El Asesino del Chivo
Expiatorio
by Fr. Frank Pavone
Versión en Inglés
“Imponiendo ambas manos sobre
la cabeza del macho cabrío vivo hará confesión sobre él de todas las iniquidades
de los israelitas y de todas las rebeldías en todos los pecados de ellos y
cargándolas sobre la cabeza del macho cabrío” (Levítico 16:21a).
Con estas palabras la Biblia
explica el origen de “Yom Kippur,” el “Día del Perdón.” También es el origen de
la expresión “chivo expiatorio.” El chivo, que siendo inocente, carga con los
pecados de los culpables. Este rito de los israelitas fue ordenado por Dios y
era legítimo. Sin embargo, la mente humana busca “chivos expiatorios” de maneras
ilegítimas. Queremos que el inocente cargue con nuestras culpas porque no
estamos dispuestos a asumir nuestra responsabilidad y comenzar a resolver las
cuestiones que nos llevan a pecar.
El chivo expiatorio ideal es
completamente inocente y a pesar de ello no tiene defensa. Es difícil matar
cuando la víctima protesta. En ese sentido, podemos entender el aborto en
nuestra sociedad como un acto colectivo de búsqueda de un “chivo expiatorio.”
Colocamos toda nuestra culpa no resuelta sobre la cabeza del niño por nacer.
Usamos al niño por nacer como chivo expiatorio de nuestra culpa ocasionada por
conflictos interpersonales, pecados sexuales o negaciones inmaduras de nuestra
responsabilidad.
El libro de Levítico continúa
diciendo que el sumo sacerdote, después de imponer las manos sobre el cabrío,
“lo enviará al desierto por medio de un hombre dispuesto para ello” (Lev.
16:21b). Si el aborto puede verse como la búsqueda de un chivo expiatorio,
el abortero es el “hombre dispuesto para ello.”
El Dr. Philip Ney, en su libro
“El camino del centurión” (The Centurión Pathway), describe los pensamientos
y sentimientos de este hombre designado: “No se como
me eligieron, pero no me gusta nada este trabajo. Todo el mundo piensa que estoy
haciendo algo bien. Este niño no ha
lastimado a nadie. Ahora yo seré responsable por su muerte miserable.
Resiento profundamente tener que hacer un trabajo que
nadie más quiere” (p.1).
Los aborteros resienten su
trabajo y se sienten atrapados entre el estigma de su actividad y la idea que
“alguien tiene que hacerlo.”
El libro Aborto en el Segundo
Trimestre (Second Trimester Abortion), que es una recopilación de trabajos
escritos por aborteros y otros en la industria, contiene un capítulo titulado
“Impacto psicológico en pacientes y empleados.” Allí leemos:
“poco tiempo después que el aborto se convirtiera en
una realidad legal, algunas autoridades observaron una fuerte reacción emocional
inesperada entre los empleados… Una enfermera dijo, ‘Sueño con él… los abortos
me afectan personalmente. Se que un día daré a luz y pensaré sobre ello. Ha
cambiado mis ideas. Solía tener una posición intelectual positiva sobre el tema
del aborto, pero hay una parte de mi que tiene que hacerlo y realmente lo
resiente’” (p. 242, 245).
El 10 de marzo, el movimiento
pro-aborto observa el “Día de Reconocimiento de los Proveedores de Aborto.” El
día previo, ¡únase por favor a Priests for Life para un “Día de Invitación a los
Proveedores de Abortos” orando por la conversión de esta pobre gente
atormentada, invitándolos a vivir en libertad!