13 de Mayo: Ave María






Hoy se cumplen 93 años de la aparición de la Virgen María a tres pastorcitos de un pueblito de Portugal.    Algunas de las apariciones de la Virgen, después de un proceso de estudio exhaustivo de parte de peritos de diferentes disciplinas,  han sido confirmadas por el Vaticano: La de Fátima es una de ellas.

Uno de los criterios para decidir sobre la veracidad de las apariciones de la Santísima Virgen, es que la doctrina expresada por los videntes no contradiga la doctrina bíblica, de la tradición y el magisterio de la Iglesia.  Otro criterio de verificación es que en el sitio donde se venere la presencia de la Virgen sea un lugar de oración, meditación y conversión de los corazones.  Otros criterios también tienen que ver con el equilibrio emocional de los videntes.  También suelen producirse curaciones milagrosas de todo tipo de enfermedades en estos santuarios.

Las apariciones de Fátima han sido una de las más famosas porque incluyeron unos secretos que solamente podían conocer los Papas, pero que Su Santidad Juan Pablo II consideró provechoso espiritualmente compartirlos con todos los fieles.  Aquí les dejo el enlace al documento oficial de la Santa Sede sobre este tema, ya que suelen distribuirse correos electrónicos falsos al respecto (http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20000626_message-fatima_sp.html)

El mensaje de la Virgen a los pastorcitos podría resumirse en tres palabras: oración, sacrificio y conversión.  La oración como ese diálogo con quien sabemos nos ama, diálogo al cual podemos entrar de manera privilegiada por medio del rezo del Santo Rosario;  el sacrifico entendido como actos de mortificación para unirnos a la Pasión de Cristo como rescate por nuestros pecados; y, la conversión de nuestros corazones a Dios para vivir en el Amor a Dios y al prójimo.

A esta oración, sacrificio y conversión les podemos dar también una dimensión reparadora, entendiendo como tal, ofrecer a Dios nuestros actos de Amor a su Corazón Amoroso en reparación por todos los actos de desamor que sufre por nuestros pecados desde el comienzo al fin del mundo.  En este sentido, varios teólogos sostienen que Jesús en el Huerto de Getsemaní, así como experimentó el pecado de la humanidad de todos los tiempos, así también vivió el consuelo en su Corazón por los actos de Amor en todo tiempo y lugar.

Sabemos que  uno de los pecados que duele más al Corazón de Jesús es el aborto.  Esto ha sido revelado a varios santos entre ellos a Santa Faustina, la vidente del mensaje de la Divina Misericordia.  La mejor reparación en contra del aborto es convertirnos cada uno de nosotros e invitar a otros a ser la voz de los bebés por nacer, de quienes son abortados 4.500.000 al año, solamente en América Latina.

Para finalizar les comparto algunas oraciones que fueron reveladas a los pastorcitos de Fátima y que podemos rezar a diario.

Las oraciones enseñadas en Fátima por el Ángel y por Nuestra Señora ayudan a vivir el mensaje, que como dice el Papa Juan Pablo II, es de conversión y da vivencia en la gracia de Dios (Fátima, 1982).

ORACIONES DEL ANGEL
«Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.»
«Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, te pido la conversión de los pobres pecadores.»

ORACIONES DE NUESTRA SEÑORA

La Hermana Lucia cuenta en la 4.ª Memoria, que Nuestra Señora, en la aparición del 13 de julio de 1917, les recomendó:

«Sacrifíquense por los pecadores, y digan muchas veces, en especial cuando hagan algún sacrificio: Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.»

En la misma aparición, Nuestra Señora volvió a insistir:

«Cuando recen el rosario digan, al final de cada misterio: Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas”

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