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Archive for October, 2010

El mal de la anticoncepción

Thursday, October 14th, 2010





 

Los obispos católicos de Estados Unidos han emitido tres versiones del “Plan Pastoral de Actividades Pro-Vida” (Pastoral Plan for Pro-Life Activities) desde Roe vs. Wade. La última apareció en Noviembre del 2001. En esta tercera versión se discute, por primera vez, de manera explícita la conexión entre aborto y anticoncepción.

Hay muchos aspectos en esta conexión. En primer lugar, algunos anticonceptivos causan abortos, y por lo tanto, no son anticonceptivos. Por otra parte, es crítico entender, como lo señala el Papa en « El Evangelio de la Vida » que el aborto y la anticoncepción son males específicamente diferentes que difieren en naturaleza y gravedad. El aborto da muerte a una vida humana, la anticoncepción distorsiona el sentido de la sexualidad humana. Ambos son moralmente malos siempre.

La anticoncepción, considerada estrictamente como la prevención de la fertilización, es uno de los muchos factores que llevan a un aumento del aborto en nuestro mundo. Como dicen los obispos, « …[A]lgunos promueven el uso generalizado de la anticoncepción como un medio para reducir los abortos y aún critican a la Iglesia por no admitir ese enfoque. Hay que hacer notar que a medida que la aceptación y el uso de la anticoncepción aumentaron en nuestra sociedad, tambien ha aumentado la aceptación y el uso del aborto. Las parejas que inintencionalmente conciben un niño mientras utilizan anticonceptivos son más proclives a recurrir a un aborto que otras ».

Como a menudo hemos dicho el Padre Paul Marx, OSB y yo, no hay cultura o subcultura en el mundo que haya permitido la anticoncepción y después no haya avanzado hasta permitir el aborto.

La raíz última del mal de la anticoncepción es que niega que Dios es Dios. La actitud subyacente es « Yo soy el que decide en última instancia si vendrá un ser humano al mundo ».

Como resultado de esa actitud, uno piensa que puede cambiar el sentido de la intimidad sexual reteniendo su poder de dar vida. Obviamente, la misma actividad por la que la gente expresa la intimidad física más profunda puede dar origen a nueva vida. ¿Alguna vez se preguntó por que Dios puso estos dos aspectos en la misma acción ? ¿No podría haber inventado una acción para expresar amor e intimidad y otra acción separada para crear nueva vida ? ¿Es un accidente que ambas pertenezcan al mismo acto, o Dios se quedó sin ideas ?

Nada de eso, por supuesto. Dios actuó con un plan deliberado y sabio al crear la sexualidad humana. Su plan dice que cuando un ser humano se da totalmente a otro, ese « si » total incluye un « si » a nueva vida. La pareja se pone en una actitud de aceptación. « Señor de mi vida y mi cuerpo, al dar mi cuerpo a otro, entrego mi fertilidad, y acepto la fertilidad de mi compañero. Estoy dispuesto a aceptar tu regalo. Ahora, lo dejo a ti, mi Señor, si realmente me darás ese don en este momento ».

Como explica el Dr. Nathanson, no es que la anticoncepción cause abortos, sino que ambos son causados por la perversión de la autonomía, tomando la libertad y usándola para poner fin en vez de dar la bienvenida a la vida.

Fr. Frank Pavone
Director Nacional, Sacerdotes Por La Vida

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Convergencia

Wednesday, October 13th, 2010





Hay tres recordaciones que convergen en enero y se refuerzan mutuamente, llamando al mundo cristiano a unir fuerzas contra la injusticia. El 15 de enero es el nacimiento del Rev. Dr. Martin Luther King Jr., y en ese día o alrededor de él celebramos un feriado nacional en su honor. Una semana después, el 22 de enero, recordamos la trágica decisión de la Corte Suprema en Roe vs. Wade, que en 1973 desató una política de aborto ilimitado. Grandes manifestaciones y marchas por la vida se desarrollan de un extremo a otro del país cada 22 de enero o en fechas próximas a él. Del 25 al 18 de enero de cada año se conmemora la semana de oración por la unidad de los cristianos. 

Estos tres grandes movimientos están profundamente entrelazados. 

Jesucristo rezó para que sus seguidores fuéramos uno, como El y el Padre son uno. La auténtica unidad cristiana no significa pretender que no hay serias divergencias doctrinales entre las distintas confesiones. Más bien, significa trabajar para llegar a un entendimiento más profundo de lo que son y no son desavenencias, como así también reconocer y construir sobre la unidad real que existe sobre nuestra afirmación común de Cristo y su Señorío sobre nuestras vidas y sobre el mundo. 

Esa afirmación de Cristo requiere que luchemos contra la injusticia. En su encíclica de 1995 sobre la unidad de los cristianos, el papa Juan Pablo II dijo: “Numerosos cristianos de todas las Comunidades, movidos por su fe, participan juntos en proyectos audaces que pretenden cambiar el mundo para que triunfe el respeto de los derechos y de las necesidades de todos, especialmente de los pobres, los marginados y los indefensos… En efecto, los cristianos que tiempo atrás actuaban de modo independiente, ahora están comprometidos juntos al servicio de esta causa para que la benevolencia de Dios pueda triunfar.” (n. 43) 

Tanto el movimiento de derechos civiles como el movimiento pro-vida son evidencia de este compromiso común. A pesar de sus apariencias, ambos movimientos buscan asegurar la igualdad de derechos para seres humanos marginados, y aplicar las promesas del Evangelio a las leyes y a la cultura. Ambos movimientos han hallado un “lugar de encuentro” y una “plataforma de lanzamiento” en las iglesias, de acuerdo con estas declaraciones del Dr. Martin Luther King, Jr. 

“Siempre me alegro cuando veo un ministerio relevante. Está muy bien que hablemos de “largos mantos blancos allá lejos,” y todo su simbolismo. Sin embargo, en última instancia la gente quiere trajes y vestidos y zapatos para usar aquí abajo. Está muy bien que hablemos de “calles manando leche y miel,” pero Dios nos ha mandado ocuparnos de los barrios marginales aquí abajo, y de sus hijos que no pueden comer tres buenas comidas por día. Está muy bien que hablemos de la nueva Jerusalén, pero algún día, el predicador de Dios debe hablar también de la nueva Nueva York, la nueva Atlanta, la nueva Filadelfia, la nueva Los Angeles, la nueva Memphis, Tennessee. Esto es lo que tenemos que hacer.” 

Defender la igualdad de dignidad de cada ser humano después de su nacimiento refuerza nuestro testimonio a favor de los derechos de aquellos en peligro antes de nacer y viceversa. En efecto, el testimonio es en definitiva uno: el testimonio del único Cristo, que restaura la dignidad de cada vida humana.

Fr. Frank Pavone
Director Nacional, Sacerdotes Por La Vida

 

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Rezando por los bebés abortados

Tuesday, October 12th, 2010





Una de las preguntas que más me hacen es ¿qué pasa con los bebés abortados? ¿Van al cielo? ¿Debemos rezar por ellos?

 El papa Juan Pablo II en el Evangelio de la Vida, se dirige directamente a quienes han tenido un aborto y les dice: “Podéis confiar con esperanza a vuestro hijo a este mismo Padre y a su misericordia.” (Evangelium Vitae, 99)

 En otras palabras, el niño sigue viviendo y la madre sigue ocupándose de él “confiándoselo” al Padre. Dios se ocupa de los niños que ha creado, incluyendo aquellos que han sido asesinados. Por lo tanto, encomendemos estos niños a El “con esperanza.”

 Esta “esperanza” reconoce que Dios quiere que todos se salven. Salva a distintas personas de distintas maneras. La forma ordinaria en que lo hace es a través del sacramento del bautismo, que nos da la vida nueva necesaria para poder alcanzar el cielo. Sin embargo, si una persona no puede ser bautizada sin que medie culpa propia, eso no significa que Dios no le pueda dar una vida nueva a través de otros medios. No sabemos con precisión como lo hace. No nos ha dado la respuesta a cada pregunta. Pero nos asegura y de hecho nos ordena que confiemos en su misericordia, y que encomendemos a todos, incluyendo los niños abortados, a su misericordia.

 La Comisión Teológica Internacional, un cuerpo asesor del Vaticano, emitió en abril del 2007 un documento titulado “La esperanza de la salvación para los niños que mueren sin bautismo.” El papa Benedicto XVI autorizó su publicación. Este documento destaca los “fundamentos de la esperanza que los niños que mueren sin ser bautizados se salven y disfruten de la visión beatífica.” El documento recuerda el amor especial de Cristo por “los más pequeños,” y reconoce que la preocupación por el destino de los niños que no han sido bautizados se agudiza en una época en la que hay tantas víctimas del aborto. De hecho, el documento señala la solidaridad con Cristo de aquellos niños, nacidos y por nacer, que son víctimas de la violencia, quienes como los santos inocentes asesinados por Herodes se encuentran en peligro a causa del “miedo y el egoísmo ajenos.”

 Después de establecer estos puntos, el documento agrega que “destacamos que estas son razones para una esperanza fundada en la oración y no constituyen la base de un conocimiento cierto.”

 Por lo tanto, debemos confiar y rezar.

 El mes de noviembre, dedicado a los fieles difuntos, es un tiempo oportuno para intensificar nuestras oraciones por todos los niños que han sido abortados. De hecho, de la misma manera que pedimos una intención de misa por un pariente fallecido, podemos pedir una intención de misa cuando ese pariente ha muerto por un aborto. Muchos de estos niños han recibido nombres. Se puede dar su nombre cuando se pide la intención, sin necesidad de aclarar que han muerto por un aborto.

“Señor, dales descanso eterno a todos los niños abortados y permíteles que corran y jueguen en los jardines del cielo.”

 

Fr. Frank Pavone
Director Nacional, Sacerdotes Por La Vida

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Una vez que es un embrion

Monday, October 11th, 2010





Los obispos de los Estados Unidos han emitido una declaración clarísima sobre la investigación con células madre (stem cells)

No trata de los matices científicos de la cuestión, sino que ayuda al lector a concentrarse en las cuestiones morales que involucra. La declaración no está pensada como una condena, sino como una explicación. No rechaza la investigación ni aquellos que podrían beneficiarse con esa investigación, sino que llama a buscar el bien de los mismos individuos preservando las estándares morales que protegen su dignidad y la del resto de nosotros.

Esta declaración nos recuerda que hay grandes esperanzas médicas puestas en terapias que utilizan “células madres de adultos”, que “pueden obtenerse sin dañar al donante y sin ningún problema ético.”

Por otra parte, si se destruyen vidas humanas para alcanzar lo que algunos consideran el bien superior que significa curar una enfermedad, al usar ése argumento se socava la dignidad misma de la gente que se intenta ayudar. “La misma ética que justifica tomar algunas vidas para ayudar hoy al paciente de Mal de Parkinson o Alzheimer puede usarse para sacrificar a ése mismo paciente mañana, si su supervivencia se considera desventajosa para otros seres humanos.”

Al considerar las dudas que muchos tienen sobre la humanidad real del embrión, la declaración nos recuerda: “De la misma manera que cada uno de nosotros ha sido adolescente, niño, recién nacido y un niño en el vientre, todos hemos sido alguna vez un embrión.

Y a quienes reconocen la humanidad del embrión pero no su derecho a la protección, los obispos advierten: “Si derechos fundamentales como el derecho a la vida se fundan en habilidades o cualidades que pueden aparecer o desaparecer, crecer o disminuir y ser mayores o menores en diferentes seres humanos, entonces no hay derechos humanos inherentes a la persona, no hay auténtica igualdad sino privilegios de los más fuertes.”

En el fondo los seres humanos nunca pueden ser considerados como un medio hacia un fin o un mero objeto de investigación. El límite moral de la actividad humana en cada ámbito se resume diciendo que las personas no son cosas. Cada ser humano es una persona humana y una persona nunca es un producto. Desde la pornografía hasta el aborto, desde la opresión hasta la guerra injusta, desde el Holocausto hasta la destrucción de embriones, en todo esto se observa la violación del mismo principio. La única respuesta adecuada a la persona humana es el amor.

La Iglesia no se opone a la investigación o al progreso de la ciencia médica. En efecto, esta declaración es una afirmación de esa realidad, porque al reafirmar las claras líneas morales que la investigación nunca debe traspasar, la Iglesia alienta a los investigadores a trabajar con más ahínco para descubrir alternativas que provean los beneficios que todos buscamos preservando los cimientos morales que proveen los argumentos para la búsqueda de esos beneficios. Y esas alternativas están viendo la luz, un hecho que puede ayudar aún a aquellos que justifican la destrucción de embriones a darse cuenta que no hay razón para emprender ese camino.

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Dad al César (Render unto Caesar)

Friday, October 8th, 2010





 

“¿Qué deben hacer hoy los católicos por su patria? La respuesta es: no mentir. Si decimos que somos católicos, debemos probarlo.” (p.197)

Esta claridad refrescante y lenguaje directo es lo que uno encuentra a través del nuevo libro del Arzobispo Charles Chaput, Dad al César (Render unto Caesar). Este libro es una excelente manera de prepararnos para las próximas elecciones. Resume los motivos por los cuales los católicos debemos involucrarnos activamente en el proceso precisamente como católicos y no a pesar de ser católicos. Más aún, el libro es una lectura indispensable durante todo el año porque resume los principales desafíos que enfrenta la Iglesia en la vida pública y sus soluciones clave.

El título del libro nos recuerda el pasaje en Mateo 22 cuando le preguntan a Jesús si es legítimo pagar impuestos al emperador. “Dad al César lo que es del César,” responde y “a Dios lo que es de Dios.” La moneda le pertenece al César porque lleva la imagen del César. La humanidad le pertenece a Dios porque lleva la imagen de Dios y eso incluye al mismísimo César. En otras palabras, hay Uno al que también el César debe obedecer.

Este pasaje del Evangelio es el marco de referencia de este nuevo libro. Los fieles cristianos están llamados a ser y deben ser ciudadanos fieles. El arzobispo Chaput muestra a partir de ejemplos históricos, la enseñanza de la Iglesia y claros razonamientos que el gran experimento de la democracia americana nunca quiso excluir a la religión y que el Catolicismo no es incompatible con la vida en el sistema americano de gobierno.

El subtítulo del libro es apropiadamente “Servir a la nación viviendo nuestras creencias católicas en la vida política” (Serving the Nation by Living our Catholic Beliefs in Political Life). Se afirma que la adhesión fuerte y sin excusas al Catolicismo y a su promoción de manera pública, aún en la vida política, sirve a la nación. No subvierte a la nación ni busca socavar la legítima autonomía de las instituciones seculares. Tampoco se esconde detrás de esas instituciones. Cuando los ciudadanos católicos viven vigorosamente su Catolicismo, el servicio a la nación es su motivación y su efecto. El Arzobispo Chaput explica:

“La democracia americana no le pide a los ciudadanos que dejen a un lado sus profundas creencias morales y religiosas en beneficio de la política pública. De hecho, exige exactamente lo opuesto. La gente se puede equivocar. La mayoría de los votantes puede estar desinformado o sesgado o sencillamente equivocado. Luego, la democracia americana, para poder sobrevivir, depende de gente con carácter que pelea por sus principios en los ámbitos públicos, legalmente, éticamente, sin violencia, pero ferozmente y sin excusas. Cualquier otra cosa sería una forma de robo contraria a la salud de la nación. (p.146-147)

Tomando ejemplos de la historia incluyendo a Constantino y Sto. Tomás Moro, el Concilio Vaticano II y John Courtney Murray, el Cardenal Joseph Ratzinger (ahora Benedicto XVI) y varios políticos cuya reputación con la Iglesia deja que desear, el Arzobispo Chaput no presenta un análisis académico, sino un llamado pastoral que es académicamente sólido, brota del corazón y profundamente necesario en este momento en la historia de la Iglesia en los Estados Unidos. “Esta es la cuestión,” afirma, “los católicos estadounidenses enfrentan una crisis de fe, misión y liderazgo y la tarea de corregir esto incumbe por igual a los laicos católicos y sus obispos.” (p.182)

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Nunca más calladas

Thursday, October 7th, 2010





Las víctimas de abuso usan a menudo la frase “Nunca mas callados” (“Silent No More”) para indicar su respuesta a los que los han victimado. Por eso, puede sorprender a algunos en nuestra sociedad que a medida que nuestra nación se acerca a los 36 años de las decisiones Roe vs. Wade y Doe vs. Bolton, mujeres de costa a costa se unan bajo el emblema “Nunca más calladas” porque han tenido abortos. 

No se trata de los ilegales en “callejones oscuros”, que es más propaganda que realidad, sino de los legales en “clínicas” protegidas a nivel federal. 

Estas mujeres no se consideran liberadas, habilitadas o ennoblecidas por sus abortos. Más bien, dan testimonio de haber sido esclavizadas, debilitadas y heridas. En definitiva, recibieron una falsa promesa, que es la esencia de toda tentación. Les dijeron que este “procedimiento” resolvería sus problemas. En cambio, les trajo más problemas de los que se quieren imaginar, a saber, todo el rango de heridas físicas y psicológicas que a menudo se describen con el término “síndrome post-aborto.” 

¿Qué están haciendo estas mujeres este año? 

En ciudades en todos el país, se van a reunir públicamente en manifestaciones y jornadas de oración portando carteles que dicen: “Me arrepiento de mi aborto.” La reunión de Washington D.C., de hecho, será en la escalinata de la Corte Suprema, el 22 de enero, día mismo en que el aborto fue legalizado hace 36 años. 

Esta campaña está organizada por Sacerdotes Por la Vida (Priests for Life) y Anglicans for Life. 

Pero, ¿por qué hacer esto? Si el aborto es tan doloroso, algunos preguntarán: ¿por que hacer una demostración pública de esta experiencia? 

La respuesta solo se entiende si uno conoce cuan vergonzante y doloroso es el silencio del aborto. El dolor que sigue al aborto es, según palabras de la Dra. Theresa Burke, un “dolor prohibido.” No se reconoce el dolor. No se valida. La gente no envía tarjetas de pésame ni habla abiertamente de esto. De hecho, a aquellos que sufren la muerte de un hijo por aborto a menudo se les hace sentir tontos por estar tristes. Después de todo, la sociedad les dice que han ejercido la elección que resolvió el problema. ¿Por que estar doloridos por eso? 

Esas preguntas, por supuesto, revelan una ceguera absoluta al hecho que matar al propio hijo duele, y deja una herida que mamá nunca jamás olvidará. 

Estas mujeres están cansadas de que los que abogan por la “elección” pretendan hablar por ellas. Quieren decirle al mundo, en sus propias palabras, que lo que fácilmente se celebra como “elección” y “derecho” es de hecho una pesada carga. 

No toda mujer ha encontrado suficiente sanación después del aborto para poder participar en estas manifestaciones públicas o mostrar estos carteles. Pero las participantes en “Nunca Más Calladas” ruegan que su presencia asista a sus hermanas en el camino de la sanación, y les traiga algún alivio al saber que su no dolor no está mas prohibido.

Fr. Frank Pavone
Director Nacional, Sacerdotes Por La Vida

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Contacto visual

Wednesday, October 6th, 2010





Mirarse a los ojos es un elemento básico de las relaciones humanas. Cuando no lo hacemos en el momento oportuno, mostramos desinterés por la otra persona. Parecemos demasiado distraídos para que nos importe o quizás avergonzados de algo. La falta de contacto visual impide la conexión.

Ese es uno de los desafíos del amor a la población más vulnerable entre nosotros, los niños en el vientre. No podemos mirarlos a los ojos. Cuando uno ama a una persona, quiere mirarla a los ojos, no desea amarla a lo lejos. Quiere ver el rostro de la persona. Aún el amor de Dios se describe de esta forma. El libro del Apocalipsis anuncia el destino final de la familia humana, la culminación de la salvación, de esta forma: “Y verán su rostro” (Ap. 22:4)

El veterano defesor de los derechos de los animales Jim Mason relata una experiencia de su infancia que ilustra el poder del rostro:

“Estaba sentado sobre un tronco, disfrutando del bosque, cuando oí el sonido de gañidos y mi perro- en ese entonces era Butch- vino corriendo a través del claro cazando un zorro. Una vez más, por condicionamiento u otro motivo, simplemente tomé el arma y disparé al zorro, lo herí, no lo maté…

Mi perro y yo localizamos la madriguera y la desenterramos… A medida que cavábamos más y más, podía ver al pobre zorro allí sufriendo y muriendo desangrado. Y la mirada en su cara- fue uno de esos momentos cuando… me sentí horrible. Me sentí absolutamente avergonzado de haber hecho eso. Era como si hubiera cometido un tremendo error.”

Después de mirar a los ojos de un jabalí que iba a ser carneado, Freeman Wicklund fundó la Organización de Estudiantes para los Derechos de los Animales (Student Organization for Animal Rights) en la Universidad de Minnesota. La abogada y famosa feminista Lori Peterson afirma: “No es justo que los científicos menosprecien los sentimientos de estas criaturas. Una vez que uno ha mirado a sus ojos… no puede mirar para otro lado. Jamás” Kim Bartlett, editora de Animal People, describe el cambio en su visión del sufrimiento: “…Recibí una pieza de correo… era sobre las pieles y contenía… fotos de un zorro y un conejo en una trampa. La mirada de sus ojos me partió el alma… me senté y lloré” (1990, p.95)

Los ojos nos enseñan algo sobre aquel que sufre, sea un animal o una víctima humana. En esos momentos, el velo que separa su experiencia de la nuestra queda rasgado y vemos el mundo y sentimos temporaralmente como ellos lo hacen.

No tema mirar a la cara de los niños por nacer, tanto vivos como abortados. Encontrará la fuerza para amarlos aún más.

Fr. Frank Pavone
Director Nacional, Sacerdotes Por La Vida

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Proclamar la libertad para los No Nacidos

Tuesday, October 5th, 2010





El Movimiento Pro-vida es un Movimiento por la Libertad. Por eso Sacerdotes por la Vida, con el liderazgo de nuestra Asociada Pastoral, la Dra. Alveda King, sobrina de Martin Luther King Jr, lanzamos “La Caravana por la Libertad” a favor de los No Nacidos, para así reforzar el impulso de la actividad Pro-Vida en todo el país.

Durante el Movimiento de los Derechos Civiles, “La Caravana por la Libertad” constituyó un momento distintivo de determinación y unidad. La Corte Suprema, en su decisión de 1960 Boynton vs Virginia, que había prohibido la segregación en las terminales de autobuses y restaurantes que recibían a los viajeros interestatales. Así que en la primavera siguiente, trece personas – siete afroamericanos y seis blancos – decidieron viajar en autobús desde Washington DC a Nueva Orleans para poner a prueba el cumplimiento de la decisión de la Corte Suprema.

En el camino, especialmente en Alabama, se encontraron con la oposición y la violencia de aquellos que apoyaban la segregación. Pero a pesar de haber sido brutalmente atacados, y de algunos terminar con heridas de cuidado en camas en un hospital, “La Caravana por la Libertad” decidió que el viaje continuaría. En ese momento otros se unieron, y el trayecto inicial de la Libertad se convirtió en 60 “Caravanas” por los estados del sur en el verano de 1961, con unos 450 “caravaneros” participantes. En el otoño de ese mismo año, el gobierno emitió órdenes en contra de la segregación en todas las terminales de autobuses.

El Movimiento de Derechos Civiles y el Movimiento Pro-Vida tienen el mismo corazón y una misma alma: un anhelo de justicia e igualdad para todos, basada en la dignidad intrínseca de cada vida humana. Por eso, cuando la Dra. Alveda King me acompañó en la Marcha Anual por la Vida le pregunté, “¿Te recuerda esto las marchas en el Movimiento de los Derechos Civiles?”, me respondió, “¡P. Frank, este es el Movimiento de los Derechos Civiles.

Por eso ha llegado la hora de las “Caravanas de la libertad por los no nacidos” Al principio de los años sesentas alzamos nuestras voces en contra de la discriminación por el color de la piel, hoy las alzamos por la discriminación por el tamaño y grado de desarrollo de los seres humanos más indefensos: los bebés no nacidos. Ambos movimientos son movimientos por la libertad. El movimiento Pro-Vida está más preparado que nunca para proclamar la liberación …

La liberación de las mentiras y el engaño que permiten que el aborto siga …
La liberación del miedo de hablar y tomar medidas a favor del no nacido …
La liberación de la vergüenza y la culpabilidad de la participación pasada en el aborto, de modo que los llamados a hablar y compartir sus testimonios puedan hacerlo como personas miembros de la campaña “No más silencio” …
La libertad de la opresión política que pisotea los derechos humanos y niega la igualdad ante la ley …
Protección contra la violencia y la muerte.

La gente será invitada a participar en las “Caravanas de la libertad”. Los viajes en autobús son un símbolo del camino que estamos avanzando, de la comunión que compartimos con los demás, y del hecho de que somos un movimiento. Se celebrarán concentraciones especiales en algunas ciudades a lo largo de la ruta, y se invitará a participar a las diversas expresiones del Movimiento Pro Vida.

Al mismo tiempo, la gente que no participe a lo largo de la ruta, pueden unirse y ser “Carvaneros de la Libertad” por los no nacidos mediante su participación en proyectos especiales que serán coordinados por los “Caravaneros por la libertad” en todo el país.

En su primer sermón público, Jesús resumió su mensaje y misión, diciendo que había venido a “proclamar la libertad a los cautivos…” ¡Como sus discípulos, como Su Pueblo a favor de la Vida, hagamos lo mismo! 

 

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I ¿PORQUÉ El ABORTO ES CONSIDERADO GENOCIDIO?

Monday, October 4th, 2010





Una de las formas que el Centro para la Reforma de Bio-Etica utiliza, para crear conocimiento del Proyecto Conciencia de Genocidio, es exhibir un mural de fotografías que retratan a niños abortados, comparándolos con las víctimas del Holocausto Judío, también los compara con las víctimas Afro-Americanas de los linchamientos racistas, y con los Indios Americanos que fueron exterminados por el ejército Estadounidense; al igual que con muchas más. Nuestro objetivo es traer a la luz, las similitudes conceptuales que existen entre el aborto y otras formas ampliamente reconocidas de genocidio. Esto es muy importante, porque los culpables de genocidio tienden a llamarle de otra manera, por lo tanto, la palabra “aborto” ha perdido, en su mayoría, el verdadero significado.

El Genocidio es un mal indescriptible 

Las representaciones visuales del aborto son imprescindibles para restaurar su verdadero significado, ya que es un mal tan inexplicable, que las palabras se quedan cortas al tratar de describir su horror. Al aborto, se le continuará restando importancia, y se le continuará llamando una solución “menos dañina” o inclusive, “un mal necesario”, siempre y cuando se le permita mantenerse como una idea abstracta. Las fotografías hacen imposible, que cualquier persona con un mínimo de honestidad intelectual, mantenga la pretensión de que “eso no es un niño” ó que “el aborto no es un acto de violencia”. Las fotografías ponen en perspectiva, frente a la conciencia de la gente, que el aborto es un mal tan dañino, que cuya magnitud se compara con la de cualquier “crimen en contra de la humanidad”. Los educadores, apropiadamente, utilizan imágenes horrorosas para enseñarle a los estudiantes en qué consiste un genocidio, nosotros insistimos, que tenemos el derecho de hacer lo mismo.

Genocidio Definido 

Llamamos a éste esfuerzo, Proyecto Conciencia de Genocidio (GAP), porque según Webster’s New World Encyclopedia, Prentice Hall General Reference, 1992, “genocidio” se define como “la destrucción premeditada y sistematizada de una nacionalidad, raza, religión, política, cultura, origen étnico, u otro grupo definido por los exterminadores como no deseado.” Dicha definición, se aplica perfectamente al aborto. La “nacionalidad” del grupo exterminado es Americana, el grupo de los “no deseados” son los niños no nacidos, y ellos están siendo destruidos a un índice de casi 1 por cada 3 niños concebidos. Ellos están siendo asesinados dentro de una red de centros de matanza bien elaborada y desarrollada.

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Un Niño Solitario

Friday, October 1st, 2010





Hace poco mantuve una conversación con una señora llamada Laura, voluntaria en el correo de Priests for Life. Me contó una historia muy interesante sobre su hijo, Salvatore, que nació en 1973 el año en que Roe vs. Wade legalizó el aborto.

Después de haber dado a luz, mientras estaba en el hospital recuperándose de la cesárea, le impactó el hecho que aunque la maternidad estaba llena de mujeres, no había ningún otro recién nacido aparte del suyo. De hecho, su niñito estaba solo en un cuarto lleno de incubadoras vacías. Era un sitio extraño y hasta aterrador.

Una mañana los gritos y gemidos que provenían del corredor despertaron a Laura. Pensando que se trataba simplemente de los dolores de parto de otras mujeres que daban a luz, le preguntó a la enfermera por que no había alguien que las ayudara. La enfermera respondió con gran naturalidad: “Oh, no están en trabajo de parto, están abortando. No pensaron que dolería.”

Resultó ser que el hospital en el que estaba Laura se especializaba en practicar abortos y como consecuencia de la decisión de la Corte Suprema en 1973 era un negocio floreciente.

La imagen de esa maternidad fantasmagórica, vacía con un único niño solitario, vacía de los alegres sonidos del llanto de los neonatos, solamente con el llanto desconsolado de madres que habían abortado resonando en los corredores vacíos, me recordó una vez más lo vacío que está nuestro mundo por todos los abortos que han ocurrido desde la legalización de esta atrocidad, la más horrible de todas.

No se equivoquen, es la más horrible de todas las atrocidades. A veces la gente en nuestra propia Iglesia trata de banalizar el aborto incluyéndolo junto con otros males en el mundo, comparándolo con la pobreza, la enfermedad, la guerra, etc. Pero como lo demuestran claramente los números, no hay punto de comparación. Desde 1973 solamente en los EE.UU. ha habido 50 millones de abortos. En todo el mundo hay 42 millones de abortos al año. ¡Eso significa que en los últimos treinta años ha habido más de 1.500 millones de abortos!

¡1.500 millones! ¡Eso equivale aproximadamente a un cuarto del total de la población del planeta! Un cuarto de la población de la tierra asesinada, muerta, desaparecida.

Hay un poema famoso en inglés sobre Jesús que concluye con estas frases memorables. “Todos los ejércitos que han marchado, todas las armadas que han navegado, todos los reyes que han reinado, puestos juntos, no han afectado la vida del hombre en esta tierra tan poderosamente como esa únicaVida Solitaria.”

Lamentablemente, podemos decir del aborto:

Todas las guerras que jamás se hayan peleado,
todos los holocaustos perpetrados,
todas las plagas que asolaron la tierra,
todas las bombas arrojadas,
todas las hambrunas que arrasaron la tierra, puestas juntas, no han podido matar el número de seres humanos eliminados por el aborto.

Y sin embargo, la esperanza permanece, porque la gracia de Dios abunda, aún en medio de tamaña devastación.

Y ¿qué pasó con el bebé de Laura? Como ella misma me lo dijo con orgullo, su hijo, el padre Sal, ¡acaba de celebrar el primer aniversario de su ordenación sacerdotal en la Iglesia Católica! 

 

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