ADICIONES PRO-VIDA
PARA EL BOLETIN
Serie 4
"La 'realidad
virtual' y la ciencia genética nos pueden dar ilusión de poder, pero no
somos dioses. No somos ni nuestros creadores ni creadores de nadie ni de
nada. Y para nuestra propia seguridad, no debemos tratar de serlo. Ni los
padres, a quienes se les ha confiado la protección especial de nueva vida,
son "dueños" de sus hijos como tampoco ningún adulto puede ser dueño de
otro. Y ahí se encuentra nuestra propia seguridad. Nadie, excepto el
Creador es el soberano de los derechos humanos básicos empezando con el
derecho a la vida." (Los Obispos Católicos de E.E. U.U., Vivir el
Evangelio de la Vida, 1998, no.15).
"La inviolabilidad de la
persona, reflejo de la absoluta inviolabilidad del mismo Dios, encuentra su
primera y fundamental expresión en la inviolabilidad de la vida humana. Se ha
hecho habitual hablar, y con razón, sobre los derechos humanos; como por ejemplo
sobre el derecho a la salud, a la casa, al trabajo, a la familia y a la cultura.
Esa preocupación resulta falsa e ilusoria si no se defiende con la máxima
determinación el derecho a la vida como el derecho primero y fontal,
condición de todos los otros derechos de la persona…" (el Papa Juan Pablo II,
Sobre la Vocación y Misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo, no.38)
"Creemos que el Evangelio de
Jesucristo es el "Evangelio de la vida"… No podemos simultáneamente
comprometernos a los derechos humanos y al progreso mientras eliminamos o
marginamos a los más débiles entre nosotros. Ni tampoco podemos poner en
práctica el Evangelio de la Vida como si fuera una devoción privada. Los
católicos estadounidenses debemos vivirlo públicamente y con vigor, como
una cuestión de liderazgo y testimonio nacional, o no lo viviremos." (Los
Obispos Católicos de E.E. U.U., Vivir el Evangelio de la Vida, 1998,
no.20).
"Llevar el respeto por la dignidad
humana a la política práctica puede ser una tarea difilícisima. Hay una gran
gama de asuntos que tocan a la protección de la vida humana y a la promoción de
la dignidad humana. La gente bien intencionada, con frecuencia, no está de
acuerdo con los problemas que hay que resolver , cuales normas se deben adoptar
y la mejor manera de aplicarlas . Tanto para los ciudadanos como para las
autoridades elegidas, el principio básico es simple: Debemos empezar con el
compromiso de nunca matar intencionalmente, ni participar en la matanza de
cualquier vida humana inocente, no importa lo defectuosa, mal formada,
minusválida, o desesperada que parezca. En otras palabras, la opción de
cierta manera de actuar es siempre y radicalmente incompatible con el
amor de Dios y la dignidad de la persona creada a Su imagen. El aborto directo
nunca es una opción moralmente tolerable." (Los Obispos Católicos de E.E.
U.U., Vivir el Evangelio de la Vida, 1998, no.21).
"Al adoptar una ética uniforme
hacia la vida, la Iglesia católica promueve una amplia gama de asuntos…Las
autoridades públicas que son católicas deberán tratar todos esos asuntos
mientras que tratan de edificar normas uniformes que promueven el respeto por la
persona en todas las etapas de la vida. Pero estar en lo "cierto" en tales
asuntos nunca puede ser una excusa para una mala decisión con respeto a ataques
directos a una vida humana inocente. En verdad, el fallo en proteger y
defender la vida en sus etapas de más impotencias hace que otras posturas
correctas en asuntos que afectan a los más pobres e indefensos de la comunidad
humana se vean con sospecha." (Los Obispos Católicos de E.E. U.U., Vivir el
Evangelio de la Vida, 1998, no.23).
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