2do día de retiro






(Este icono de Jesús dormido en la barca durante la tormenta es uno de mis consuelos de Dios favoritos; se los comparto para que  lo contemplen, especialmente cuando experimenten las pruebas y dificultades de la vida.  Jesús SIEMPRE ESTÁ a nuestro lado)

Elegido de entre los hombres, el sacerdote sigue siendo uno de ellos y está llamado a servirles entregándoles la vida de Dios. Es él quien “continúa la obra de la redención en la tierra” (Nodet, p. 98). Nuestra vocación sacerdotal es un tesoro que llevamos en vasijas de barro (cf. 2 Co 4, 7). San Pablo expresó felizmente la infinita distancia que existe entre nuestra vocación y la pobreza de las respuestas que podemos dar a Dios. Desde este punto de vista existe un vínculo secreto que une el Año paulino y el Año sacerdotal. Todavía conservamos en lo más íntimo de nuestro corazón la exclamación conmovedora y confiada del Apóstol, que dice: “Cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte” (2 Co 12, 10). La conciencia de esta debilidad abre a la intimidad de Dios, que da fuerza y alegría. Cuanto más persevera el sacerdote en la amistad de Dios, tanto más continuará la obra del Redentor en la tierra (cf. Nodet, p. 98). El sacerdote ya no vive para sí mismo, sino para todos (cf. Nodet, p. 100).

VIDEOMENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
AL RETIRO SACERDOTAL INTERNACIONAL
EN ARS
(27 DE SEPTIEMBRE-3 DE OCTUBRE)

Lunes 28 de septiembre de 2009

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