El interés del estado por la vida
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La Corte
Suprema confirmó hoy la prohibición del aborto de parto parcial que fuera
sancionada por el Congreso y promulgada por el presidente Bush en el 2003. Es un
día que marca un avance histórico en la causa de la defensa de la vida, cuyo
objetivo final es restablecer la protección de la ley a todo niño por nacer, en
cualquier etapa de su desarrollo. Por primera vez desde Roe vs. Wade, hoy
los Estados Unidos de América en vez de regular, han prohibido un procedimiento
para provocar el aborto.
Los fuerzas
pro-aborto intentaron anular esta prohibición alegando que no tiene una
excepción por motivos de salud. La Corte, sin embargo, dijo que quienes se
oponen a la prohibición no pudieron demostrar que la necesidad de esa excepción
fuera de tal magnitud que determinara la inconstitucionalidad de la ley. La
Corte también rechazó la argumentación que la prohibición es muy amplia o muy
difusa. El texto de la prohibición es lo suficientemente claro para que los
aborteros sepan cuando están violando la ley y cuando no.
Es refrescante
leer la decisión de este caso, porque hace hincapié en el interés legítimo del
estado sobre la vida del niño por nacer durante todo el embarazo. Tampoco es
ésta la primera vez que la Corte reconoce ese interés. La decisión hace
referencia al derecho del estado a “expresar profundo respeto por la vida del
no-nacido” y afirma que “el gobierno tiene un interés legítimo y sustancial en
preservar y promover la vida fetal”. El procedimiento de aborto de parto parcial
difiere de otros procedimientos en que, concretamente, subvierte el parto y lo
transforma en un método homicida; por lo tanto distorsiona el papel del médico.
La Corte ha reafirmado hoy que el estado tiene un “interés legítimo en regular
la profesión médica para promover el respeto a la vida, incluyendo la vida de
los no-nacidos”. Esta decisión también afirma que “el estado tiene interés en
asegurar que haya buena información frente a una elección tan grave.” Al
reafirmar estos intereses legítimos del estado en defensa de la prohibición del
aborto de parto parcial, la Corte también señala el camino para la continuada
acción legislativa en defensa de la vida tanto a nivel estatal como federal.
La decisión de
hoy también nos recuerda la importancia de las elecciones. El trabajo hecho por
tantas personas pro-vida en los años 2000, 2002 y 2004 hizo que esta decisión
fuera posible. Los legisladores que sancionaron la prohibición fueron elegidos,
como lo fue el presidente que la promulgó. Los senadores que confirmaron dos
nuevos magistrados de la Corte Suprema fueron elegidos, como lo fue el
presidente que los nominó. El fruto de esas elecciones que recogemos hoy debe
hacernos renovar nuestro compromiso para elegir candidatos pro-vida en el 2008.
Al agradecer
la prohibición del aborto de parto parcial, hacemos un llamado para una
aplicación fiel y vigorosa de la norma. Más aún, también deberían sancionarse
prohibiciones estatales similares a la prohibición federal confirmada por la
decisión de hoy.
Esta decisión
marca una línea significativa y necesaria, deteniendo el impulso del movimiento
pro-aborto que cree poder justificar todos y cada uno de los métodos de
asesinato de los no-nacidos. De hecho, esta prohibición salvará muchas vidas.