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Archive for October, 2012

¡Evite las Trampas del Día de las Elecciones! – Primera parte

Friday, October 26th, 2012





Cuando llegue el Día de Elecciones, también llegarán las trampas que vienen con él.

¡Asegúrese de evitar estos problemas, y ayudar a que otros también los eviten!

1. ¡Soy un don nadie – sólo tengo un voto, y mi voto no cuenta!

Esta trampa ignora las lecciones de la historia que muestran cómo las elecciones pueden decidirse por un solo voto o por un puñado de votos. ¡Acuérdese de la elección presidencial del 2000! Estos hechos tal vez son menos conocidos:

Un cambio de menos de un voto por cada distrito electoral en un puñado de estados habría derrotado a Woodrow Wilson en su oferta para la reelección en 1916. Unos pocos votos por distrito electoral en Illinois y un par de otros estados y el entonces vicepresidente Richard Nixon habría derrotado a John F. Kennedy en 1960. En 1974, el congresista Louis Wyman fue declarado vencedor en la carrera al Senado de E.U. en New Hampshire, después de un recuento, por sólo dos votos.

La historia de la lección historia ofrece muchos ejemplos similares.

¡Sí, tu voto cuenta, y usted también puede influenciar muchos otros votos!

2. ¡Todos son unos vagos! — ¡Ningún candidato vale la pena!

Esta es la trampa que busca al candidato perfecto que no existe. Pero su voto no es para canonizar al candidato; sino que es para darle a esa persona su poder temporal para que haga el bien en un tiempo limitado. Si ambas opciones parecen malas, trate de ver cómo una puede ser mejor que la otra. Esto no es “elegir el mal menor”. Más bien, está optando por limitar el mal, y eso es un bien.

3. ¡No puedo votar por un solo asunto!

En primer lugar, la mayoría de la gente eso hace. Por lo general es un “tema único” el que motiva a una persona a girar en torno a un candidato.

Pero si usted no quiere ser un votante de un “tema único”, al menos puede ser un votante inteligente, y darse cuenta de cuán relacionadas están muchos temas. En la base de todos ellos está el derecho a la vida, sin el cual ningún otro es posible. Si un político no puede respetar la vida de un bebé, ¿cómo se supone que va a respetar la tuya?

4. La elección no tiene importancia. – No podemos poner nuestra confianza en el poder mundano. Los que elegimos porque creemos que están de nuestro lado, de todos modos nos van a decepcionar.

Nosotros no ponemos nuestra confianza en el poder terrenal y en el gobierno, sino en el Señor. La participación política no es nuestra salvación, pero es nuestro deber. Es Dios mismo quien nos da la oportunidad y la sabiduría para dar forma a nuestra sociedad de acuerdo con sus leyes. Sin lugar a dudas, cualquier líder humano nos puede decepcionar, y muchos lo hacen. Pero nosotros no somos responsables de predecir o controlar el futuro, ni somos capaces de hacerlo. Somos responsables de analizar las posiciones de los candidatos y la elección de aquellos cuyas posiciones corresponden a la ley moral y al bien común.
En mi próxima columna voy a discutir más trampas del Día de las Elecciones. Mientras tanto, por favor

a) Envíe esta columna a los demás.
b) Diga la oración diaria en ElectionPrayer.com.
c) Distribuya nuestras guías para el votante, disponibles en PoliticalResponsibility.com

¡Gracias!

P. Frank Pavone
Director Nacional

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Inviolabilidad de la vida humana

Thursday, October 25th, 2012





“Urgimos a las autoridades católicas que escogen abandonar la enseñanza católica sobre la inviolabilidad de la vida humana en su vida pública que consideren las consecuencias de su propio bienestar espiritual, como también el escándalo a que se exponen al llevar a otros a cometer serios pecados. Les pedimos que reflexionen sobre la grave contradicción de asumir puestos públicos y de presentarse como católicos creíbles cuando sus actos hacia asuntos concernientes a la vida humana no estan de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia. Ninguna autoridad pública, especialmente una que se considere ser un católico fiel y de verdad, puede responsablemente abogar por, o apoyar activamente, ataques directos sobre la vida humana inocente.” (Los Obispos Católicos de E.E. U.U., Vivir el Evangelio de la Vida, 1998, no.32).

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Domingo Sacerdotal

Friday, October 19th, 2012





 

El Domingo Sacerdotal es el último domingo de octubre, es un día en los Estados Unidos, dedicado a honrar el sacerdocio. Es un día para reflexionar y reafirmar el papel del sacerdocio en la vida de la Iglesia, como un elemento central.

Para observar esta celebración, los Sacerdotes por la Vida los invitan a unirse a una Novena por los Sacerdotes. Para esto puede hacer la oración que aparece a continuación.

También los invitamos a que nos manden los nombres de los sacerdotes que quieran que incluyamos en nuestras intenciones, al igual que algunas historias interesantes sobre sus sacerdotes. ¿Quiénes son los sacerdotes que ustedes quieren que nosotros conozcamos y cuáles son las cosas que han hecho para mostrar la verdad y la compasión de Cristo, el Buen Pastor?

El Domingo Sacerdotal es coordinado por USA Council of Serra International, una organización de hombres y mujeres laicos cuya misión es apadrinar y afirmar vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa en los Estados Unidos.

Novena para el Sacerdocio

Padre, Tú enviaste a tu Hijo Jesucristo Para ser nuestro Sumo Sacerdote, Y nos diste el regalo del sacerdocio Para continuar su trabajo salvífico. Bendice a nuestros sacerdotes, y danos más. Hazlos santos.

Fortalécelos para que proclamen el Evangelio de la Vida, Y para que defiendan los derechos de todos, Especialmente los de los no nacidos. Lleva, a tus sacerdotes y a tu pueblo A la vida que nunca termina.

Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

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Se busca ayuda: Sacerdotes y Hermanos por la Vida

Monday, October 8th, 2012





El cardenal John O’Connor presentó la idea de constituir una  comunidad de mujeres dedicadas especialmente a promover la santidad de la vida  en un artículo que escribió con el título: “Se busca ayuda: Hermanas de la  Vida.” (Help Wanted: Sisters of Life) Recibió cientos de respuestas. El 1 de  junio de 1991, ocho mujeres ingresaron en la nueva comunidad fundada. Hoy tienen  más de 45 miembros y varios conventos en el área de Nueva York.

Entre tanto, Priests for Life ha ayudado a fortalecer a los  sacerdotes en el trabajo pro-vida, mientras conservan sus propias asignaciones,  y continuará haciéndolo.

Pero ¿no es este el momento de dar un paso más adelante y  crear una comunidad en la que sacerdotes y seminaristas puedan dedicar  completamente su vida íntegra a la defensa de la vida?

Ser pro-vida no es un pasatiempo. Es una vocación. En  primer lugar es un aspecto de nuestra vocación humana y un elemento fundacional  de nuestra vocación como cristianos. Por estas razones, es también parte  integral del sacerdocio. Todos estamos llamados a vivir este aspecto de nuestras  vocaciones de una u otra manera, muchos lo hacen dedicando tiempo a distintas  actividades y oraciones pro-vida.

En la Iglesia existen comunidades que se concentran en un  aspecto particular de la vocación cristiana, con el objeto de fortalecer al  resto de nosotros en fidelidad a esa dimensión evangélica. Así, por ejemplo, las Hermanas de la Caridad se concentran en el servicio a los necesitados y  vulnerables del mundo. No son las únicas que están llamadas a la caridad, pero  su existencia nos recuerda ese llamado común a todos. Igualmente, los Sacerdotes  Sacramentinos no son los únicos que adoran el Santísimo Sacramento, pero su  énfasis en este aspecto de nuestra fe nos alienta a que adoremos el Santísimo  con mayor fervor.

Lo mismo ocurre con una comunidad dedicada a la vida. El Papa  Juan Pablo II ha dicho que “la defensa y la promoción de la vida no son  monopolio de nadie, sino deber y responsabilidad de todos.” (Evangelium  Vitae, 91) Por lo tanto, el propósito de una comunidad de este tipo no es decir:  “Nosotros nos encargamos de hacer el trabajo pro-vida, el resto de Uds. no tiene  que preocuparse de ello.” De hecho el propósito de esta comunidad sería  exactamente opuesto: ¡hacer un llamado a toda la Iglesia a darle a la defensa de  la vida la prioridad que requiere, en todo nivel de la vida y el ministerio de  la Iglesia!

Algunos se preguntarán por que, dada la escasez de sacerdotes,  los “distraemos” de su tarea específica. La respuesta es que el movimiento  pro-vida es precisamente fuente de muchas vocaciones nuevas. Muchos se acercarán  al sacerdocio precisamente porque existe una comunidad pro-vida. Esta  comunidad serviría a las parroquias de todo el país.

Estoy convencido que ha llegado el momento. Me he reunido con  muchos jóvenes de todo el país que están dispuestos a dedicar su vida a sus  hermanos y hermanas por nacer. Por eso, yo también lanzo esta llamada. “Se busca  ayuda.” Los que estén interesados contáctenme a vocations@priestsforlife.org.

 

P. Frank Pavone

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Para vivir el Año de la Fe

Wednesday, October 3rd, 2012





El próximo 11 de octubre comenzará la celebración del Año de la Fe, convocado por Su Santidad Benedicto XVI como una invitación para la renovación de la fe en cada uno de los bautizados y, de esta forma, signifique una renovación para toda la Iglesia y sus instituciones de servicio en el Amor.

El Papa eligió el 11 de octubre para comenzar el año de la Fe porque en esta fecha coinciden dos aniversarios fundamentales en la Vida de la Iglesia.  El primero es el 50 aniversario de la convocatoria del Concilio Vaticano II realizado por el Beato Juan XXIII.   El segundo es el 20 aniversario de la publicación del Catecismo Universal de la Iglesia Católica, por otro beato: el Papa Juan Pablo II.

Por ello un compromiso fundamental durante este año de la fe consiste en estudiar los documentos del Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica, respecto este último una opción sería estudiar el Compendio del Catecismo.  Estos forman parte de lo que la Iglesia considera los “textos fundamentales”.  Los pueden leer en www.vatican.va, la página oficial del Papa.

Estos dos acontecimientos son muy importantes porque ambos tienen un objetivo común, ayudarnos  a vivir con pasión el bautismo en el momento histórico que nos ha tocado vivir.  Solía repetir mi profesor de Historia de la Iglesia, el P Rafael Cartaya , “la historia de la Iglesia es la historia de los Santos”.  Es la historia de las mujeres y de los hombres que viven el Evangelio radicalmente en el momento histórico y en las circunstancias que les tocó vivir.  En este sentido la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos nos anima a meditar en sus vidas, como uno de los recursos para la renovación de nuestra fe.

Existen muchas formas de celebrar el Año de la Fe en los diversos niveles eclesiales, desde el nivel de la Iglesia Universal en el Vaticano, pasando por las conferencias episcopales, congregaciones religiosas, diócesis y parroquias, movimientos eclesiales, centros educativos, de la salud, hasta llegar a la Iglesia Doméstica que es la familia y a cada uno de nosotros como bautizados.

Desde los Estados Unidos nuestra celebración estará marcada por un acontecimiento especial, se trata del 40 aniversario, el 22 de enero del 2013, de la legalización del asesinato de personas no nacidas por el aborto, que a la fecha ha cobrado más de 54 millones vidas.

El principal objetivo del  Papa Benedicto XVI para convocar el año de la Fe es: “el encuentro con Jesucristo y la belleza de la fe en Él”, todo debe, pues, estar encaminado a este encuentro.

Recuerdo, cuando era seminarista, que una vez nos visitó Mons. Cipriano Calderón, un obispo miembro de nuestra Hermandad de Operarios y que servía entonces a la Iglesia para ayudar al Papa Juan Pablo II en la elección de los obispos, especialmente para América.  Él ya está en el cielo.  Recuerdo, como si fuera ahora, una homilía en la cual nos compartió las tres principales formas en crecer en la Fe en Jesús.

  1. De rodillas. Pidiéndoselo a Jesús en la oración.  “Señor creo pero aumenta mi fe”.
  2. Los Sacramentos. El encuentro con Jesús en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía y,
  3. La práctica de la caridad.  Encontrar a Jesús en el prójimo, de manera especial en los más pobres.

Yo voy a retomar esta enseñanza de Mons. Cipriano y voy a actualizar al momento actual haciendo una propuesta para vivir hoy el Año de la Fe.

  1. Sugiero que cada uno de nosotros elijamos una jaculatoria para pedir a tiempo y a destiempo el aumento de nuestra Fe en Dios durante este año.  Por ejemplo, yo seguiré orando mi preferida que dirijo al Padre. “Padre aumenta mi confianza en ti”.
  2. Lo segundo es aumentar la frecuencia para recibir a Jesús Sacramentado en nuestros corazones.  Ojalá que la mayoría de quienes me leen puedan organizar sus vidas para tener en el primer lugar la celebración Eucarística.
  3. Y, tercero, y aquí uno el Año de la Fe al 40 aniversario del comienzo del holocausto masivo del aborto, les propongo hacer un compromiso de amar afectiva y efectivamente a Jesús en los no nacidos, buscando formas concretas de realizar el apostolado por la Vida.

Es también una maravillosa oportunidad para leer nuevamente la Encíclica Profética “Evangelio de la Vida” escrita por el Beato Juan Pablo II.

Personalmente yo voy a organizarme porque  quiero leer nuevamente los documentos del Vaticano II.  El Vaticano ha anunciado que se dará a conocer el 11 de octubre un documental sobre el Vaticano II.  Yo lo estoy esperando con ansias para compartilo con todos ustedes.

Además de estos tres puntos tal como les citaba a mi profesor de la Iglesia.  Este año es una oportunidad muy especial para comprometernos a conocer la Vida de, al menos, 12 santos.  Uno por mes comenzando por los santos canonizados de sus países.  Si aún no han sido canonizados elijan sus santos favoritos y lean una nueva biografía o un escrito que no conozcan aún.

Todos estamos llamados a ser santos, viviendo, como ellos, el Evangelio en el momento histórico y en las circunstancias que nos ha tocado vivir nuestra peregrinación hacia la Casa del Padre.

Una propuesta comunitaria pro vida para vivir el año de la Fe se las presentaré en un anexo.

 

ANEXO

Propuesta Celebración Comunitaria Pro Vida del Año de la Fe

Una verdadera renovación de la fe necesariamente desemboca en una vivencia más radical del Amor al prójimo, especialmente a los más pobres.

Esta es tan solamente una de las muchas formas comunitarias en las cuales podemos vivir este Año de la Fe.

La propuesta consiste en que cada iglesia adoptemos un Centro de Ayuda a la mujer embarazada en donde exista, u organizarse para fundar uno en donde no lo haya.

Esta adopción no sería solamente en un papel, moralmente o de deseo, sino de una manera muy concreta, nos estaríamos refiriendo a una estrecha relación de padrinazgo con el Centro de Ayuda a la Mujer Embarazada. Permítanme explicarles cómo.

Comencemos por los sitios en donde ya exista un centro de ayuda a la mujer embarazada.

Lo obvio es conocer a los responsables del centro y hacerles saber que cuentan con el apoyo de la Iglesia.

Este apoyo comenzaría por una campaña permanente de oración por quienes trabajan en estos centros y están a diario en el frente de batalla con el diablo, para arrebatarle a esa madre con su hijo que se siente atrapada y que cree que su única salida es matar a su hijo y, con él, crear una herida profunda en su corazón y en el Cuerpo de la Iglesia.

Por otro lado, se trataría de asegurar el funcionamiento del centro, organizando campañas para su apoyo financiero.

La comunidad cristina tiene que ser solidaria con esta causa, dada la urgencia por la amenaza masiva de la vida de los bebés no nacidos. No hacerlo es una omisión grave como comunidad cristiana.

Me sentí muy feliz cuando viajé a Colombia, y pude visitar en la Arquidiócesis de Bogotá un centro de ayuda a la mujer embarazada apoyado directamente por una parroquia (incluso funcionaba dentro de las instalaciones parroquiales); otro centro estaba siendo apoyado directamente por una congregación religiosa. Son un ejemplo a seguir.

Ningún centro de ayuda a la mujer embarazada debería cerrar sus puertas por falta de apoyo económico. Los cristianos tenemos que sostenerlos como parte esencial de la promoción humana, que es fundamental en el mensaje evangélico de Jesús. Jesús nos lo enseñó: “lo que hicieron a uno de estos los más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt 25 40)

Este apoyo no solamente tiene que ser con dinero, sino también con campañas de recolección de ropa y de alimentos para bebés; y la ofrenda de tiempo como voluntarios trabajando directamente por turnos en estos centros.

En segundo lugar, consideremos el caso donde no exista aún un centro de ayuda a la mujer embarazada.

La propuesta es organizarse para fundar un centro, que podría estar a cargo de un equipo ecuménico parroquial, diocesano y/o nacional. Recuerdo con mucho cariño que en mi Venezuela natal, cuando el tema del SIDA se extendió, las denominaciones cristianas hicieron un esfuerzo ecuménico para atender a aquella necesidad.

Nuestros dos principales objetivos generales tendrían que ser.

¡Qué no haya una diócesis sin, al menos, un centro de ayuda a la mujer embarazada!

¡Que toda mujer embarazada en dificultad sepa que hay una ayuda disponible para ella y su bebé

¿Aceptan el reto para este Año de la Fe? Porque recordemos el dicho de San Crisóstomo: “Solamente cree de verdad, el que practica lo que creee”

 

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