Fr. Frank Pavone
National Director, Priests for
Life
Durante la audiencia del Papa Benedicto
con el Presidente Obama, el Papa le hizo dos regalos al Presidente: la nueva
encíclica, Caritas in Veritate, y un documento reciente sobre bioética,
Dignitas Personae. Aparentemente éste último regalo fue añadido a último
momento. Cuando se retiraba de la audiencia, el Presidente le dijo al Papa: “Voy
a tener que leer en el avión.”
Fue una ocasión perfecta, porque estos
dos nuevos documentos tienen mucho que enseñarle a este gobierno y a la cultura
en general, tanto dentro como fuera de la Iglesia.
La nueva encíclica se agrega al rico
cuerpo de doctrina social de la Iglesia. La doctrina social es parte
integral de la doctrina de la Iglesia como lo son las enseñanzas sobre la
Trinidad y los sacramentos. Uno de los puntos clave de la nueva encíclica es que
una comprensión adecuada del verdadero desarrollo humano y social sólo es
posible a la luz de la Revelación que se ofrece en Cristo.
Otro punto clave es éste: no puede
promoverse la justicia social si no se protege el derecho a la vida. Ese es
precisamente el error más común de los políticos y partidos pro-aborto. Declaman
con gran alharaca su apoyo a los derechos humanos, el desarrollo humano y la
justicia social, pero piensan que el aborto se encuadra en esas categorías.
El Papa afirma nuevamente que
exactamente lo opuesto es verdad. He aquí dos citas clave:
“La Iglesia propone con fuerza
esta relación entre ética de la vida y ética social, consciente de que «no puede
tener bases sólidas, una sociedad que —mientras afirma valores como la dignidad
de la persona, la justicia y la paz— se contradice radicalmente aceptando y
tolerando las más variadas formas de menosprecio y violación de la vida humana,
sobre todo si es débil y marginada»” (15)
“La apertura a la vida está en el
centro del verdadero desarrollo. Cuando una sociedad se encamina hacia la
negación y la supresión de la vida, acaba por no encontrar la motivación y la
energía necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre.
Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida,
también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social.”
(28)
El Papa Benedicto se refiere
explícitamente en esta nueva encíclica no sólo a las “encíclicas sociales”, sino
también a las “encíclicas sobre la vida”, Humanae Vitae y Evangelium
Vitae, tratando de eliminar la brecha innecesaria que existe entre la
conciencia social y la conciencia de los derechos del niño por nacer.
Y afirma que esos derechos no proceden
del gobierno y son no negociables:
“Si los derechos del hombre se
fundamentan sólo en las deliberaciones de una asamblea de ciudadanos, pueden ser
cambiados en cualquier momento y, consiguientemente, se relaja en la conciencia
común el deber de respetarlos y tratar de conseguirlos. Los gobiernos y los
organismos internacionales pueden olvidar entonces la objetividad y la cualidad
de «no disponibles» de los derechos. Cuando esto sucede, se pone en peligro el
verdadero desarrollo de los pueblos.” (43)
Espero que el Presidente haya hecho sus
lecturas en el avión. Asegurémonos de hacer las nuestras también.
Para encontrar los textos de todos los
documentos de la Iglesia sobre la vida, visite www.priestsforlife.org
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