Este es un pueblo bueno






No deja de maravillarme la fibra humana del pueblo estadounidense, especialmente la manera como se unen en un solo corazón frente a las tragedias.  Lo pudimos experimentar durante los hechos trágicos del 11 de septiembre y lo estamos contemplando ahora alrededor del ataque y asesinato en Tucson, Arizona.  Esta tragedia ha movilizado al país completo sin hacer diferencia por el color de los partidos políticos, raza o credo religioso.

En los canales de televisión se multiplican los programas en los cuales se analiza lo sucedido.  Hasta el presidente de la República presidió un memorial en honor a los caídos y a quienes salvaron vidas aquel día.  El presidente ha sido tocado especialmente porque entre los asesinados está una pequeña niña de 9 años, Cristina Taylor, lo cual es imposible que no lo haya sensibilizado dado que –como sabemos- tiene dos hijas, de hecho, durante su discurso en varias ocasiones su voz se le notó entrecortada.  Es impresionante la forma en que un país completo celebró y comenta con sinceridad en el corazón el que la congresista, Gabrielle Giffords, herida gravemente en el ataque, haya abierto los ojos por primera vez durante la visita del presidente Obama y otros amigos a su habitación en el hospital.  Ese es el pueblo estadounidense.  Es un pueblo bueno.

Sin embargo, un grupo pequeño de una secta ha protestado diciendo que la niña mereció morir dando unos argumentos tan descabellados que no amerita ni hacer mención de ellos.   Y es que la realidad supera la ficción. Obviamente quien tiró del gatillo en el ataque y los miembros de esta secta no representan la mayoría del pueblo bueno estadounidense.

Una porción de ese pueblo bueno  se une en enero para protestar otra tragedia que acontece a diario en esta gran nación.  Nuevamente su voz se alzará a un solo corazón en la Marcha Por La Vida el próximo sábado 22 de enero en San Francisco y el 24 de enero en Washington DC.  Es una protesta en contra de la legalización federal del aborto en aquel trágico 22 de enero de 1973 en el caso Roe vs Wade.    La tragedia que sigue tomando la vida de más de 3300 bebés por día y dejando sus madres afectadas para toda su vida.  Un holocausto, que no nos cansaremos de repetir, sin paralelo en la historia de la humanidad que ya ha cobrado  la vida de más de 50 millones de bebés abortados.

Quiero resaltar –de lo cual estoy convencido- que los miembros del Pueblo Estadounidense que aún no se unen activamente a la protesta frente a esta tragedia, es simplemente porque no saben realmente lo que está aconteciendo.  Me explico.  Muchos apoyan el aborto sin saber exactamente qué es un aborto.  Una vez que las personas son informadas de lo que implica un aborto (desmembramientos, aplastamientos de cráneos, corazones que dejan de latir al ser succionados por una aspiradora; descripciones hechas por los mismos abortistas en cortes de esta nación…) es muy raro el caso que no apoya la vida.

Yo me pregunto.  ¿Qué pasaría si un día todas los canales de TV amanecieran hablando de la tragedia que acontece en las fábricas de abortos así como hablan hoy de la tragedia de Tucson Arizona? ¿Se imaginan?  Pues en tanto eso no suceda debemos seguir trabajando duro para  que seamos más los que defendamos la vida activamente. La Marcha por la Vida es una oportunidad para que otros se unan al movimiento.  El P Frank Pavone, Director Nacional de Sacerdotes por la Vida, enumera los beneficios de esta marcha:

“1. Le da voz a los niños. Aunque es cierto que el aborto sigue sin control; no sigue sin oposición. La presencia de los manifestantes en Washington es una llamada profética al gobierno y a la nación. Cuando una tragedia perdura día tras día, la voz de quienes defienden a las víctimas debe elevarse, no quedarse callada.

2. Sirve de estímulo para nuestros amigos del gobierno. Es preciso que los miembros del Congreso que apoyan el derecho a la vida puedan oirnos. Tienen que ver que estamos presentes y somos numerosos, para que a su vez ellos puedan seguir luchando para que termine el aborto.

3. Es un estímulo para nosotros. Los participantes regresan de la marcha revitalizados e inspirados para seguir trabajando un año más. Ven de cerca a quienes trabajan con ellos desde todos los puntos del país, y saben que pertenecen a un gran movimiento.

4. Se entrenan líderes jóvenes. Yo recibí mi propia inspiración para unirme a este movimiento al asistir a una Marcha pro Vida cuando estudiaba la segunda enseñanza. Otros muchos jóvenes reciben inspiración similar de este evento anual.”

Cada día esta protesta tiene que ir más allá de la afiliación a un partido político para que sea una lucha por los derechos civiles de los bebés no nacidos.    La Dra Alveda King, sobrina del  Pastor Dr Martin Luther King Jr., suele repetir que la lucha por los derechos civiles de hoy es la lucha por los derechos civiles de los bebés no nacidos discriminados por su tamaño y grado de desarrollo.   

Espero que este año seamos muchos más los hispanos que alcemos la voz a favor de la vida en todas la ciudades donde se organicen marchas pero de manera muy especial en San Francisco y Washington DC.

P. Victor Salomon

Director de Apostolado Hispano

Sacerdotes Por la Vida

Leave a Comment

*