
En muchas ocasiones es común encontrarme con gente que confunde la participación política con la participación político partidista. La primera tiene que ver con el interés por el bien común que todos los seres humanos debemos mostrar, independientemente de nuestra raza, nivel de educación o religión. Desde este punto de vista, hacer política significa interesarnos y participar para que el bien común sea promovido en nuestro entorno; un bien común que puede estar al nivel del condominio de las residencias en donde usted vive o en el colegio de sus hijos, pasando por las elecciones regionales y presidenciales de su país, hasta llegar al interés por el bien común planetario referido al respeto de los derechos humanos y la ecología. El segundo tipo de participación política, se refiere a la preparación para participar directamente desde la plataforma de los partidos políticos en la esfera de lo público, así desde lo más micro a lo más macro de la acción legislativa y ejecutiva en una nación o, incluso, a nivel regional o planetario con una connotación más diplomática.
A principio de los años sesenta hubo una renovación de la Iglesia Católica impulsada por el Concilio Vaticano II, que aún sigue siendo una mina por explotar en muchas de sus vetas. Ahí los obispos de todo el mundo se reunieron en Roma, presididos por el Papa, y produjeron con la inspiración del Espíritu Santo, documentos proféticos que iluminan, aún hoy, el caminar en nuestro tiempo. Les copio una cita textual del Concilio sobre la participación política de los cristianos.
“Con magnanimidad y lealtad cultiven los ciudadanos el patriotismo, mas sin estrechez de espíritu, de suerte que siempre, y a la par, esté su espíritu orientado hacia el bien de toda la familia humana, que está unida por los diversos vínculos entre razas, pueblos y naciones.
Todos los cristianos han de tener conciencia de su propia y singular vocación en la comunidad política, por la cual vienen obligados a dar ejemplo, así en el cumplimiento de sus deberes como en la prosecución del bien común, de suerte que, con sus propios hechos, sean buen ejemplo de cómo pueden armonizarse la autoridad y la libertad, la iniciativa personal y la solidaridad del cuerpo social, la conveniente unidad y la beneficiosa diversidad.” (Gaudium et Spes n. 75)
Entonces, pues, la pregunta con la cual titulamos este artículo está respondida. La responsabilidad política es para ser ejercida por todos los bautizados y los hombres de buena voluntad. Nadie tiene permitido quedarse inmóvil o callado sin hacer nada por el bien común. Especialmente en situaciones de injusticias muy graves como la promoción del aborto, la experimentación con embriones humanos y la eutanasia hasta llegar a convertirlos en “derechos” humanos.
A veces nos podemos quejar por algunas leyes que se hacen operativas a nivel regional o nacional en nuestros países y que nos afectan a todos. Contamos con muchas formas de actuar para que esto no suceda. A continuación, para terminar, les presento una lista de algunas de ellas.
1. Ayude a registrar más votantes. Ensaye formas creativas como, por ejemplo, organizar el registro en su Iglesia o como un ciudadano privado en su sitio de trabajo o estudio (pidiendo los permisos correspondientes). Estamos en tiempo de registro para nuevos votantes. Aprovéchelo.
2. Escriba a los editores de los periódicos dando su opinión sobre los candidatos y los temas que abordan.
3. Anime a su párroco o pastor para que use los boletines y/o carteleras parroquiales para informar sobre la responsabilidad política de los cristianos
4. Organizar grupos pequeños para estudiar la encíclica Evangelio de la Vida y los documentos del Concilio Vaticano II.
5. Utilice la Internet para difundir temas, candidatos y la responsabilidad política de los cristianos. Vaya a las salas de chat, foros de discusión, tablones de anuncios, etc para crear conciencia sobre la participación política. Haga su propio grupo de Facebook para ayudar a las personas a participar en las elecciones o para difundir información sobre el candidato de su preferencia.
6. Utilice su lista de correo electrónico para difundir información sobre las elecciones y dar a conocer esta información sobre la participación política.
7. Usted puede hacer un grupo para ayudar a distribuir guías para el votante en el fin de semana antes de la elección. Una elección puede ser decidida según el número de guías para el votante que se repartan. Tenga en cuenta que usted tiene el derecho de distribuir estos folletos en los estacionamientos de su Iglesia. Por otra parte, si usted es expulsado del estacionamiento, siempre puede pasar a la acera pública u otros sitios públicos adyacentes a la Iglesia, y que está bien insistir en su derecho a permanecer allí.
8. En los sitios donde es permitido, hacer uso de la votación anticipada, que se puede hacer sin necesidad de un motivo especial. Usted puede votar y promover el voto antes de las elecciones, lo que disminuye las posibilidades de que algo inesperado le impidiera llegar a las urnas.
9. Faltando pocos días para las elecciones llame a sus amigos e invítelos a ir a votar. El día de las elecciones, tómelo como día libre en su trabajo y ayude a la gente a llegar a las urnas de votación, u ofrézcase como voluntario para cuidar los hijos mientras ellos ejercen el voto, o algún otro tipo de asistencia.
10. Sea testigo de los escrutinios públicos para asegurar la transparencia de las elecciones.
11. Apoye al candidato de su elección mediante una contribución financiera y / o trabajen como voluntarios en su campaña. También puede mostrar su apoyo al candidato de su elección por medio de calcomanías en su carro, carteles en la fachada de su casa o un pin en su ropa.