Personas, no productos
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El 22 de
febrero de 1987, hace veinte años, la Iglesia Católica le hizo un regalo enorme
a nuestra sociedad. Es tiempo de que lo abramos una vez más. Se trata de una
clara exposición llena de verdad y compasión, un rayo de luz evangélica sobre
algunos problemas que continúan afectando a nuestros tiempos.
Este
regalo fue un documento titulado “Donum Vitae,” que significa en latín,
el don (regalo) de la vida. Fue emitido por la Congregación para la Doctrina de
la Fe. Su título completo es
“Instrucción Donum Vitae sobre el respeto de la vida humana
naciente y la dignidad de la procreación.”
No es un
documento largo. Puede leerse íntegramente en un rato. Habla de los más pequeños
seres humanos, quienes son y como llegan a ser. Habla de la forma en que
tratamos cigotos y embriones, dos categorías a las que todos los que estamos
leyendo este artículo hemos pertenecido alguna vez. Destaca el hecho que cada
persona tiene un derecho a la vida, y un derecho a venir al mundo en forma
adecuada, no como el resultado de un proyecto científico en un laboratorio, sino
como el producto de la unión amorosa en cuerpo y alma de dos personas.
Entre las
cuestiones que aborda el documento se encuentran las siguientes preguntas: ¿Cuál
es la relación entre ciencia y ética? ¿Debe tratarse al embrión como una
persona? ¿Es moralmente lícito el diagnóstico prenatal? ¿Es moralmente lícita la
experimentación con embriones humanos y fetos? ¿Cuál es la objeción de la
Iglesia a la fertilización in-vitro y la maternidad sustitutiva? ¿Pueden
congelarse embriones? ¿Qué tiene que decirle la Iglesia a las parejas estériles?
¿De que manera puede la ciencia médica ayudar a la procreación? ¿Cuál es la
responsabilidad de los legisladores en relación con el embrión humano?
El
documento no es un simple lista de lo que “se puede” y “no se puede” hacer y no
es una condena. Lo que hace más bien es ubicar estas enseñanzas en el contexto
de nuestra relación personal con Dios, que nos ama. Precisamente, Donum Vitae
dice que
“porque es bueno, Dios da a los hombres —para indicar el camino
de la vida— sus mandamientos y la gracia para observarlos; y también porque es
bueno, Dios ofrece siempre a todos —para ayudarles a perseverar en el mismo
camino— su perdón. Cristo se compadece de nuestras fragilidades: El es nuestro
creador y nuestro redentor.”
El
documento nos recuerda que cada ser humano, desde la fertilización, debe ser
tratado como una persona dentro y fuera del vientre. “¿Cómo un individuo
humano podría no ser persona humana?”
se pregunta el documento. Aún “Los embriones humanos obtenidos in vitro
son seres humanos y sujetos de derechos.” En relación con la condena
de la Iglesia al aborto provocado y su prohibición absoluta, Donum Vitae
declara que “esta enseñanza permanece inmutada y es
inmutable”
Puede leerse
el texto completo de Donum Vitae en
www.priestsforlife.org/magisterium/donumvitae.htm