Dios es
Paciente
Fr. Frank Pavone
Priests for Life
(Versión en Inglés)
La noche de año nuevo es
una de mis favoritas, porque está marcada por dos palabras especiales: gratitud
y esperanza.
El fin del año viejo nos
mueve a la gratitud, aún si hemos experimentado pérdidas y tragedias. “En
todo dad gracias, pues que tal es la voluntad de Dios en Cristo Jesús en orden a
vosotros.” (1 Tes. 5:18). No importa lo que pase, nada puede separarnos del
amor de Dios. Si estamos vivos y creemos en el Señor, tenemos un motivo enorme
para agradecer.
El comienzo del nuevo año
nos invita a la esperanza, aún si tememos. Cuando Jesús visitó a Martha y María
para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro, aunque este había estado en
la tumba por cuatro días, las hermanas le dijeron a Jesús: “Pero sé que
lo que pidieres a Dios te lo concederá.” (Juan 11:22). Pero sé. Ese
debería ser nuestro tema. Como declaró Jeremías en medio de la devastación de
Jerusalén a manos de los babilonios. “Meditando en esto recobro esperanza. Es
por la misericordia del Señor que no hayamos perecido, porque nunca se acaban
sus piedades. Se renuevan cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lam.
3:21-23). Sí, lo sé. A pesar de todos los males del mundo en el
comienzo del año nuevo, estamos llamados a esperar en el Señor que no ha
cambiado.
Lo sé.
Podemos esperar que
nuestras vidas cambien, y que la cultura de muerte pueda cambiar a una cultura
de vida. El mismo hecho que un nuevo año comience nos recuerda que Dios es
paciente. Sigue dándonos tiempo para que nos arrepintamos. Leemos en Lucas
13:6-9 “Y dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña.
Vino a buscar fruto de ella, y no le halló. Entonces dijo al viñador: “Mira,
tres años hace que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo.
¡Córtala! ¿Por qué ha de inutilizar la tierra?” Mas él le respondió y dijo:
“Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor y eche abono. Quizá
dé fruto en lo futuro, si no la cortarás.””
Tenemos un año nuevo para
cavar alrededor y fertilizar el suelo de nuestras vidas y nuestra cultura.
Algunos se asustan de hacer resoluciones de año nuevo, porque no quieren
experimentar la tristeza de haber fracasado en su propósito. Los aliento a que
avancen con coraje
y las hagan de todos modos. He aquí la razón. La idea de hacer una resolución
no
es que uno la mantenga perfectamente. El éxito no se mide por “no haber
quebrantado nunca” la resolución. El éxito, en cambio, se mide por el hecho de
renovar la resolución una vez más que el número de
veces que la quebrantamos.
Al comenzar el 2006, demos
gracias y esperemos.