navstrip-short-bluep-victor.jpg

Archive for January, 2011

¿Víctimas o puntos de vista?

Thursday, January 6th, 2011





Una de las principales razones por las que no se ha restablecido la protección de los niños por nacer en nuestro sistema legal, y por la que los funcionarios públicos no alcanzan a persuadir a sus colegas sobre la necesidad de restaurar esa protección, es que se sigue presentando el problema como si se tratara de diferentes puntos de vista en vez de víctimas.

 Ya sea que estén a favor de la vida o no, muchos funcionarios electos hablan de sus “puntos de vista” sobre el aborto o sus “creencias” sobre la vida. Eso está muy bien y confiamos en que tengan los puntos de vista y las creencias correctas. Pero nada de eso resuelve el problema.

No se trata de una cuestión de creencias, sino de sangre derramada. No se trata de puntos de vista, sino de víctimas. Hay víctimas que son asesinadas por millares cada día y nadie mueve un dedo para acabar con este derramamiento de sangre, porque estamos todos muy ocupados expresando (o discutiendo) nuestros puntos de vista y creencias. El tema se ha vuelto muy abstracto.

Si la guerra del aborto en los Estados Unidos fuera solamente sobre diferentes creencias y puntos de vista, entonces el rol del funcionario público sería simplemente defender el derecho de cada persona de tener sus opiniones y expresarlas, manteniendo la paz en el proceso. Los más corajudos podrían avanzar un paso más y expresar sus propias creencias como funcionarios públicos, afirmando que la vida es sagrada.

Pero si la guerra del aborto es una cuestión de víctimas que son asesinadas cada día, el rol del funcionario público es proteger a la víctima. Eso es lo que ley debe hacer. Trabajamos para proteger a las víctimas de abuso infantil, del crimen callejero y de los ataques terroristas. En esos temas, no le pedimos a la gente que simplemente adopte un punto de vista o una creencia particular. Ejercemos la responsabilidad de proteger a las víctimas a pesar de las creencias de aquellos que piensan que deberían ser matadas.

He aquí algunos pasos prácticos para reorientar la discusión sobre el aborto tanto a nivel nacional como personal.

 1. Además de decir: “Creo que el aborto está mal,” agregar “los niños en el vientre deben ser protegidos.”

 2. Si un funcionario público dice: “Creo que la vida es sagrada,” preguntarle “¿Qué hará para proteger la vida en el vientre?”

 3. Empezar a mandar cartas y escribir artículos haciendo una distinción entre la cuestión de los “puntos de vista” y la cuestión de las víctimas. Establecer paralelos entre las víctimas del aborto y las víctimas del abuso infantil, el crimen y el terrorismo. Señalar que lo que decimos es que los no nacidos merecen la misma protección que tenemos los nacidos.

 4. Cuando algún funcionario católico es pro-aborto, no decir simplemente que ha traicionado la fe. Señalar que lo que traiciona es la más básica decencia humana. Apoyar el aborto es apoyar la violencia. Si un funcionario declarase que las víctimas del crimen no tienen derechos, seguramente estaría en contradicción con su fe. Pero nos concentraríamos en los derechos de las víctimas. Lo mismo debe ocurrir con nuestros hermanos por nacer.

 5. Ir más allá de las palabras y mostrar imágenes de las víctimas.

P. Frank Pavone
Director Nacional, Sacerdotes Por La Vida

Click here to leave a comment for
the article above.






Privacidad para matar

Wednesday, January 5th, 2011





Uno de los argumentos más usado por el lobby pro aborto en los Estados Unidos es el derecho a la privacidad.  Se argumenta que nadie tiene derecho a interferir en la decisión “privada” que toma una mujer de tener o no un hijo.

Evidentemente que nadie tiene el derecho de decidir si una mujer queda o no embarazada, ni usted ni yo, querido lector, vamos a interferir esa decisión. También comprendemos que hay circunstancias muy difíciles en las cuales se puede producir un embarazo. Pero algo es muy claro, cuando nos referimos al aborto no nos referimos a  que una mujer decida tener o no un hijo.  El hijo de la mujer embarazada, ese ser humano indefenso creciendo en el vientre de su madre,  ya está aquí.  El punto es si la madre tiene el derecho “privado” de matar o no a su hijo, a ese ser humano en desarrollo.  Este es el punto.

Hace una décadas por el poco desarrollo científico no se podía establecer el comienzo de la vida humana, aunque en la ética médica desde la Grecia Antigua, siempre se consideró el aborto quitar la vida a un ser humano.

¿Cuándo los miembros de la Corte Suprema de los Estados Unidos entenderán y reconocerán que se equivocaron en su decisión del 22 de enero de 1973?

¿Cuántos niños más tendrán que morir para que rectifiquen tomando la decisión correcta basada en la Verdad y el Bien?  Cada día mueren más de 3300 bebés por abortos provocados legales, sin contar los que mueren por los métodos anticonceptivos.  Es un holocausto sin precedentes en la historia de la humanidad.

El viernes pasado salió la noticia que el abortivo “Ella”  -la píldora de 5 días- ha sido aprobada por el gobierno de los Estados Unidos (un método “privado” para matar bebés).  Esta será una escalada de violencia en la ya aberrante situación de injusticia para los bebés por nacer y sus madres.  El tejido social seguirá descomponiéndose con consecuencias insospechadas.

Quiero terminar mi columna de la semana compartiendo con ustedes el Manifiesto de Madrid, en el cual centenares de miembros del mundo de la ciencia y la intelectualidad española reconocen la Vida del bebé por nacer y rechazan con firmeza el aborto.  Se publicó en el contexto español europeo pero, por su naturaleza ético científica, tiene validez universal, además, este pronunciamiento se ha convertido para muchos en un llamado de la conciencia para involucrase más activamente en la construcción de  la Cultura de la Vida.

¿Se anima usted querido lector?

MANIFIESTO DE MADRID

«Los abajo firmantes, profesores de universidad, investigadores, académicos, e intelectuales de diferentes profesiones, ante la iniciativa del Grupo Socialista en el Congreso, por medio de la Subcomisión del aborto, de promover una ley de plazos, suscribimos el presente Manifiesto en defensa de la vida humana en su etapa inicial, embrionaria y fetal y rechazamos su instrumentalización al servicio de lucrativos intereses económicos ó ideológicos.

En primer lugar, reclamamos una correcta interpretación de los datos de la ciencia en relación con la vida humana en todas sus etapas y a este respecto deseamos se tengan en consideración los siguientes hechos:

a)  Existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación. Los conocimientos más actuales así lo demuestran: la Genética señala que la fecundación es el momento en que se constituye la identidad genética singular; la Biología Celular explica que los seres pluricelulares se constituyen a partir de una única célula inicial, el cigoto, en cuyo núcleo se encuentra la información genética que se conserva en todas las células y es la que determina la diferenciación celular; la Embriología describe el desarrollo y revela cómo se desenvuelve sin solución de continuidad.

b)  El cigoto es la primera realidad corporal del ser humano. Tras la fusión de los núcleos gaméticos materno y paterno, el núcleo resultante es el centro coordinador del desarrollo, que reside en las moléculas de ADN, resultado de la adición de los genes paternos y maternos en una combinación nueva y singular.

c)   El embrión (desde la fecundación hasta la octava semana) y el feto (a partir de la octava semana) son las primeras fases del desarrollo de un nuevo ser humano y en el claustro materno no forman parte de la sustantividad ni de ningún órgano de la madre, aunque dependa de ésta para su propio desarrollo.

d)  La naturaleza biológica del embrión y del feto humano es independiente del modo en que se haya originado, bien sea proveniente de una reproducción natural o producto de reproducción asistida.

e)  Un aborto no es sólo la «interrupción voluntaria del embarazo» sino un acto simple y cruel de «interrupción de una vida humana».

f)   Es preciso que la mujer a quien se proponga abortar adopte libremente su decisión, tras un conocimiento informado y preciso del procedimiento y las consecuencias.

g)  El aborto es un drama con dos víctimas: una muere y la otra sobrevive y sufre a diario las consecuencias de una decisión dramática e irreparable. Quien aborta es siempre la madre y quien sufre las consecuencias también, aunque sea el resultado de una relación compartida y voluntaria.

h)  Es por tanto preciso que las mujeres que decidan abortar conozcan las secuelas psicológicas de tal acto y en particular del cuadro psicopatológico conocido como el «Síndrome Postaborto» (cuadro depresivo, sentimiento de culpa, pesadillas recurrentes, alteraciones de conducta, pérdida de autoestima, etc.).

i)   Dada la trascendencia del acto para el se reclama la intervención de personal médico es preciso respetar la libertad de objeción de conciencia en esta materia.

j)    El aborto es además una tragedia para la sociedad. Una sociedad indiferente a la matanza de cerca de 120.000 bebés al año es una sociedad fracasada y enferma.

k)  Lejos de suponer la conquista de un derecho para la mujer, una Ley del aborto sin limitaciones fijaría a la mujer como la única responsable de un acto violento contra la vida de su propio hijo.

l)   El aborto es especialmente duro para una joven de 16-17 años, a quien se pretende privar de la presencia, del consejo y del apoyo de sus padres para tomar la decisión de seguir con el embarazo o abortar. Obligar a una joven a decidir sola a tan temprana edad es una irresponsabilidad y una forma clara de violencia contra la mujer.

En definitiva, consideramos que las conclusiones que el Grupo Socialista en el Congreso, por medio de la Subcomisión del aborto, trasladará al Gobierno para que se ponga en marcha una ley de plazos, agrava la situación actual y desoye a una sociedad, que lejos de desear una nueva Ley para legitimar un acto violento para el no nacido y para su madre, reclama una regulación para detener los abusos y el fraude de Ley de los centros donde se practican los abortos».

P. Victor Salomón

Director De Apostolado Hispano

Sacerdotes Por la Vida

Click here to leave a comment for
the article above.






Omisión grave

Tuesday, January 4th, 2011





En la tradición moral católica el pecado de omisión consiste en dejar de practicar la caridad en un caso en que era necesario hacerlo.  El mejor de los ejemplos Jesús nos lo mostró con la hermosa parábola del Buen Samaritano (San Lucas 10 25-37).  Según el pasaje evangélico un hombre fue dejado herido en un camino por unos ladrones que lo habían robado.   Jesús nos narra como por el lugar pasaron los “sacerdotes” de la época y no le ayudaron.  Omitieron practicar la caridad con el herido del camino.  Vale decir, además, que Jesús presenta a quien ayuda al herido  como un samaritano, es decir, alguien que no era practicante de la religión judía.

Digamos algo más de la doctrina católica sobre el pecado.  El pecado se define como una ofensa hecha a Dios.  También existen  los pecados llamados graves que rompen nuestra comunión con Dios, y los pecados veniales que van minando nuestra comunión con Dios pero que no llegan a romperla del todo.  Obviamente que no existe un “pecadímetro” para medir los “grados” del pecado  y al final solamente Dios puede juzgar realmente lo que hay en el corazón del hombre, porque, como además sabemos por  teología moral, existen circunstancias que pueden atenuar la responsabilidad de la persona hasta el punto de incluso llegar a desaparecer la ofensa a Dios, aunque el acto, el pensamiento u la omisión sea en sí objetivamente mala.

Un prerrequisito fundamental para pecar es haber alcanzado una madurez mínima como para tener la posibilidad de diferenciar el bien del mal.  También es parte de nuestra tradición moral católica que para que exista el pecado deben cumplirse tres requisitos: 1. Qué el acto, el pensamiento o la omisión vaya en contra de uno o varios de los 10 mandamientos; 2. Que la persona no tenga dudas sobre que lo que va hacer, pensar u omitir va en contra de uno o varios de los 10 mandamientos y, finalmente, 3.  Qué sabiendo que va en contra de uno o varios de los 10 mandamientos y, no tenga dudas al respecto,  cometa el pecado.

Jesús cuando habla de la parábola del Buen Samaritano se la está dirigiendo en,  primerísimo lugar, a los “especialistas en religión de su tiempo” –los sacerdortes, los escribas y fariseos-, que habían llegado a colocar el acento en el cumplimiento de las normas externas, dejando de lado lo más importante que es la caridad hacia el prójimo. ¿Por qué Jesús hace esto?  Porque somos precisamente los sacerdotes –que conste que me lo digo a mi mismo el primero-, los que debemos ser ejemplo de la vivencia de la caridad.  Pero también Jesús realiza esta denuncia profética porque los sacerdotes al ser los “especialistas” en la Palabra de Dios, debían y deberíamos saber que la caridad hacia el prójimo siempre será la primera norma religiosa a cumplir para todo cristiano, pero en primer lugar para los sacerdotes.

Hoy en los Estados Unidos están programados para ser abortados más de de 3300 bebés.  Algunos de estos bebés serán quemados por químicos, otros desmembrados y otros simplemente succionados por una aspiradora hasta que su corazón deje de latir.  El llamado aborto por nacimiento parcial es de los más horrorosos.  El cuerpo del bebé se saca y se le deja la cabeza del hijo dentro de su madre, entonces se procede a descerebrarlo y –como no ha nacido técnicamente-  sigue siendo un “acto de libertad” de la madre.  Al contrario, es el acto de mayor esclavitud del alma de los todos los involucrados en tan vil asesinato.

Me pregunto si Jesús nos presentaría a los sacerdotes de nuestro tiempo –y a todos los que nos consideremos personas religiosas, creyentes o hombres de buena voluntad-  la parábola del Buen Samaritano identificando a ese herido del camino, a ese hermano en necesidad,  con los bebés no nacidos creciendo en el vientre de sus madres y con fecha fija en el calendario para su ejecución.

Respondiendo a la pregunta creo que Jesús sí haría esta aplicación de la parábola a los bebés que están con la cita para ser abortados.  Los sacerdotes debemos preguntarnos  si   estamos haciendo lo posible cada uno de nosotros, desde nuestros ministerios pastorales específicos,  para proteger a los bebés por nacer y a las madres embarazadas.  Los formadores de seminarios  e instituciones religiosas y sus profesores a nivel universitario, mostrándoles a los estudiantes la urgencia pastoral de acabar con este holocausto.  Los párrocos, creando el comité pro vida parroquial y animando personalmente e invitando a unirse a las actividades organizadas por el comité a toda la comunidad.

Lo dicho de los párrocos se puede aplicar a todos los directores de instituciones educativas católicas a todo nivel.  Obviamente que los garantes de que esto se cumpla y, los últimos responsables  de la posible “omisión grave de los cristianos”, en este caso urgente de los bebés con fecha de para ser abortados,  está en nuestros obispos.

Muchos argumentan que hay que atender en primer lugar a los pobres en la evangelización de la Iglesia.  La Madre Teresa, profeta de nuestro tiempo,  nos enseñó que el extremo de los más pobres entre los pobres son los bebés no nacidos.

A los católicos los invito a que hagamos un examen de conciencia serio si estamos realizando el acto de caridad de proteger a los bebés no nacidos y a sus  madres desde la realidad de nuestras vocaciones específicas, o si necesitamos confesar este pecado grave de omisión en nuestra próxima cita con nuestro confesor.

P. Victor Salomón

Director De Apostolado Hispano

Sacerdotes Por la Vida

Click here to leave a comment for
the article above.






Convergencia

Monday, January 3rd, 2011





 

Hay tres recordaciones que convergen en enero y se refuerzan mutuamente, llamando al mundo cristiano a unir fuerzas contra la injusticia. El 15 de enero es el nacimiento del Rev. Dr. Martin Luther King Jr., y en ese día o alrededor de él celebramos un feriado nacional en su honor. Una semana después, el 22 de enero, recordamos la trágica decisión de la Corte Suprema en Roe vs. Wade, que en 1973 desató una política de aborto ilimitado. Grandes manifestaciones y marchas por la vida se desarrollan de un extremo a otro del país cada 22 de enero o en fechas próximas a él. Del 18 al 25 de enero de cada año se conmemora la semana de oración por la unidad de los cristianos.

Estos tres grandes movimientos están profundamente entrelazados.

Jesucristo rezó para que sus seguidores fuéramos uno, como El y el Padre son uno. La auténtica unidad cristiana no significa pretender que no hay serias divergencias doctrinales entre las distintas confesiones. Más bien, significa trabajar para llegar a un entendimiento más profundo de lo que son y no son desavenencias, como así también reconocer y construir sobre la unidad real que existe sobre nuestra afirmación común de Cristo y su Señorío sobre nuestras vidas y sobre el mundo.

Esa afirmación de Cristo requiere que luchemos contra la injusticia. En su encíclica de 1995 sobre la unidad de los cristianos, el papa Juan Pablo II dijo: “Numerosos cristianos de todas las Comunidades, movidos por su fe, participan juntos en proyectos audaces que pretenden cambiar el mundo para que triunfe el respeto de los derechos y de las necesidades de todos, especialmente de los pobres, los marginados y los indefensos… En efecto, los cristianos que tiempo atrás actuaban de modo independiente, ahora están comprometidos juntos al servicio de esta causa para que la benevolencia de Dios pueda triunfar.” (n. 43)

Tanto el movimiento de derechos civiles como el movimiento pro-vida son evidencia de este compromiso común. A pesar de sus apariencias, ambos movimientos buscan asegurar la igualdad de derechos para seres humanos marginados, y aplicar las promesas del Evangelio a las leyes y a la cultura. Ambos movimientos han hallado un “lugar de encuentro” y una “plataforma de lanzamiento” en las iglesias, de acuerdo con estas declaraciones del Dr. Martin Luther King, Jr.

“Siempre me alegro cuando veo un ministerio relevante. Está muy bien que hablemos de “largos mantos blancos allá lejos,” y todo su simbolismo. Sin embargo, en última instancia la gente quiere trajes y vestidos y zapatos para usar aquí abajo. Está muy bien que hablemos de “calles manando leche y miel,” pero Dios nos ha mandado ocuparnos de los barrios marginales aquí abajo, y de sus hijos que no pueden comer tres buenas comidas por día. Está muy bien que hablemos de la nueva Jerusalén, pero algún día, el predicador de Dios debe hablar también de la nueva Nueva York, la nueva Atlanta, la nueva Filadelfia, la nueva Los Angeles, la nueva Memphis, Tennessee. Esto es lo que tenemos que hacer.”

Defender la igualdad de dignidad de cada ser humano después de su nacimiento refuerza nuestro testimonio a favor de los derechos de aquellos en peligro antes de nacer y viceversa. En efecto, el testimonio es en definitiva uno: el testimonio del único Cristo, que restaura la dignidad de cada vida humana.

Click here to leave a comment for
the article above.