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Archive for September, 2010

Parte III La separación entre Dios y Estado

Thursday, September 16th, 2010





Esta nación es un experimento de auto-gobernación. Si este experimento tiene éxito o falla depende de nuestra fidelidad a este principio. La gente no se puede gobernar a sí misma si han perdido el sentido de qué es bueno o malo. Si nos hacemos exentos del desafiante proceso de gobernar un país, entonces permitimos que alguien nos gobierne.

Algunos llaman nuestras enseñanzas en el derecho a la vida “divisiva”. Nuestra nación fue fundada sobre la base del reconocimiento de ciertos principios morales básicos, entre los que se encuentra que el derecho a la vida es innegable, es dado por El Creador, y debe ser protegido por el gobierno. La misma grandeza de América depende del poder aferrarse o no a esta verdad. ¿Cómo pues, puede uno considerar “divisivo” el mismo principio en el cual nuestra unidad se sostiene como nación?

Algunos hablan de una “sociedad pluralista”. Hay muchas formas de pluralismo en nuestra sociedad: hay variedades de culturas, de arte, de razas, de escuelas de pensamientos. Sin embargo, la misma frase “sociedad pluralista” indica que es una sola. La palabra pluralista utilizada aquí, denota un sustantivo singular. ¿Qué es lo que mantiene unida a esta “sociedad pluralista” evitando que se convierta en un caos desconectado? Para que sobreviva como sociedad, deben adherirse a ciertos principios básicos y fundamentales. El derecho a la vida es el primero de entre ellos.

La confusión que existe con respecto a la relación entre religión, política, y el derecho a la vida, es evidente en las muchas discusiones que he tenido con los que hacen abortos. Cuando comienzo a hablarles sobre la ciencia, ellos me hablan de la fe.

Esto comienza cuando yo pregunto “¿el aborto destruye a la vida humana?” La respuesta que escucho es “yo no sé cuando el niño recibe el alma.” En un santiamén, el tema de discusión cambia de un procedimiento científico y verificable a un tema espiritual en invisible: ¿cuándo reciben los niños el alma?

El cambio en la discusión no se limita para los que proveen abortos. También les sucede a muchos de los que favorecen la legalización del aborto. Después de todo, ellos argumentan que ya que tenemos libertad en este país, la gente debe ser permitida a creer lo que quieren con respecto a cuando el alma comienza a existir. Seria malo imponer por ley una religión particular o una posición teológica sobre este asunto.

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Parte II La separación entre Dios y Estado

Wednesday, September 15th, 2010





 

 

 

 

 

 

 

 

“El Evangelio de la vida debe ser proclamado, y la vida humana defendida, en todo tiempo y en todo lugar. El campo de acción para la responsabilidad moral incluye no solo los corredores del gobierno sino también las urnas electorales. Las leyes que permiten el aborto, la eutanasia y el suicidio asistido son profundamente injustos, y debemos luchar por medios pacíficos sin descanso para oponernos a ellas y cambiarlas. Porque son injustas, no pueden obligar a ningún ciudadano a ir en contra de su conciencia, apoyarlas, aceptarlas o reconocerlas como válidas.” (Obispos de Estados Unidos, Viviendo el Evangelio de la Vida, 1998 N.33)

“Parecen existir dudas sobre si la relación cercana entre la actividad humana y la religión, ponen en peligro la autonomía del hombre, de organizaciones y de la ciencia. Si por la “autonomía de cuestiones terrenales” se refiere al descubrimiento gradual, y el ordenamiento de leyes y valores de la sociedad, entonces la demanda por autonomía está perfectamente en orden: es el reclamo del hombre moderno y el deseo del Creador…Sin embargo, si por la frase “autonomía de asuntos terrenales” se refiere a que los materiales no dependen de Dios y que el hombre los puede usar como si no tuvieran relación alguna con su creador, entonces la falacia de dicho reclamo sería obvia para cualquiera que cree en Dios. Sin su creador, no puede existir la criatura. De cualquier modo, sin importar su religión, los creyentes siempre han reconocido la voz y la revelación de Dios en el lenguaje de las criaturas. De todos modos, una vez se pierde de vista a Dios, también la criatura se pierde de vista.” (Gaudium et Spes, N. 65)

Juan Pablo II escribió en su encíclica El Evangelio de la Vida, “la democracia no puede ser idolatrada al punto de sustituir la moralidad con la inmoralidad. Fundamentalmente, la democracia es un “sistema” y como tal es un medio y no el fin. Su valor “moral” no es automático pero depende de su conformidad con la ley moral, así como toda forma de comportamiento humano debe ser sometido; en otras palabras, su moralidad depende de la moralidad de los fines que busca y los medios que se utilizan. Si hoy vemos un consenso casi universal con respecto al valor de la democracia, se debe considerar una muestra positiva de los tiempos, como lo ha notado frecuentemente el Magisterio de la Iglesia. Pero el valor de la democracia se mantiene o se desploma según los valores que adopta y promueve. Por supuesto que los valores como la dignidad de cada ser humano como persona, el respeto a los derechos humanos, y la adopción de “el bien común” como fin y criterio para regular la vida política, son ciertamente fundamentales y no deben ser ignorados.” (EV 70)

En otras palabras, algunas cosas necesitan estar más allá del alcance de la mayoría porque ellos personifican los valores que una sociedad necesita para sobrevivir, y que nadie tiene el derecho de ignorar o rechazar. Ninguna mayoría puede convertir lo malo en aceptable.

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Parte I La separación entre Dios y Estado

Tuesday, September 14th, 2010





Tanto el pasaje del Primer libro de Samuel como el del Evangelio según San Mateo, enseñan lo que el Concilio Vaticano II cubre en gran detalle, principalmente que la separación de Iglesia y Estado no significan una separación de Dios y de Estado. Si se separa el Estado de Dios, el Estado se desintegra. La Iglesia no tiene una misión política, sin embargo sí tiene una responsabilidad política: Dar testimonio de las verdades morales sin las que el bien común, el cual es el propósito de la institución de los gobiernos, no podría sobrevivir. Estas verdades morales son básicas y van más allá de los límites de creencias de cualquier denominación. Debido a que son verdades, deben darle formar la política pública.

No son solo los individuos los que tienen la obligación de obedecer a Dios sino que también los gobiernos.

Los Cristianos tienen el deber de ser activos en la política, registrarse, votar, presionar y educar a los candidatos y oficiales electos, y hablar sobre los temas que afectan el bien común. La Iglesia no instala urnas electorales, pero cuando uno va a votar, no dejamos de ser miembros de la Iglesia. Si no reestructuramos la política pública de acuerdo a las verdades morales, ¿porqué creer entonces en las verdades morales?

El tiempo ha llegado, el reto está presente. Ya no debemos pensar que la religión es pura “cuestión privada”. Cristo enseñó en público y fue crucificado en público. Ahora, resucitado, nos coloca en la arena pública, con la misión de hacer discípulos a todas las naciones (Mt. 28: 18-20) Ojalá no le fallemos ni a Dios ni a nuestra nación.

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El César debe también obedecer a Dios

Monday, September 13th, 2010





Un tema importante de la historia del Antiguo Testamento es la manera en que Israel, la gente de Dios, se relacionaba con las naciones que le rodeaban. La gente de la alianza no debía seguir las practicas idolatras de todas esas naciones. Israel, después de todo, tenia el beneficio de la Ley de Dios revelada. Las otras naciones no la tenían.

Una cosa que los Israelitas querían imitar, era el hecho de que otras naciones tenían un rey. Hubo un momento en el que le exigieron a Samuel el profeta, “Danos un rey” al consultarlo con El Señor le dijo a Samuel que “si ellos piden un rey, les daremos un rey.” Pero Dios también les dio una advertencia esencial: que ambos, la gente y sus reyes, tienen un rey en el cielo. El bienestar de la nación depende de la obediencia que el rey y la gente le den al Rey del Cielo. (véase 1Samuel 8:1-22 y 12:13-15)

El Señor Jesús expresa lo mismo en Mateo 22: 15-22. Cuando le preguntaron si los impuestos deberían ser pagados al César, Jesús preguntó de quien era la imagen en la moneda. “La del César” fue la respuesta. El Señor entonces dijo, “Entonces denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (MT 22:21)

La moneda le pertenece al César, porque tiene la imagen del César. Los seres humanos le pertenecen a Dios, porque fuimos hechos a imagen de Dios. Lo que este pasaje implica es que en lo que le pertenece a Dios incluye al mismo César. El César debe obedecer a Dios.

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El plan pastoral de los Obispos Americanos y otras exhortaciones

Thursday, September 9th, 2010





El Plan Pastoral de los Obispos de Estados Unidos para las actividades Pro-vida (Revisión 2001, Una campaña en apoyo a la vida) contiene, como parte integral de su estructura, una sección de políticas publicas. Los Obispos dicen,

“Proteger y promover los derechos inviolables de las personas es la responsabilidad más solemne de las autoridades civiles. Como Americanos y como líderes religiosos, estamos comprometidos a gobernar por medio de un sistema de ley que proteja los derechos humanos y mantenga un bien común.

Recordemos que La Iglesia debe estar siempre comprometida con la tarea de educar y apoyar a los laicos que están involucrados en la fabricación de leyes, en la gobernabilidad y la administración de la justicia, para que la legislación refleje siempre los principios y valores morales que estén en conformidad con una antropología y avance del bien común” (La Iglesia en América, no. 19, citando el Sínodo de América, propuesta 72.)

La Declaración de Independencia, escrita hace más de doscientos años, habla de las leyes de la Naturaleza y la Naturaleza de Dios al hacer esta afirmación histórica:

” Mantenemos estas verdades como evidencia, de que todos somos creados en igualdad, que a todos se nos han dado, por el Creador, ciertos derechos inviolables que son la Vida, la Libertad, y la búsqueda de la Felicidad”. Hoy en día vemos las tensiones escalar entre estos principios fundamentales y la realidad política en que vivimos. Nunca antes se había visto mayor esfuerzo de ignorar el derecho de vida de los niños que aun no han nacido, la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido, como lo vemos ahora.

Cada cuatro años, cuando nuestra nación se enfrenta con los comicios de las elecciones nacionales, la junta administrativa de los Obispos de Estados Unidos, emiten un comunicado sobre la responsabilidad política de los Cristianos. En su comunicado de 1995, Responsabilidad Política, los Obispos declararon que, “En la tradición Católica, el civismo es una virtud; la participación en el proceso político es una obligación. No somos una secta que se escapa del mundo, sino una comunidad de fe llamada a renovar la tierra.” No estamos en este mundo por accidente. Tampoco estamos aquí para dejarlo tal como esta. Estamos aquí en este mundo para cambiar el mundo en uno mejor.

En su comunicado de 1999, los Obispos reiteraron este tema con las siguientes palabras:

“Algunas veces unos pocos candidatos y no los partidos enteros, reflejan nuestros valores. Sin embargo no podemos retroceder. El nuevo milenio debe ser una oportunidad para una participación renovadora. Debemos retar a todos los partidos y a cada candidato a defender la vida humana y la dignidad, a buscar mayor justicia y paz, a promover la vida familiar, y a avanzar hacia un bien común.” (Junta Administrativa de los Obispos, Responsabilidad Cívica, 1999, p5)

“Para los Católicos, la virtud pública es tan importante como la privada en la reconstrucción del bien común. En la tradición Católica, el civismo responsable es una virtud; la participación en el proceso político es una obligación moral. Todo creyente está llamado a formar parte de una ciudadanía responsable, a ser un participante informado, activo y serio en el proceso político.” (p9)

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La vida religiosa y la vida espiritual

Friday, September 3rd, 2010





 

El mismo documento, Gaudium et Spes, lamenta la separación entre fe y vida practica. Algunas personas no pueden distinguir adecuadamente entre vida espiritual y vida religiosa. La “vida religiosa” consiste en practicas explícitamente religiosas que se realizan en tiempos específicos, como por ejemplo el culto dominical o las devociones privadas, la “vida espiritual” significa la relación con Dios, la unión a Su Voluntad, en todo tiempo y en todo lugar. Trabajar en lo que sea nuestra vocación, aunque para la mayoría de la gente no es específicamente religioso, es una gran oportunidad para unirnos a Dios si ese trabajo se hizo de acuerdo a Su voluntad. Cada trabajo que hacemos, de hecho, nos acerca más a Dios o nos separa de Él. No hay camino a medias en la vida espiritual. Se nos llama a hacer todo por El Señor y en El Señor.

En el primer capítulo de Isaías, vemos que Dios se enoja con Su gente. Aunque él mismo les dio los ritos y sacrificios que debían hacer, les dice después que esta cansado de ellos y que no quiere mas de ellos. De hecho, les dice que ni siquiera escuchará sus oraciones. El problema, como explica después El Señor, es que la gente tiene sangre en sus manos. Ellos le rendían culto a Dios, pero ignoraban las injusticias a sus alrededores. Dios les exigió que hicieran algo para detener la injusticia. Por lo tanto, no es suficiente que se lleven a cabo prácticas religiosas si dichos actos de culto no nos llevan a tener mayor interés en lo que sucede a nuestro alrededor en este mundo. Estos actos de culto son desagradables para Dios.

Cualquier religión de cualquier lugar en cualquier tiempo, si nos permite ignorar las injusticias y matanzas, no es una religión auténtica y no salvará a nadie. Nuestra responsabilidad política deriva de eso.

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La relación entre este mundo y el siguiente

Thursday, September 2nd, 2010





Para entender nuestra responsabilidad política, necesitamos entender la naturaleza del cielo, de la vida eterna, de nuestras actividades en el mundo venidero, y la relación que dichas actividades tienen con nuestras actividades en este mundo.

Algunas personas tienen miedo de ir al cielo. Sin embargo, tienen más miedo de la alternativa, por supuesto. Tal como debe ser. Pero el temor del cielo puede resultar de un mal entendimiento de frases tan comunes como “descanso eterno” y “por siempre”. En este mundo descansamos pero solo por un pequeño momento. Luego nos levantamos y queremos hacer algo. No nos sentimos inclinados a querer descansar para siempre.

Afortunadamente, eso no es lo que “descanso eterno” significa. El descanso eterno no es lo mismo que estar inactivo, sino que es alcanzar el objetivo por el cual uno es creado. Cuando alguien busca una educación superior, por ejemplo, se siente en “descanso” cuando logra graduarse. Eso no significa inactividad, sino que de hecho, el graduarse significa que lo pudo hacer tomando nuevas actividades que fueron necesarias tomar y emplear toda su experiencia, conocimiento y habilidades para llegar a ese gran momento de la graduación. En la próxima vida, seremos activos. De hecho, nuestra capacidad será muchísimo más grande de lo que es ahora. Habremos alcanzado el propósito para el cual fuimos creados, principalmente, en unión con Dios. No nos aburriremos. Cada momento del cielo será nuevo y sorprendente, puesto que siempre estaremos viendo y conociendo más a Dios de lo que lo conocimos o vimos en el pasado.

En la próxima vida, no seremos ángeles. Creemos en la resurrección del cuerpo, y del universo completo. “Esperamos un nuevo cielo y una nueva tierra…” (2Pe. 3:13) Dios nos creo como seres humanos, la perfecta unidad del cuerpo y el alma. La próxima vida será tan física como lo será espiritual. Se nos recuerda esto con el hecho del mismo Señor cuando comió un pescado después que resucitó de entre los muertos (véase Lc. 24: 36-43)

La organización de la sociedad en todas sus dinámicas políticas es buena, no hay nada malo en ello. Sin embargo, recordemos que lo bueno siempre tiene un mal entretejido, pero por la misma actividad salvadora, Dios purifica lo bueno; El no lo destruye. En la vida venidera, todo lo bueno de la Creación de Dios habrá sido purificado. Ese mundo no esta desconectado de este. Lo bueno que hagamos y cultivemos aquí, lo encontraremos de nuevo en el otro lado de la muerte.

El Concilio Vaticano II, en la Constitución sobre la Iglesia en el Mundo Moderno (Gaudium et Spes) habla sobre la relación entre nuestra actividad en este mundo y el mundo venidero con las siguientes palabras:

“No sabemos, ni el momento de la consumación de la tierra y del hombre, ni la forma en la que el universo será transformado. Este mundo, distorsionado por el pecado, está pasando, y se nos muestra que Dios está preparando una nueva morada y una nueva tierra en la cual la justicia prevalecerá, cuya felicidad sobrepasará todos los deseos de paz de todos los corazones humanos juntos. Entonces una vez conquistada la muerte los hijos de Dios serán elevados en Cristo, y lo que una vez fue sembrado en la debilidad y el deshonor será revestido con lo imperecedero: La caridad y todas sus obras permanecerán por siempre y toda la Creación que Dios hizo para el hombre, será liberada de su esclavitud de perdición.”

” Hemos sido advertidos, por supuesto, en que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde él mismo. Lejos de reducir nuestra preocupación por el desarrollo de la tierra, la esperanza de la nueva tierra nos debe animar a seguir adelante, ya que aquí el cuerpo de la nueva familia humana crece, prefigurando de alguna manera la era que está por venir. Por ello, aunque debemos ser cuidadosos al distinguir progreso terrenal con la expansión del Reino de Cristo, dicho progreso es de vital importancia para el Reino de Dios, en cuanto pueda contribuir para el mejoramiento del orden de la sociedad humana.”

“Cuando hayamos propagado sobre la tierra los frutos de nuestra naturaleza y nuestros empeños, la dignidad humana, la comunión fraternal, y la libertad, de acuerdo al mandamiento del Señor, en Su Espíritu los encontraremos de nuevo, esta vez, limpios de la mancha del pecado, iluminados y transfigurados, cuando Cristo le presenta al Padre un Reino eterno y universal “de verdad y vida, un reino de santidad y gracia, un reino de justicia, amor y de paz.” En la tierra, este reino se encuentra presente de manera misteriosa; cuando El Señor venga, el Reino entrará en Su perfección.” (GS 39)

La religión a veces ha sido criticada por enfocar mucho la atención de la gente en la promesa del mundo venidero, descuidando así el mejoramiento y desarrollo de este mundo. Sin embargo, esto indica que nuestra creencia en el cielo nos debe hacer aun más atentos con la tierra. El hecho de que sabemos que el ser humano vivirá para siempre significa que necesitamos cuidarlos desde ahora. El bien que hagamos en esta sociedad terrenal, se convierte en el fundamento del mundo venidero. Todo es un obsequio de Dios el cual alcanza su perfección con la venida de Cristo, sin embargo tenemos una participación real al preparar esa realidad.

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El ejemplo de María

Wednesday, September 1st, 2010





 

La oración nos ayuda a crecer en la virtud de la caridad, un aspecto de la caridad es que nos preocupamos verdaderamente en como vive la gente. Tratamos de mejorarles sus vidas. Solo orar no es suficiente.

Esta verdad se hace clara al ver la vida de la mujer que ha tenido la mayor intimidad con Dios y una vida profunda de oración, la Virgen María.

En la Anunciación, el Arcángel Gabriel le dijo a Maria que seria la Madre de Dios (Lu. 1:26-28) María, recibió el mensaje de Gabriel con asombro. Sin embargo el Ángel también le dijo que su prima Isabel estaba embarazada. A pesar del llamado tan alto que se le acababa de dar, ella no perdió de vista la necesidad de su prima Isabel.

Hizo un viaje tan arduo por la zona montañosa de Jerusalén para ir a atender por tres meses a Isabel. María se mantuvo en contacto con ambas realidades, la celestial y la terrenal.

La verdad de su nueva posición no la distrajo de las necesidades de Isabel. María respondió a esas necesidades de manera práctica. Ella resistió todo tipo de tentación de sentirse absorta en sí misma o en sus experiencias religiosas.

La vemos dar el mismo ejemplo en Caná. La celebración en la compañía de Cristo y los Apóstoles no la cegó de ver las necesidades de los recién casados. El vino se había terminado, y Ella respondió.

En la psiquiatría existe un axioma que se llama “comportamiento de creencia”. Si creemos que el mundo necesita ser cambiado, y eso es lo que Dios nos manda hacer, entonces convertimos esa convicción en acción.

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