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Archive for January, 2012

Principios Morales

Friday, January 27th, 2012





“La enseñanza católica ofrece un consistente conjunto de principios morales para evaluar cuestiones, plataformas y campañas. Debido a nuestra fé en Jesucristo, empezamos con la dignidad de la persona humana. Nuestra enseñanza nos incita a proteger la vida humana desde la concepción hasta el momento de la muerte natural, a defender al pobre y al desamparado, y a trababjar a favor de una sociedad más justa y un mundo con más paz.” (La Junta Administativa de los Obispos Católicos de E.E. U.U.,Ciudadanos Comprometidos, 1999, p.10).

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Autoridades Públicas

Thursday, January 26th, 2012





 

“Las autoridades públicas que tenemos son las que nos merecemos. Su virtud-o falta de ella-es un juicio no sólo sobre ellos, sino sobre nosotros. Por eso, urgimos a nuestros hermanos ciudadanos que vayan más allá de la política partidista, que analicen las promesas de las campañas con un ojo crítico y que escojan sus dirigentes políticos según su prinicipio, no su afiliación política o el interés propio.” (Los Obispos Católicos de E.E. U.U., Vivir el Evangelio de la Vida, 1998, no.34)

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Sacerdocio – Ni un Momento de Duda

Tuesday, January 17th, 2012





 

En aquella noche tranquila, el rector del seminario llamó a los miembros de mi clase uno por uno. Los pasillos y la capilla del Seminario San José (Dunwoodie) en New York estaban todos quietos y en silencio.

Llegó mi turno, y el rector me dijo que en nombre del Arzobispo de New York (John O’Connor), me transmitía que yo había sido llamado al sacerdocio.

Durante los doce años anteriores a esa noche, yo había estado escuchando esa llamada al sacerdocio dentro de mí. Ahora, yo sabía sin ninguna duda que esa llamada venía de Dios. La Iglesia la había afirmado. Caminé desde la oficina del rector hasta la callada y oscura capilla y me arrodillé ante el tabernáculo. “Ahora estoy seguro, Señor. Ya no tengo que discernir más mi vocación. Ahora mi foco es simplemente vivirla fielmente.”

Desde entonces, no ha habido un solo día, ni siquiera un solo momento, en el cual me haya preguntado o dudado de mi llamado al sacerdocio sagrado. Ni una sola vez he tenido que mirar atrás, o a la derecha o a la izquierda. De hecho, les he dicho a muchas personas que no encontrarán un sacerdote más contento que yo en su trabajo y en su vocación.

El 12 de noviembre de este año, celebré el 23 aniversario de mi ordenación. Muchos buenos deseos, oraciones, y felicitaciones fueron derramadas en mi correo electrónico, Facebook y Twitter, y en nuestras oficinas centrales.

Al observar este aniversario, rodeado por el gozoso amor de las Discípulas del Seños Jesucristo, una carismática, comunidad de Hermanas Franciscanas aquí en Prayer Town, TX (www.dljc.org), pensé mucho en el mosaico que está sobre la puerta trasera de mi parroquia de origen. Ver esto me atrajo al sacerdocio, porque muestra al Señor dándo la Eucaristía, con estas palabras, “El que coma este pan vivirá para siempre.”

Pensé en el Cardenal O’Connor, quien me ordenó, y me enseño tanto ser un sacerdote al igual que un líder pro-vida. Pensé en mi amigo Fr. Benedict Groeschel, CFR, quien me revistió en la ceremonia de mi ordenación.

El Sacerdocio es verdaderamente una vocación para dar vida, y en mi caso, para ser enviado en defensa de las vidas más indefensas de todas, las de los no nacidos.

He adquirido la práctica de cada día rezar por aquellos a quienes he servido en el pasado—todos aquellos a los que he bautizado, absuelto, ungido, casado, confirmado y bendecido, todos aquello a los que les he predicado, por los que he ofrecido misas, a los que les he dado la comunión, y a los que he enterrado, con la cierta esperanza de la resurrección. También rezo por aquellos a quienes Dios sabe, en su Providencia, que en el futuro les serviré. Es una práctica maravillosa que he recomendado a sacerdotes y diáconos; esta práctica envuelve toda nuestra vida de ministerio en un movimiento de oración y alabanza.

¡Gracias a todos por ayudarnos a nosotros los ordenados a permanecer fieles y gozosos en nuestro ministerio!

P. Frank Pavone

Director Nacional, Sacerdotes Por la Vida

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