Probabilidades presidenciales
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La batalla por la elección
del 2008 ya ha comenzado. Pero el campo de batalla, en esta etapa de la
elección, no es la urna, ni siquiera es el banco.
Es la mente.
Es una guerra psicológica,
una guerra de categorías mentales, premisas, pronósticos y declaraciones de
“hechos cumplidos” antes de que se cumplan. Es una guerra de encuestas y
“líderes” de probabilidades y predicciones.
Hay dos etapas importantes
en la elección. La primera etapa, en la que nos encontramos, es el período de
tiempo en el que decidimos quien integrará las listas. La segunda etapa comienza
después de las primarias, cuando pensamos quien recibirá nuestro voto. Son dos
etapas diferentes. Para ganar la batalla psicológica por la elección es clave
que nos recordemos constantemente a nosotros mismos que estamos en la primera
etapa y no en la segunda etapa.
El hecho es que en este
momento, nadie sabe quien será el candidato presidencial en la elección de
noviembre del 2008. Puede ser cualquiera de los candidatos que ya han declarado
su intención de postularse, o podría ser alguien de quien no hemos oído nada
todavía. Como lo demuestran las elecciones pasadas, los “líderes” en esta etapa
del proceso no son necesariamente los candidatos del día de elecciones. En la
era de los blogs y vlogs las circunstancias políticas cambian con gran rapidez y
las dinámicas del cambio son muy numerosas y más impredecibles que nunca.
Todavía tienen que pasar muchas cosas. Encuestas, debates, apoyos clave generan
exposición gratuita en los medios que puede catapultar a potenciales candidatos
a un posición mucho más sólida que la que tienen ahora.
Eso significa que nuestra
preocupación en este momento debe ser alinearnos con la persona que consideramos
el mejor candidato, y trabajar para que el nombre de ese candidato sea
reconocido e incremente su base de apoyo. Esa es la actividad propia de la
“primera etapa.” Hay muchos, sin embargo, que piensan y actúan como si ya se
hubieran elegido candidatos. Hay muchos que dicen, por ejemplo: “No tenemos un
buen candidato pro-vida” o “las opciones no son muy buenas”. Este es el
pensamiento típico de la segunda etapa, como si ya nos hubieran presentado
listas de candidatos y tuviéramos que conformarnos con elegir el mejor de unas
opciones insatisfactorias.
Al fin de cuentas se trata
de pensar por uno mismo. No deje que las encuestas y los titulares le
digan quien es el probable candidato de un partido. Decida en cambio a quien
quiere apoyar y trabaje duro por esa persona. Hay sitios de Internet como
www.politics1.com y
www.realclearpolitics.com que son buenas fuentes de información
independiente y completa sobre el panorama político y aquellos que se presentan
o podrían presentarse.
Finalmente, no espere a que
alguien lo empuje o le de permiso para hacer lo que sabe que tiene que hacer. Ya
tenemos el mandato que necesitamos, en nuestros derechos como ciudadanos y en la
llamada del Evangelio a transformar el mundo. ¡Júntese con ciudadanos que
piensen parecido, sin importar su religión y póngase a trabajar!
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