerpo era sólo un caparazón que quedó.
Quienes creen que realmente “dejó este mundo” en 1990 pretenden, por lo tanto,
que estuvo bien matarla en el 2005. Después de todo, no era realmente ella. Ya
se había ido.
Esto es una herejía, porque
el cristianismo enseña que somos una unidad de cuerpo y alma, no simplemente un
alma “usando” un cuerpo. El cuerpo importa. Lo que le hacemos al cuerpo, se lo
hacemos a la persona.
Más aún, la inscripción en
la lápida es un insulto a todos los discapacitados y a todos aquellos que los
aman y cuidan de ellos. ¿Debe considerarse también que ya han muerto? ¿Estamos
perdiendo el tiempo al cuidarlos? Los promotores de la eutanasia quieren que
pensemos eso.
Una noticia reciente sobre
un niño por nacer discapacitado citaba a alguien que decía: “Allí no hay vida
humana.” ¿No es acaso la misma idea? Creen que el bebé ya “dejó la tierra,” por
eso no dudan en abortar al cuerpo.
Mientras bendecía la tumba
de Terri, también recé para que el pueblo de Dios fuera protegido de esta
mentira. Me acordé de haber estado en el cuarto de Terri el día que murió.
Recordé su cara, deshidratada porque no había tomado ni una gota de agua en dos
semanas. Recordé haber visto unas flores, apenas a unas pulgadas de distancia,
sobre su mesita de noche. Estaban inmersas en agua. Y cuando me alejaba de la
tumba, le di una última mirada al recipiente con flores que estaba junto a la
tumba.
[Nota: Puede enviar mensajes personales de
condolencia para la familia de Terri a Terri@priestsforlife.org y el padre
Frank los entregará]