Convergencia
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Fr. Frank Pavone
National Director, Priests for Life
Hay tres
recordaciones que convergen en enero y se refuerzan mutuamente, llamando al
mundo cristiano a unir fuerzas contra la injusticia. El 15 de enero es el
nacimiento del Rev. Dr. Martin Luther King Jr., y en ese día o alrededor de él
celebramos un feriado nacional en su honor. Una semana después, el 22 de enero,
recordamos la trágica decisión de la Corte Suprema en Roe vs. Wade, que
en 1973 desató una política de aborto ilimitado. Grandes manifestaciones y
marchas por la vida se desarrollan de un extremo a otro del país cada 22 de
enero o en fechas próximas a él. Del 25 al 18 de enero de cada año se conmemora
la semana de oración por la unidad de los cristianos.
Estos tres
grandes movimientos están profundamente entrelazados.
Jesucristo
rezó para que sus seguidores fuéramos uno, como El y el Padre son uno. La
auténtica unidad cristiana no significa pretender que no hay serias
divergencias doctrinales entre las distintas confesiones. Más bien,
significa trabajar para llegar a un entendimiento más profundo de lo que son y
no son desavenencias, como así también reconocer y construir sobre la unidad
real que existe sobre nuestra afirmación común de Cristo y su Señorío sobre
nuestras vidas y sobre el mundo.
Esa afirmación
de Cristo requiere que luchemos contra la injusticia. En su encíclica de 1995
sobre la unidad de los cristianos, el papa Juan Pablo II dijo: “Numerosos
cristianos de todas las Comunidades, movidos por su fe, participan juntos en
proyectos audaces que pretenden cambiar el mundo para que triunfe el respeto de
los derechos y de las necesidades de todos, especialmente de los pobres, los
marginados y los indefensos… En efecto, los cristianos que tiempo atrás actuaban
de modo independiente, ahora están comprometidos juntos al servicio de esta
causa para que la benevolencia de Dios pueda triunfar.” (n. 43)
Tanto el
movimiento de derechos civiles como el movimiento pro-vida son evidencia de este
compromiso común. A pesar de sus apariencias, ambos movimientos buscan asegurar
la igualdad de derechos para seres humanos marginados, y aplicar las promesas
del Evangelio a las leyes y a la cultura. Ambos movimientos han hallado un
“lugar de encuentro” y una “plataforma de lanzamiento” en las iglesias, de
acuerdo con estas declaraciones del Dr. Martin Luther King, Jr.
“Siempre me
alegro cuando veo un ministerio relevante. Está muy bien que hablemos de “largos
mantos blancos allá lejos,” y todo su simbolismo. Sin embargo, en última
instancia la gente quiere trajes y vestidos y zapatos para usar aquí abajo. Está
muy bien que hablemos de “calles manando leche y miel,” pero Dios nos ha mandado
ocuparnos de los barrios marginales aquí abajo, y de sus hijos que no pueden
comer tres buenas comidas por día. Está muy bien que hablemos de la nueva
Jerusalén, pero algún día, el predicador de Dios debe hablar también de la nueva
Nueva York, la nueva Atlanta, la nueva Filadelfia, la nueva Los Angeles, la
nueva Memphis, Tennessee. Esto es lo que tenemos que hacer.”
Defender la
igualdad de dignidad de cada ser humano después de su nacimiento refuerza
nuestro testimonio a favor de los derechos de aquellos en peligro antes de nacer
y viceversa. En efecto, el testimonio es en definitiva uno: el testimonio del
único Cristo, que restaura la dignidad de cada vida humana.
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