Cada creyente es llamado a ser un ciudadano fiel, informado, activo






Para los Católicos, la virtud pública es tan importante como lo es la virtud privada en cuanto a que construye un bien común. Dentro de la tradición Católica, la responsabilidad cívica es una virtud; la participación en los procesos electorales es una obligación moral. Cada creyente es llamado a ser un ciudadano fiel, informado, activo y partícipe responsable dentro del proceso político. Como dijimos hace un año, “animamos a todos los ciudadanos, particularmente a los Católicos, a abrazar sus deberes cívicos, no solamente como un deber y privilegio, sino como una oportunidad más amplia para participar en la construcción de la cultura de la vida. Cada voz cuenta en el foro público. Cada voto cuenta. Cada acto de responsabilidad cívica bien hecho, es un ejercicio de un poder individual muy significativo”. (U.S. Bishops: Ciudadanía Fiel — Responsabilidad Cívica para el Nuevo Milenio, 1999).

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