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Archive for 2012

Dios es Paciente

Monday, December 31st, 2012





SE PACIENTE

 

La noche de año nuevo es una de mis favoritas, porque está marcada por dos palabras especiales: gratitud y esperanza.

El fin del año viejo nos mueve a la gratitud, aún si hemos experimentado pérdidas y tragedias. “En todo dad gracias, pues que tal es la voluntad de Dios en Cristo Jesús en orden a vosotros.” (1 Tes. 5:18). No importa lo que pase, nada puede separarnos del amor de Dios. Si estamos vivos y creemos en el Señor, tenemos un motivo enorme para agradecer.

El comienzo del nuevo año nos invita a la esperanza, aún si tememos. Cuando Jesús visitó a Martha y María para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro, aunque este había estado en la tumba por cuatro días, las hermanas le dijeron a Jesús: “Pero sé que lo que pidieres a Dios te lo concederá.” (Juan 11:22). Pero sé. Ese debería ser nuestro tema. Como declaró Jeremías en medio de la devastación de Jerusalén a manos de los babilonios. “Meditando en esto recobro esperanza. Es por la misericordia del Señor que no hayamos perecido, porque nunca se acaban sus piedades. Se renuevan cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lam. 3:21-23). Sí, lo sé. A  pesar de todos los males del mundo en el comienzo del año nuevo, estamos llamados a esperar en el Señor que no ha cambiado. Lo sé.

Podemos esperar que nuestras vidas cambien, y que la cultura de muerte pueda cambiar a una cultura de vida. El mismo hecho que un nuevo año comience nos recuerda que Dios es paciente. Sigue dándonos tiempo para que nos arrepintamos. Leemos en Lucas 13:6-9 “Y dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Vino a buscar fruto de ella, y no le halló. Entonces dijo al viñador: “Mira, tres años hace que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo. ¡Córtala! ¿Por qué ha de inutilizar la tierra?” Mas él le respondió y dijo: “Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor y eche abono. Quizá dé fruto en lo futuro, si no la cortarás.””

Tenemos un año nuevo para cavar alrededor y fertilizar el suelo de nuestras vidas y nuestra cultura. Algunos se asustan de hacer resoluciones de año nuevo, porque no quieren experimentar la tristeza de haber fracasado en su propósito. Los aliento a que avancen con coraje y las hagan de todos modos. He aquí la razón. La idea de hacer una resolución no es que uno la mantenga perfectamente. El éxito no se mide por “no haber quebrantado nunca” la resolución. El éxito, en cambio, se mide por el hecho de renovar la resolución una vez más que el número de veces que la quebrantamos.

Al comenzar el 2013, demos gracias y esperemos.

P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerodotes Por la Vida

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El pesebre vacío

Thursday, December 20th, 2012





Sagradafamilia

Durante el Adviento, los cristianos se reúnen alrededor del pesebre, por ahora vacío. “Ven, Señor Jesús, no tardes”, reza la liturgia de la Iglesia.

Así como el Bebé en el Pesebre representa para nosotros el mayor regalo que Dios nos da, el Pesebre vacio, representa las necesidades más profundas del corazón humano – necesidades que no sólo experimentamos individualmente, sino que la familia humana ha experimentado desde el principio del tiempo.

Adán y Eva se alienaron a sí mismos y a sus descendientes de la intimidad con Dios. Ellos perdieron el paraíso, y desde entonces, la humanidad ha anhelado recuperarlo. El Pesebre ha estado vacío.

Así como necesitamos comida, también necesitamos sentido en nuestras vidas. Queremos saber quién es Dios y qué es la vida. La mente humana sólo puede llegar hasta cierto punto buscado ese significado; necesitamos al Dios que habla, y habló en plenitud sólo cuando Cristo vino. Hasta entonces, el Pesebre estaba vacío.

Y la humanidad necesitaba ser reconciliada con Dios. Isaac le preguntó a su padre Abraham, mientras caminaban hacia el lugar del sacrificio, “El fuego y la leña están aquí, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?” (Génesis 22:7). En efecto, ¿dónde está el cordero? ¿Qué sacrificio puede ser suficiente por nuestros pecados? ¿Cómo podemos vencer la enemistad que nos separa de Dios? ¿Quién será el puente de regreso al paraíso? El pesebre estaba vacío.

La humanidad, por otra parte, esperó el cumplimiento de la gran promesa de que la muerte en sí sería conquistada. La humanidad esperaba al que podía liberar a todas las personas del temor de que la muerte sería el final de la historia humana. “Él va a destruir el velo que oculta todos los pueblos, el manto que envolvía a todas las naciones; él destruirá la muerte para siempre” (Isaías 25:7-8). Esta ha sido la esperanza del corazón humano desde el principio. Pero el Pesebre seguía vacío.

Vacío, es decir, hasta la Nochebuena en Belén. Por eso, cantamos: “Las esperanzas y los temores de todos los años se cumplen en ti esta noche” (del himno “O Little Town of Bethlehem).

Su nacimiento se relaciona con la esperanza cumplida y con la esperanza inspirada. Él es el que responde todas nuestras preguntas, hace realidad todas nuestras esperanzas, y calma todos nuestros temores.

En él acogemos la Cultura de la Vida. Se ha dicho que el falso dios transforma el sufrimiento en violencia, pero el verdadero Dios transforma la violencia en sufrimiento. En el recién nacido Cristo, nos encontramos con el Dios con quien se puede resistir la tentación de resolver un embarazo inesperado con la violencia del aborto, o una enfermedad incurable con la violencia de la eutanasia.

Por el contrario, podemos atesorar toda vida, incluyendo la nuestra, y transformar el sufrimiento en servicio amoroso.

Al poner la estatua del Niño Jesús en el pesebre en la mañana de Navidad, vamos a abrazar la esperanza que él trae, y a trabajar para cumplir con la visión de la paz, la vida y el amor que inspira la Navidad.

P. Frank Pavone
Director Nacional
Sacerdotes Por la Vida

Esta columna se puede encontrar en la página de http://www.priestsforlife.org/columns/document-sp.aspx?id=4404

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Elección en la tierra

Wednesday, December 19th, 2012





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Este año la temporada navideña ha atraído la atención a una tarjeta de Navidad producida por el mayor proveedor de abortos de la nación, Planned Parenthood.

¿El mensaje de la tarjeta? “Elección en la tierra” (“Choice on Earth”)

Planned Parenthood anuncia la tarjeta como una que contiene un “mensaje inclusivo para la temporada.” Inclusivo para todos, por supuesto, menos para el niño por nacer, que es destruido por la mal llamada “elección” que Planned Parenthood defiende.

Pero, por supuesto, Planned Parenthood no está avergonzado. De hecho, cuando su tarjeta fue tildada de anti-cristiana, respondieron agregando a su línea de productos una camiseta con el motivo “elección en la tierra.”

Además, algunos que se auto-denominan ministros del Evangelio predicaron su mensaje navideño afirmando que Jesús no se hubiera opuesto a la “elección” de una mujer con respecto a la continuación o no de su embarazo. Quizás Ud. sepa que existe una “Red de clérigos por la elección” (“Clergy for Choice Network”) operada por la “Coalición Religiosa para la Elección Reproductiva” (“Religious Coalition for Reproductive Choice”)

Mi comentario sobre esto es que no debe sorprendernos en lo más mínimo. La esencia de la mentalidad abortista no es negar que el niño por nacer sea un niño. Se trata, en cambio, de que tomemos el lugar de Dios. Es la idea que lo que elijo es lo correcto, no porque lo que elijo es bueno, sino más bien porque lo elijo yo. La elección es más importante que la vida, y mi elección toma el lugar del mismo Dios. Por lo tanto, hay clérigos que predican la “elección” y el mensaje de Cristo se vuelve “elección en la tierra.”

En definitiva, los seres humanos tienen que sentirse unidos a Dios. Entonces, si no cambian sus vidas para conformarlas a la voluntad de Dios, tienen que cambiar el mismo concepto de Dios para que esté de acuerdo con su voluntad. Esto es lo que demuestran las tarjetas de “elección en la tierra.”

La noción que Cristo no tiene problemas con la elección de destruir un niño por nacer invierte al Evangelio. Al dar su vida por nosotros, Cristo enseña la esencia del amor: Me sacrifico yo por el bien de otra persona. El aborto enseña exactamente el mensaje opuesto: Sacrifico a la otra persona por mi bien.

Más aún, Jesús rompió las falsas barreras que separaban a la gente entre aquellos en “mayor” y “menor” categoría social y espiritual. Comió con recaudadores de impuestos y pecadores cuando la norma vigente era evitarlos. Buscó a los leprosos cuando la costumbre era mantenerse alejado de ellos. Llamó a los niños a que se acercaran a él, cuando los apóstoles pensaban que lo correcto era alejarlos de él. Le dió el don de la salvación a la mujer samaritana, rompiendo las barreras que ponían tanto a los samaritanos como a la mujeres en un menor nivel.

¿Tiene sentido entonces, que el Señor permita una falsa barrera entre nacidos y no-nacidos, y no le importe la discriminación por la cual los no nacidos son considerados descartables y no-personas?

Dios es un Dios de justicia. En otras palabras, salva a los desamparados. Y espera que nosotros hagamos lo mismo. Eso es paz en la tierra.

P. Frank Pavone
Director Nacional
Sacerodotes Por la Vida

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No Hay Lugar en la Hostería

Tuesday, December 18th, 2012





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“Y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la hostería.” (Lucas 2:7)

El hecho de que no hubiera lugar para Jesús, María y José en la hostería de Belén en la primera Navidad debería hacernos pensar, porque el nacimiento de Cristo fue previsto y planeado por Dios desde toda la eternidad. Cientos de años antes de que ocurriera, los profetas anunciaron que nacería de una virgen (Isaías 7:14) y que Belén sería el lugar de su nacimiento (Miqueas 5:2). También fueron predichos muchos otros detalles de su vida y de su muerte. ¿Acaso Dios se olvidó de preparar un lugar para su Hijo? ¿Cómo es posible que no hubiera lugar, cuando el niño nacido en Navidad es el dueño de la hostería, de Belén, del mundo y de cada pulgada de espacio en todo el universo?

Obviamente, Dios hizo esto a propósito. No había lugar en la hostería, porque esto demuestra que el mundo ha rechazado a Dios. El mundo no hace lugar para el Dios que lo creó. No había lugar en la hostería porque Dios quería mostrar que su Hijo viene como Salvador, a reconciliar un mundo que está enemistado con Dios. Ser rechazado en la hostería anticipa el hecho que el mismo Salvador será rechazado, odiado y en última instancia crucificado; y todo esto era parte del plan de Dios desde toda la eternidad. En definitiva, la falta de lugar en la hostería simboliza la falta de lugar para El en nuestro corazón. Cuando nuestros corazones están llenos de toda clase de deseos que no son Dios, lo terminamos expulsando lentamente.

Que no haya lugar en la hostería significa también que no preparamos un lugar para nuestros hermanos y hermanas. El primer gran mandamiento es amar a Dios, y el segundo es parecido: amar al prójimo. Cristo deseó ser dejado afuera, porque siempre se solidariza con los que son excluídos, abandonados y expulsados. Esa es la situación hoy en día de los niños por nacer. Se los expulsa de las agendas repletas de mucha gente que hace muchas cosas buenas e importantes, pero no está dispuesta a levantar ni un dedo para proteger las vidas de estos niños amenazados por el aborto. Han sido expulsados de las agendas legislativas, programas de predicación, planes de carrera y actividades de voluntarios. Ya hay demasiadas cosas para hacer, no hay lugar en la hostería.

Cristo llega en Navidad para cambiar todo eso. Hoy no busca la hostería, busca espacio en nuestros corazones y nuestras vidas. Y pide que al recibirlo, recibamos a todo el que el recibe, incluyendo los niños más indefensos y abandonados. Recibimos al Divino Niño, y al hacerlo, recibimos a cada niño. Al celebrar la Navidad, cantamos en el villancico “Oh Santa Noche” (O Holy Night) las palabras, “Romperá las cadenas, porque el esclavo es nuestro hermano, y en su nombre cesará toda opresión.” (“Chains shall he break, for the slave is our brother, and in his name all oppression shall cease.”) ¡Amén! ¡Qué cese la opresión y llegue la Navidad para los niños por nacer!

Fr. Frank Pavone
Director Nacional
Sacerdotes Por la Vida

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Navidad, los cristianos y Cristo

Thursday, December 13th, 2012





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Hace algunos años, le pidieron a un grupo de estudiantes que escribieran algo sobre el significado de la Navidad. Un estudiante escribió: “Navidad es cuando los cristianos celebran a Cristo.” Al maestro le gustó el trabajo, pero le pidió al estudiante que cambiara esa oración por “Navidad es cuando la gente celebra el amor.”

Algunos se preguntarán cuál es la diferencia. Después de todo, los cristianos son gente y Cristo es amor.

Sin embargo, hay una diferencia, y esa diferencia es tan profunda que si la ignoramos, ignoramos el significado de la Navidad y de Cristo.

Por supuesto que los cristianos son gente. Pero no toda la gente es cristiana. Ser cristiano es mucho más que ser buena persona. Se trata de convertirse en una nueva persona, compartiendo un nuevo tipo de vida – la vida misma de Dios. La Navidad no es simplemente el nacimiento de un niño, es el nacimiento de una nueva humanidad. Todos mueren en Adán, en Cristo todos vuelven a la vida. Por la fe y el bautismo somos partícipes de la naturaleza divina. En cada misa, el sacerdote dice: “El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condición humana,” mientras agrega unas pocas gotas de agua al vino. De eso se trata la Navidad. San Agustín dijo “Dios se hizo hombre para que el hombre pueda ser Dios.”

Hoy en día es común que las predicaciones pierdan de vista esta dimensión fundamental del Evangelio. Por eso existe el riesgo de que la gente vea la Navidad simplemente como un momento para celebrar, para dar, estar en familia y desear paz en la tierra. Se trata de eso, pero solamente porque se trata primeramente de Dios que reconcilia a la humanidad consigo en Cristo y abre el camino para que la humanidad participe de su vida divina. La Navidad es una fiesta cristiana.

Y también importa el significado de “amor.” Así es, la gente celebra el amor en Navidad, pero es solamente en Cristo que aprendemos completamente la naturaleza del amor y obtenemos la fuerza para practicarlo. “Amense los unos a los otros como yo los amé,” nos ordenó. El amor que estamos llamados a vivir es un amor que se nos revela en Cristo que se ofrece en la cruz, y es un amor que requiere que demos nuestras vidas por los otros. Es un amor forjado por el primero y más grande de los mandamientos: Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, toda tu mente, toda tu alma y toda tu fuerza. Sin el amor de Dios, no podemos alcanzar la fortaleza para amarnos los unos a los otros. Y sin Cristo, no vemos la revelación plena de Dios.

El amor tiene un contenido, y ese contenido se define por el Evangelio de Jesucristo. Amar no es simplemente una buena intención, o el contexto en el que hacemos lo que nos parece lo mejor. El amor siempre requiere algunas acciones y siempre prohibe otras.

En Navidad, Dios llama a todas las personas a celebrar el amor que se encarnó en Cristo, creyendo en El y siguiéndolo en la vida nueva y eterna que nos trae.

Fr. Frank Pavone
National Director
Priests for Life

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Navidad para los no nacidos

Wednesday, December 12th, 2012





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La Navidad es universal.

“Os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido un salvador.” (Lucas 2:10-11)

Cristo, el Salvador, se hace hombre precisamente para todos los que compartimos la naturaleza humana. No excluye a nadie. La buena noticia de la Navidad es para toda la gente de todos los tiempos en todo lugar. “Gozo para el mundo.”

De hecho, este gozo es tan universal, que incluso la naturaleza participa de él: “Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá.” (Isaías 11:6)

Todo esto nos lleva a una conclusión necesaria: la Navidad es también para los no nacidos. El Salvador ha venido también para los niños que viven en el vientre materno. El mensaje del Evangelio se dirige también a nuestros hermanos más jóvenes.

De hecho, podemos decir que se dirige especialmente a ellos, porque son los más indefensos.

La buena noticia fue precisamente anunciada en primer lugar a los de condición más humilde, no a los grandes ni a los poderosos. El ministerio de Aquel que nació por nosotros continuó por ese mismo camino: continuamente buscó a aquellos que estaban en la periferia de la sociedad.

Su Iglesia hace hoy lo mismo al hacer una opción preferencial por los pobres. Los “pobres” no son solamente los que carecen de bienes materiales. “Esta opción preferencial por los pobres y vulnerables incluye a todos los marginados en nuestra nación y más allá de nuestras fronteras, niños por nacer, personas discapacitadas, los ancianos y los enfermos terminales junto con las víctimas de la opresión y la injusticia.

Darle la bienvenida al Salvador significa aceptar las obligaciones que Su misión nos impone. En palabras de los profetas, El es quien establece la “justicia” en la tierra. En términos bíblicos, eso quiere decir que El interviene a favor de los indefensos, trayendo la liberación a los encadenados.

Por supuesto que eso nos incluye a todos nosotros que estamos sometidos por el poder del pecado y de la muerte y somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos.

Pero es especialmente para nuestros hermanos en el vientre, que se encuentran sometidos a la opresión de una decisión judicial que dijo que “la palabra persona… no incluye a los no nacidos.” (Roe vs. Wade, 1973).

En el hermoso villancico de Navidad “Oh Santa Noche” (O Holy Night) cantamos las siguientes palabras: “Verdaderamente nos enseñó a amarnos los unos a los otros. Su Ley es Amor y Su Evangelio es Paz. Romperá las cadenas, porque el esclavo es nuestro hermano, y en Su Nombre cesará toda opresión.”

El papa Benedicto XVI nos ha enseñado que “practicar el amor hacia las viudas y los huérfanos, los presos, los enfermos y los necesitados de todo tipo, pertenece a su esencia [de la Iglesia] tanto como el servicio de los Sacramentos y el anuncio del Evangelio” (Deus Caritas Est, 22). Nuestra Navidad no puede estar completa hasta que no nos unamos al gran esfuerzo por acabar de una vez y para siempre con la opresión de los no nacidos y permitir que ellos también se enteren que incluso para ellos ha nacido un Salvador.

P. Frank Pavone
Director Nacional
Sacerdotes Por la Vida

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Adviento: una llamada a la Esperanza

Tuesday, December 11th, 2012





Escuché las campanas el día de Navidad
el tocar de sus viejos conocidos villancicos,
Y salvaje y dulce las palabras repetían
Paz en la tierra, a los hombres de buena voluntad.

Pensé, a medida que el día había llegado,
cómo los campanarios de toda la cristiandad
Había rodado a lo largo de la canción ininterrumpida
Paz en la tierra, a los hombres de buena voluntad.

Y en desesperación incliné mi cabeza:
“No hay paz en la tierra”, dije,
“Porque el odio es fuerte y se burla de la canción
paz en la tierra, a los hombres de buena voluntad.”

Luego repicaron las campanas más fuertes y profundas:
“Dios no ha muerto, ni duerme;
El mal fracasará, y el bien prevalece,
Con paz en la tierra, a los hombres de buena voluntad. ”

Las campanas juegan un papel importante en nuestras vidas. Ellas nos llaman, nos despiertan, nos recuerdan, nos deleitaran y a veces nos alarman.

El inicio del Adviento y la cercanía de la Navidad nos traen a la mente las “Campanas de Navidad”, y traen a la mente un objetivo clave de la temporada: convocarnos a la esperanza.

Las profecías de la venida del Salvador son todas sobre la esperanza. El pueblo de Dios disperso será reunido otra vez, la tierra estéril dará su fruto, el león y el cordero se echarán juntos, y Dios y los pecadores serán reconciliados. Él llenará a su pueblo con Su Espíritu, para que aprendan la fidelidad a Su pacto de una manera nueva y duradera.

El color púrpura del Adviento es porque ese es el color del cielo en la transición de la oscuridad de la noche al brillo de un nuevo día. La venida de Cristo anuncia una nueva era para la humanidad: una era de salvación, y de hecho una era de la adopción de Dios como nuestro Padre.

Y así comenzamos otro Adviento, justo después de una elección que ha dañado nuestra nación y lo seguirá haciendo en las próximas décadas. Comenzamos otro Adviento bajo la sombra de la cultura de la muerte, ya que el aborto sigue siendo la única forma de violencia que cobra más vidas que cualquier otra cosa, incluyendo la pobreza, el SIDA, el abuso de drogas, el terrorismo y la guerra. Comenzamos otro Adviento bajo una Administración opresora en los Estados Unidos, que no cree en la libertad religiosa, un derecho humano básico y un derecho americano.

Y sin embargo, nos atrevemos a esperar, y esa esperanza es la que inspira nuestro trabajo pro-vida.

El aborto no es sólo un pecado contra la vida; es un pecado contra la esperanza. Piense en lo que tantas madres embarazadas asustadas, dicen: “No puedo traer un niño a este mundo”. Esa no es la voz de la “libertad de elección”, es la voz de la desesperación, nacida del sentimiento que uno no tiene ni libertad ni elección.

Nos corresponde a nosotros hacer que las campanas de Navidad suenen “más fuerte y profundo” al llegar a estas mamás con una ayuda concreta, y moviendo nuestra sociedad hacia una Cultura de la Vida. Estamos inspirados a trabajar por esto, sabiendo que “el mal fracasará, y el bien prevalece”. Porque la misma esperanza se ha Encarnado en el Divino Niño.

Fr. Frank Pavone
Director Nacional
Sacerdotes Por la Vida

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Lista Navideña de Adultos

Thursday, November 29th, 2012





Una de las canciones de Navidad que escuchará en la radio durante estos días se llama “Grown-up Christmas List” (Lista Navideña de Adultos). Habla del hecho que la edad no nos hace dejar de soñar, y a medida que la vida avanza, nuestros deseos en Navidad no son para nosotros mismos, “sino por un mundo necesitado”. La lista comienza: “no más vidas quebrantadas, que las guerras nunca comiencen… que lo correcto gane siempre”.

¿Nos animamos a esperar estas cosas, simplemente porque el calendario dice que se acerca el 25 de diciembre ?

En efecto, la pregunta para un cristiano es : “¿Cómo no podemos esperar estas cosas?”. Después de todo, las listas navideñas son producto de la esperanza navideña, y la esperanza navideña se basa en un hecho histórico : Dios ya nos ha dado todo en su Hijo. San Pablo pregunta: “El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas”. (Rom. 8:32)

Esperamos cosas buenas en la vida, y nos rodean cosas buenas. Pero la mejor de todas ellas no nos satisface completamente. Las mejores relaciones dejan algo que desear, y las mejores vacaciones siempre terminan y nos dejan esperando la próxima. Esto es así porque cada cosa buena es un reflejo del bien mismo.

En el nacimiento de Cristo, encontramos esa bondad infinita y total. “Porque en él reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente”. (Col. 2 :9) “El Hijo es replandor de su gloria e impronta de su sustancia”. (Heb. 1:3) En el nacimiento de Jesucristo, Dios todopoderoso ha dado a la familia humana su última y mejor oferta de esperanza.

La maravilla de la Navidad, de hecho, es que la venida prometida del Mesías del Señor se cumplió de una manera sorprendente que sobrepasó la esperanza y los sueños del antiguo pueblo. En la primera noche de Navidad, los ángeles anunciaron el nacimiento de Cristo a los pastores. Pero en vez de decir que Jesús era el Mesías del Señor, dijero que El es “Mesías y Señor” (Lk 2 :11). En otras palabras, sencillamente Dios no mandó a alguien que lo representara. Vino El mismo!

La Navidad no es el nacimiento de un niño que se convirtió en un gran hombre. Se trata de Dios que creó a la familia humana, y luego decidió convertirse en un miembro de esa familia, uniéndonos a todos a El. Une a su divinidad a todos aquellos que comparten la naturaleza humana: débiles y fuertes, grandes y pequeños, nacidos y por nacer. La Navidad es universal, y se trata de la exhaltación de la persona humana.

Por eso nuestra “lista de Navidad de adultos” puede decir, “no más vidas quebrantadas”, sea por el aborto o por cualquier otra cosa. Las listas navideñas surgen de la esperanza navideña, y ¡la Navidad es el triunfo de la vida!

P. Frank Pavone
Director Nacional
Sacerdotes Por la Vida

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Condición pre-humana

Wednesday, November 28th, 2012





Algunos que defienden el derecho del aborto dicen que uno es “verdaderamente humano” solo cuando uno es capaz de razonar, decidir, y ser creativo. Sin embargo, un libro de cómo hacer abortos, contiene la siguiente cita: “Seguramente los embriones y los fetos no pueden hacer ninguna de éstas cosas. De hecho, tampoco los recién nacidos, he ahí el debate. Supuestamente, sería igualmente aceptable destruir tanto a los recién nacidos como a los fetos, ya que ambos están en la misma condición pre-humana”. (Abortos de Segundo Trimestre: Perspectivas después de una década de experiencia, Berger et al., eds, P. 215)

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Norma McCorvey

Tuesday, November 27th, 2012





Norma McCorvey, conocida como “Jane Roe” del caso Roe vs. Wade de 1973 en el que la Corte Suprema de los Estados Unidos legalizó el aborto, es ahora una Católica pro-vida. El 23 de Marzo de 1997, ella declaró con las siguientes palabras: ” Yo soy Norma McCorvey. Fui conocida como Jane Roe el 22 de Enero de 1973 cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos declaró que la mujer tiene el “derecho de abortar”. Ahora me reconozco como una hija de Dios, una nueva criatura en Cristo; He sido perdonada y redimida. Hoy, públicamente me arrepiento de haberme involucrado con el aborto. Humildemente pido perdón a los millones de mujeres y niños no nacidos que han experimentado la violencia del aborto. En este lugar de sanación, El Monumento Nacional de los no-nacidos, me uno a todos los que honran el valor de cada niño creado a la imagen y semejanza de Dios, y declaro que lucharé en el nombre de Jesús, hasta ver abolido este holocausto”.

P. Frank Pavone
Director Nacional
Sacerdotes Por la Vida

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