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Archive for February, 2011

Absolutamente sin excepciones

Friday, February 25th, 2011





Una de mis camisetas con mensaje pro-vida favoritas es la que dice “100 % Pro-vida, sin excepciones, sin concesiones, sin disculpas.”

Esa es exactamente la postura que cada uno de nosotros debería adoptar. De hecho es la única postura pro-vida. El aborto es intrínsecamente malo. Es malo por su propia naturaleza, que es mala y nunca nunca puede alterarse por las circunstancias. Para decirlo de otra manera, si alguien viviera un millón de años o para siempre y no hiciera nada más que imaginar circunstancias que pudieran justificar un sólo aborto, no encontraría ni siquiera una. Simplemente no existen.

Todo aborto, sin importar las circunstancias, contradice la ley de Dios.

Las circunstancias en las que ha sido concebido el niño nunca pueden hacer que el aborto sea admisible. Las circunstancias en las que se desarrolla el embarazo, ya sean enfermedad o salud, nunca pueden justificar el asesinato de un niño. Cada niño, comenzando en el estadío unicelular, es una persona humana. El niño concebido como consecuencia de la violación o el incesto debe tener igual protección que otro. Los niños de madres con embarazos de alto riesgo médico también deben ser protegidos. Nuestro deber hacia estos niños es absoluto, no admite excepciones. Afirmar que puede permitirse el aborto en algunos casos es lo mismo que decir que un acto de terrorismo, abuso infantil, violación o Satanismo puede ser permitido.

No hay corte alguna, rey, gobernador, presidente, parlamento o príncipe en ninguna parte del mundo, ni época de la historia que pueda decidir, decretar o declarar, que pueda justificar ni siquiera un solo aborto. Cuando los legisladores intentan hacerlo, la “ley” resultante no es una ley sencillamente mala, sino que no es ley y nunca conlleva auténtica validez jurídica ni obliga a obedecerla.

Entonces, ¿por qué no acabamos con todos los abortos hoy mismo? ¿Qué estamos esperando? Obviamente hay límites a las cosas que podemos hacer. Todo aborto es malo. Pero cuando convenzo a una mujer para que no se lo practique, hay otras mujeres que no me están escuchando. Mientras hablo con un grupo, hay innumerables grupos que no me oyen. Y aún si bloqueo la puerta de una clínica, ¿qué pasa con las otras que están operando al mismo tiempo? Los legisladores no son los únicos que enfrentan limitaciones en el número de niños que pueden proteger hoy. Todos las tenemos.

Sin embargo, aunque reconozcamos que existen limitaciones, no podemos alterar nuestros principios o perder de vista el objetivo. Ningún aborto es permisible, y todo niño debe ser protegido.

Tampoco es admissible que cada estado decida por su cuenta si va o no va a proteger las vidas de los no-nacidos. ¡Eso tiene menos sentido que dejar que cada estado decida si va a proteger o no las vidas de los que ya han nacido!

La vida puede traer confusiones. La tentación de hacer concesiones al mal puede ser muy grande. Pero la enseñanza sobre el aborto es sumamente clara y directa y se resume sencillamente en una palabra: nunca.

 P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerdotes Por la Vida

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Aplausos del infierno

Thursday, February 24th, 2011





Si pensamos en el infierno nos imaginamos gritos que salen de las llamas, o la risa siniestra del Diablo. Pero recientemente oí un sonido de aplausos que provenía de allí.

Lo que escuché fue la grabación de una presentación del Dr. Martin Haskell durante la 16ª asamblea anual de la Conferencia de la Federación Nacional del Aborto (National Abortion Federation Conference) que se realizó en San Diego en 1992. Era una reunión de aborteros, varones y mujeres que se ganan la vida matando bebés. Haskell describió para su audiencia como se hace un aborto de parto parcial. En sus propias palabras, he aquí la forma en que se hace éste procedimiento.

“El cirujano introduce unos fórceps grandes… a través de la vagina y el canal cervical… Mueve cuidadosamente la punta del instrumento hacia las extremidades inferiores del feto y tira de una extremidad hacia la vagina… El cirujano utiliza sus dedos para sacar la extremidad inferior opuesta, después el torso, los hombros y las extremidades superiores. El cráneo se encaja en el orificio interno. Se acomoda el feto… la columna vertebral hacia arriba… El cirujano toma con la mano derecha un par de tijeras curvas de Metzembaum…el cirujano fuerza las tijeras en la base del cráneo, abre las tijeras para agrandar la abertura. El cirujano introduce un catéter de succión en este agujero y evacua el contenido del cráneo.”

Después de describir estos detalles brutales, Haskell le muestra a la audiencia un video donde aparece él haciendo uno de estos procedimientos. Al final del video, después del sonido de la máquina de succión que aspira el cerebro de la cabeza del bebé, la audiencia aplaude.

Mis amigos, ese es un aplauso del infierno.

A veces hablamos del “fuego del infierno”. Sin embargo, es igualmente cierto que el infierno es muy frío. Es la ausencia de toda conciencia, de toda piedad, de todo amor. Ese tipo de infierno se refleja en la tierra cuando un grupo de seres humanos puede sentarse alrededor de una máquina de video, ver a alguien que asesina deliberadamente a un bebé y aplaudir. Ese es el corazón y el alma de la industria del aborto. Ese es el corazón y el alma de la “elección” (pro-choice).

Es la misma actitud escalofriante de la que se arrepintió el Dr. Bernard Nathanson. La que describe cuando cuenta como se sentía después de haber matado a su propio hijo con un aborto. “Les juro que no tenía sentimientos aparte de sentirme satisfecho, el orgullo de mi destreza. Al inspeccionar los contenidos de la bolsa sólo sentí la satisfacción de saber que había hecho un trabajo minucioso”. (The hand of God, p.60).

Estoy convencido que la primera y más efectiva de todas las formas de combatir el aborto es exponiéndolo. La gente necesita oír las descripciones de estos procedimientos, observar como se ve, ver por un instante la corrupción absoluta de la industria del aborto. San Pablo les dice a los Efesios, “No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denunciadlas”. (Ef. 5:11) ¡Pongamos en práctica las palabras de Pablo y diseminemos la información de esta columna!

P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerdotes Por la Vida

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Dolor Fetal

Wednesday, February 23rd, 2011





Bertrand Russell una vez escribió: “Un pescador me contó una vez que los peces no tienen ni sentido ni sensación, pero no pudo decirme, cómo era que él sabía esto. Uno de los que practican los abortos me dijo en una ocasión que un niño no nacido no podía sentir dolor – pero tampoco pudo decirme cómo era que él sabía esto. Algunas veces nosotros creemos cosas porque la evidencia nos dice que son verdad, y algunas veces creemos cosas porque nos conviene. Antes los doctores pensaban que los recién nacidos no sentían dolor. Ahora por supuesto, tenemos mejor conocimiento. En 1994 un articulo en el prestigioso periódico Británico, The Lancet, reveló evidencia de dolor fetal y concluyó con la recomendación de que calmantes fueran usados cuando se le hiciera operaciones a los fetos. Mucha más evidencia muestra lo mismo. Visite la página priestsforlife.org en ingles, sacerdotesporlavida.org en castellano para más información.

P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerdotes Por la Vida

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El aborto y la guerra

Tuesday, February 22nd, 2011





Esta columna requiere un esfuerzo especial para explicar de lo que no se trata. No es una evaluación de la guerra en Irak ni de ningún líder nacional.

Sí es una observación a nivel de principios morales sobre la relación entre el aborto, la guerra y el ser pro-vida. Y aún en estas cuestiones, me limito a puntos sencillos y específicos y no hago un análisis exhaustivo.

En su histórico discurso ante las Naciones Unidas en 1965, el Papa Pablo VI exclamó: “¡Nunca más la guerra, nunca más la guerra!” El mundo necesita hacer caso a estas palabras. No significan simplemente, “¡No peleen!” Significan que tenemos que asegurar de tal manera la justicia y los derechos humanos que la necesidad de pelear desaparezca.

Muchos se preguntan si es posible ser un buen católico, pro-vida y apoyar la guerra. La respuesta es sí, lo que quiere decir que las enseñanzas católicas y pro-vida contemplan circunstancias en que esta es justificada, porque a veces tiene que hacerse la guerra precisamente en defensa de la vida.

Aún cuando la guerra sea justificada, en su desarrollo siempre se pierden vidas. Pero la vida inocente nunca es el blanco, y allí radica toda la diferencia. ¿Cuántas vidas inocentes, cuántos niños, han sido deliberadamente señalados para la destrucción en la guerra actual?

En comparación, cada aborto, apunta deliberadamente a un niño y lo destruye; de lo contrario no sería un aborto.

El propósito de la guerra no es matar al enemigo, sino privarlo de su capacidad de hacer la guerra para destruir los derechos de otros. Hay una gran diferencia entre apuntar a objetivos militares y equipos de comunicación para obstaculizar las operaciones del enemigo y simplemente tratar de matar la mayor cantidad posible de gente.

Sin duda, algunos leerán esta columna y comenzarán a discutir conmigo acerca de la guerra en Irak y si es justificada o no. Esta columna no desea discutir con ellos, sino precisamente señalar que es legítimo que lleguen a esa conclusión. También es legítimo que otros concluyan que la guerra es justificada.

Lo que no está bien es que alguien diga: “Ud. no es pro-vida porque apoya la guerra.” De hecho, uno puede apoyar la guerra precisamente porque es pro-vida y llega a la conclusión que en este caso, la fuerza es el único camino para proteger la vida humana, los derechos humanos y la libertad frente a aquellos que quieren destruirlos. Otros podrán estar en desacuerdo, y está bien, siempre que no nieguen a otras personas el derecho a llegar a una conclusión diferente.

No deje de ver la profunda diferencia que hay con el aborto. No hay lugar para interpretaciones o evaluaciones acerca de la justificación del aborto. Nunca puede haberlas, porque su misma esencia se dirige hacia la destrucción deliberada de un niño. En la guerra, ningún niño se considera un objetivo, mientras que todo aborto apunta a un niño. La enseñanza católica contempla más de una posición en la guerra, pero sólo admite una posición sobre el aborto.

P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerdotes Por la Vida

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Pérdida de un embarazo

Monday, February 21st, 2011





 

La herida proviene de gente bien intencionada. “Bueno, no fue hace tanto tiempo.” “Siempre puedes tener otro niño” “Esto le pasa a mucha gente.”

La pérdida de un embarazo es una tragedia que mucha gente no comprende. No están seguros sobre la forma en que deben consolar a un amigo o pariente que ha sufrido esta pérdida.

Aunque no hay fórmulas mágicas, existe una verdad fundamental que debe permanecer en primer plano: un aborto espontáneo es una pérdida de un niño que es tan real y tiene tanto valor como cualquier otro niño de cualquier edad. Una mujer que pierde un embarazo es una madre que ha perdido a un hijo, lo mismo ocurre con el padre.

En una sociedad que continua padeciendo ceguera legal y cultural cuando se trata de niños por nacer, muchos tienen la ilusión que la pérdida de un embarazo no afecta tanto a los padres como la pérdida de, lo que algunos llaman, un “hijo real”

El Dr. Byron Calhoun, Presidente de la Asociación Americana de Obstetras-Ginecólogos Pro-Vida, ha observado que con anterioridad a 1970, la pérdida de un niño antes o durante el parto era generalmente tratada en la literatura médica como un hecho irrelevante, pero ahora existe creciente conciencia del dolor asociado con esa pérdida. De hecho, el Dr. Calhoun ha desarrollado un programa de hospicio para niños por nacer.

A medida que la comunidad médica avanza en sensibilidad y comprensión de estos puntos, también debemos hacerlo nosotros. Nuestro amor, nuestra compasión, nuestro compartir el dolor de esas pérdidas, puede traer sanación a los padres que la han sufrido. Darles nombre a los niños que han muerto es una forma significativa de reconocer esta realidad. Contar a los niños también es importante, de modo que si a un padre se le pregunta cuantos hijos tiene, el niño que murió se cuenta como uno de ellos.

Me acuerdo del primer cartel pro-vida que instalamos en 1990 aquí, en nuestra comunidad de Staten Island, Nueva York. Mostraba a un niño por nacer en desarrollo. Una de las primeras llamadas telefónicas que recibí mencionándolo era de una mujer que había perdido un niño durante el embarazo. “No puedo decirle lo consolador que fue su cartel para mi. Gracias” Fue todo lo que dijo.

Quizás la razón por la cual fue consolador es que alguien estaba diciendo públicamente lo que ella sabía privadamente: que se trataba de un niño real. La vida de ese niño es importante, no importa cuan corta haya sido. La muerte de ese niño importa, independientemente del número de personas que lloren. Y el amor que yo tengo por ese niño importa, aún si nadie más lo sabe.

Señor, consuela a todos los padres que sufren por la pérdida de sus hijos de cualquier edad. Tómalos entre tus brazos amorosos y danos fuerza hasta el día en que nos los devuelvas en el cielo. Amén

P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerdotes Por la Vida

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Léalo Ud. Mismo

Monday, February 14th, 2011





Todo activista pro-vida debería tener a mano el libro del abortero Warren M. Hern titulado “La práctica del aborto” (Abortion Practice). Es un texto de medicina que trata del aborto y nos provee el material educativo necesario para ganar la guerra del aborto: descripciones de los procedimientos de aborto. Hay muchos que hablan del aborto sin haber oído jamás una descripción.

Tomemos, por ejemplo, el procedimiento denominado Dilatación y Evacuación (D&E). A través de este procedimiento, el niño es desmembrado en el vientre. Hern describe el procedimiento en varias etapas del embarazo, comenzando a las 13 semanas. Cito a continuación de la sección “21 a 24 semanas de edad fetal”.

“El procedimiento cambia significativamente a las 21 semanas, porque los tejidos fetales están más cohesionados y difíciles de desmembrar. El problema se agrava por el hecho de que la pelvis fetal puede llegar a tener 5 centímetros de ancho. La calavera (cabeza) no es más el principal problema; puede colapsarse. Otras estructuras, como la pelvis, presentan mayores dificultades… Puede ser necesaria una larga y curvada tijera Mayo para decapitar y desmembrar el feto…”. (p. 154)

Otro abortero, Martin Haskell, describe el mismo procedimiento. Las palabras que siguen fueron tomadas de su testimonio en la corte. Obsérvese que testificaba como perito en una actividad legal.

“Digamos, por ejemplo, que tenemos una visión distinta, un tacto diferente y dejamos la pierna en el útero sólo para desmembrarla. Bueno, probablemente tendríamos que desmembrarla a diferentes niveles porque no tendríamos firme control sobre ella, así que podríamos atacar primero la parte inferior de la extremidad inferior, remover, como saben, tal vez un pie, y después la parte inferior de la pierna desde la rodilla y finalmente nos encargamos de la cadera”.

“Cuando el procedimiento del aborto ha comenzado generalmente sabemos si el feto está vivo todavía porque lo podemos sentir moviéndose…o… vemos un latido del corazón al comenzar el procedimiento. No es inusual que al comenzar los procedimientos D&E se saque primero un miembro y que ese miembro se saque por el cuello uterino, antes de desarticularlo y antes de hacer nada que pudiera causar el desmantelamiento fetal”.

“Cuando se hace un desmembramiento D&E generalmente la última parte que se extrae es el cráneo que está flotando libremente en la cavidad uterina… como una pelota de ping-pong… Finalmente…se pellizca un área del cráneo para que permita que éste comience a descomprimirse. Y una vez que esto ocurre, típicamente la calavera se saca en fragmentos en vez de una pieza entera, resultando en la exposición de pedazos de cráneo filosos”. (US District Court for the Western District of Wisconsin, Case No. 98-C-0305-S).

Hay quienes dicen estar cansados de la controversia sobre el aborto en nuestro país. Francamente, a menudo me pregunto si alguna vez si tan siquiera comenzó. Quizás cuando se conozcan ampliamente cosas como las que he citado, que ocurren legalmente, entonces comenzará el debate.

Encuentre más detalles de los procedimientos de aborto en www.priestsforlife.org/images.

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Yo Soy

Friday, February 11th, 2011





El Evangelio de san Juan registra varias afrimaciones clave de Jesús sobre su persona que comienzan con las palabras “Yo soy…” Estas declaraciones revelan aspectos básicos sobre él y sobre lo que hace en el mundo. También revelan los fundamentos del movimiento pro-vida. 

Jesus declara, “Yo soy el pan de vida” (Jn 6:35), “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8:12), “Yo soy la puerta” (Jn 10:7), “Yo soy el buen pastor” (Jn 10:11), “Yo soy la Resurrección y la Vida” (Jn 11:25), “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14:6) y “Yo soy la vid verdadera” (Jn 15:1) 

Todas estas son imágenes de la vida. Tres de estas afirmaciones usan explícitamente la palabra “vida”, otras recurren a elementos de la alimentación, el crecimiento y la protección apuntando al terreno de la vida. Son afirmaciones directamente opuestas a la oscuridad y la muerte, el decaimiento, la destrucción, la violencia y el nihilismo. 

La raíz de todas estas declaraciones “Yo soy” es el “YO SOY” absoluto que encontramos en Juan 8:58. El contexto es una discusión entre Jesús y los judíos en las que afirma que es el antídoto contra la muerte. “Si alguien cumple mi palabra, no morirá.”Los judíos le preguntan como era posible que dijera eso, en vista del hecho que Abraham había muerto. ¿Acaso pensaba que era más grande que Abraham? Y Jesús respondió: “En verdad les digo, antes que Abraham naciese, ¡YO SOY!” 

Quienes lo oían inmediatamente reconocieron el nombre de Dios. Cuando Dios llamó a Moisés para liberar a Israel, Moisés le preguntó a Dios su nombre, y el Señor respondió que su nombre era “YO SOY” (Ex. 3:14) 

Este nombre de Dios puede entenderse en un cierto sentido como una afirmación que Dios solo tiene vida en y para sí mismo. Todo lo demás recibe la vida de El, sólo El es “el Dios vivo,” la fuente de todo ser, el único que existe necesariamente y que no puede dejar de existir. Por supuesto que esta verdad es el fundamento de la enseñanza pro-vida de la Iglesia. Toda vida le pertenece a Dios y tomar una vida humana es un ataque a Dios. 

En un sentido más dinámico, el nombre “YO SOY” significa “YO SOY para ti, YO SOY quien está de tu lado, YO SOY quien te rescata de la muerte y la destrucción.” Observen el contexto en el que Dios revela este nombre a Moisés: lo está llamando para liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto. Observen también el contexto en el que Jesús reclama para sí este nombre en Juan 8: está prometiendo liberar a la gente. El discurso comienza con la siguiente afirmación: “la verdad os hará libres” (Jn 8:31), y como hemos visto, incluye la promesa: “Si alguno guarda mi palabra, jamás experimentará la muerte” (Jn 8:51)

Dios rescata a su pueblo de la nada y de la violencia, como el aborto. Por eso el pueblo de Dios es el pueblo de la vida. Rescatados por Cristo, rescatamos a nuestros hermanos y hermanas vulnerables, y El las rescata a través nuestro.

P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerdotes Por la Vida

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Personas, no productos

Thursday, February 10th, 2011





El 22 de febrero de 1987, hace veinte años, la Iglesia Católica le hizo un regalo enorme a nuestra sociedad. Es tiempo de que lo abramos una vez más. Se trata de una clara exposición llena de verdad y compasión, un rayo de luz evangélica sobre algunos problemas que continúan afectando a nuestros tiempos.

Este regalo fue un documento titulado “Donum Vitae,” que significa en latín, el don (regalo) de la vida. Fue emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Su título completo es “Instrucción Donum Vitae sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación.”

No es un documento largo. Puede leerse íntegramente en un rato. Habla de los más pequeños seres humanos, quienes son y como llegan a ser. Habla de la forma en que tratamos cigotos y embriones, dos categorías a las que todos los que estamos leyendo este artículo hemos pertenecido alguna vez. Destaca el hecho que cada persona tiene un derecho a la vida, y un derecho a venir al mundo en forma adecuada, no como el resultado de un proyecto científico en un laboratorio, sino como el producto de la unión amorosa en cuerpo y alma de dos personas.

Entre las cuestiones que aborda el documento se encuentran las siguientes preguntas: ¿Cuál es la relación entre ciencia y ética? ¿Debe tratarse al embrión como una persona? ¿Es moralmente lícito el diagnóstico prenatal? ¿Es moralmente lícita la experimentación con embriones humanos y fetos? ¿Cuál es la objeción de la Iglesia a la fertilización in-vitro y la maternidad sustitutiva? ¿Pueden congelarse embriones? ¿Qué tiene que decirle la Iglesia a las parejas estériles? ¿De que manera puede la ciencia médica ayudar a la procreación? ¿Cuál es la responsabilidad de los legisladores en relación con el embrión humano?

El documento no es un simple lista de lo que “se puede” y “no se puede” hacer y no es una condena. Lo que hace más bien es ubicar estas enseñanzas en el contexto de nuestra relación personal con Dios, que nos ama. Precisamente, Donum Vitae dice que “porque es bueno, Dios da a los hombres —para indicar el camino de la vida— sus mandamientos y la gracia para observarlos; y también porque es bueno, Dios ofrece siempre a todos —para ayudarles a perseverar en el mismo camino— su perdón. Cristo se compadece de nuestras fragilidades: El es nuestro creador y nuestro redentor.”

El documento nos recuerda que cada ser humano, desde la fertilización, debe ser tratado como una persona dentro y fuera del vientre. “¿Cómo un individuo humano podría no ser persona humana?” se pregunta el documento. Aún “Los embriones humanos obtenidos in vitro son seres humanos y sujetos de derechos.”  En relación con la condena de la Iglesia al aborto provocado y su prohibición absoluta, Donum Vitae declara que “esta enseñanza permanece inmutada y es inmutable”

Puede leerse el texto completo de Donum Vitae en www.priestsforlife.org/magisterium/donumvitae.htm

P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerdotes Por la Vida

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Por qué cargar con un niño moribundo

Tuesday, February 8th, 2011





Un diagnóstico que señala que un niño por nacer padece una enfermedad que pone en peligro su vida o una anormalidad, es una cruz particularmente pesada para una familia. Los sueños y esperanzas que acompañan un embarazo, se vuelven caos y la alegría anticipada por el nacimiento del niño se torna en ansiedad.

Sin embargo, hay un factor que no cambia: el amor que la familia, y el resto de nosotros, podemos brindar a ese niño.

Algunos se preguntan por que debe permitirse el desarrollo de un niño que morirá pronto.

¿Acaso no vamos a morir pronto todos? ¿Como podemos evaluar lo que constituye una larga vida y una corta cuando las comparamos con la eternidad? Nadie sabe cuanto vivirá. Tampoco medimos el amor que ofrecemos basados en la longitud de nuestra vida.

¿Por qué debe permitirse el desarrollo de un bebé que morirá pronto? Porque amamos a ese niño mientras vive, ya sea que su vida se mida en minutos o en décadas. ¿Por qué debemos acompañar al que sufre? ¿Por qué debemos participar en su dolor? ¿Por qué debemos pasar la noche en vela por un niño? ¿Por qué debemos quedarnos junto a la cama de un ser amado en un hospital? ¿Por qué debemos aceptar la muerte de cualquiera, incluida la nuestra?

La alternativa a aceptar la muerte es tratar de controlarla atribuyéndonos la autoridad de tomar la vida antes que la vida nos haga muchas demandas. Por ello tenemos aborto, infanticidio y eutanasia. Queremos tomar control. Deseamos que la vida no nos pegue muy fuerte. Aspiramos a eliminar el sufrimiento, eliminando a la persona.

El Cardenal Terence Cooke escribió una carta hermosa en 1983 con ocasión del Domingo de Respeto a la Vida (Respect Life Sunday). Su elocuencia es aún mayor debido a que él mismo estaba muriendo de cáncer cuando la escribió, y falleció dos días antes que se leyera en todas las parroquias de la Arquidiócesis de Nueva York. Afirmaba el Cardenal Cooke: “El “don de la vida”, un don especial de Dios, no es menos hermoso cuando va acompañado de enfermedad o debilidad, hambre o pobreza, impedimentos físicos o mentales, soledad o ancianidad. De hecho, en esos momentos, la vida adquiere mas esplendor porque requiere nuestro cuidado especial, preocupación y reverencia.”

Sus palabras son verdaderas, no importa cuan joven o viejo uno sea. El amor significa una bienvenida, esto es, abrir el corazón al otro tal cual es, sin desear que el otro satisfaga mis deseos y expectativas.

Karen Garver Santorum constituye uno de los más bellos ejemplos en nuestros dias. Su libro, “Cartas a Gabriel” (Letters to Gabriel), cuenta la historia de su complicado embarazo y de su hijo que vivió una vida muy corta. Ella y su famila amaron al niño en la fragilidad del vientre. Al describir el parto, escribe, “A pesar que fue muy triste, el tiempo contigo nos dio la posibilidad de amarte y cuidarte.” ¡Ese es el verdadero sentido de la vida!

P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerdotes Por la Vida

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Decir que si

Monday, February 7th, 2011





Cuando recibimos a Jesús en la Santa Comunión, acogemos a la Cabeza del Cuerpo, la Iglesia. Y al acoger la Cabeza, estamos sujetos a dar acogida a los miembros. Si queremos aceptar a Cristo, debemos de aceptar a todos aquello que El ama y por quienes murió. Si yo recibo la Hostia, pero siento odio por cualquier persona, es como si rompiera parte de la hostia y se la devolviera al sacerdote diciéndole, “Yo quiero esta parte del Cuerpo de Cristo, pero no esta otra parte.”  Es por esto que nosotros debemos de también aceptar a todos nuestros hermanos y hermanas no nacidos. El aceptar a Jesús en la comunión mientras rechazamos a los niños no nacidos es una contradicción y un insulto. Decirle que sí a Jesús es decirle que sí a todo y cada ser humano.

P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerdotes Por la Vida

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