¿“Elegir el
mal” o “limitar el mal”?
Fr. Frank
Pavone, M.E.V.
National
Director, Priests for Life
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A menudo me preguntan que puede
hacer un votante que sea moralmente aceptable cuando hay dos candidatos que
compiten y ambos apoyan el aborto. Recomiendo hacer una simple pregunta:
¿Cuál de los dos candidatos hará menos daño a los niños por nacer
si resultara electo?
Por ejemplo, ¿alguno de los dos
candidatos está dispuesto a prohibir el aborto de parto parcial? ¿Alguno de los
dos candidatos está dispuesto a poner algunas restricciones al aborto libre y
fácil? ¿Alguno de ellos apoya la notificación a los padres, o el consentimiento
de los padres o períodos de espera? ¿Ha expresado alguno de ellos su deseo de
prohibir los abortos tardíos, o apoyar los centros de asistencia a embarazadas?
¿Están a favor de regulaciones más estrictas para los abortuarios? ¿Acaso alguno
ha expresado su apoyo a esta idea? Nadie dice que ese sea el objetivo final.
Pero formule estas preguntas simplemente para ver si existe alguna ventaja
de un candidato sobre el otro.
Uno de los dos será electo. No
hay duda de ello. Así que ahora no tiene la libertad de elegir al
candidato que quiera. Fuerzas que no controla han limitado sus opciones.
Cualquiera sea el resultado de las elecciones, el que resulte elegido no tendrá
la posición sobre el aborto que esperamos de nuestros funcionarios.
En este caso es moralmente
aceptable votar por el candidato que hará el menor daño. Esto no significa
“elegir el mal menor.” Nunca podemos elegir el mal. Pero en el caso
descripto anteriormente, no estaría eligiendo el mal. ¿Por qué? Porque al elegir
limitar el mal, Ud. está eligiendo un bien.
Puede tener la conciencia
tranquila en este caso, porque sabe que no hay ninguna ley que jamás pueda
legitimar ni siquiera un aborto. Si el candidato piensa que algunos abortos son
justificados, Ud. no está de acuerdo. Más aún, está haciendo lo más que
puede para promover la protección de la vida.
Votando puede hacer que el peor
quede afuera. Tratar de hacer eso no solo es legítimo sino bueno. Algunos
piensan que no es la mejor estrategia. Pero es moralmente aceptable.
El cardenal John O’Connor, en un
folleto especial sobre el aborto, escribió sobre este tema. “Supongamos que
todos los candidatos apoyan el “derecho al aborto”… Uno podría tratar de
determinar si la posición de un candidato es más favorable al aborto que la del
otro. En igualdad de condiciones, uno podría votar moralmente por aquel que
tiene una postura menos favorable.” (1990, “Abortion: Questions and
Answers”)
¿Que pasaría si un tercer
candidato que no tiene una amplia base de apoyo tiene la posición
correcta? Por supuesto, que deberíamos trabajar duramente para construir una
base de apoyo para que esa persona sea electa. Pero eso no se hace el día de las
elecciones. Toma años de trabajo, que deberían empezar ahora.
Mientras tanto, recuerde que su
voto no es un voto por la canonización. Es una transferencia de poder.
Podemos votar por un candidato que no sea perfecto porque no estamos usando
nuestro voto para hacer una declaración, sino para cooperar para que
se alcancen los resultados más aceptables en vista de las circunstancias.