Dando nuestras vidas






El Buen Pastor da su vida por sus ovejas. Este tema también se encuentra en la historia del Buen Samaritano (Lc. 10:25-37) En el camino de Jerusalén a Jericó, un hombre fue atacado por ladrones. Pasaron un sacerdote y un levita pero no se pararon a ayudarlo. A pesar de su conocimiento sobre la Ley y los Profetas, siguieron de largo. ¿Por qué?

Una de las razones podría se que tenían miedo. El camino de Jerusalén a Jericó es peligroso. Por sus numerosas pronunciadas curvas, se presta para ataques por parte de ladrones que fácilmente se pueden esconder no lejos de sus victimas. Quizás los sacerdotes y levitas que pasaron junto a ese hombre se preguntaron a sí mismos, “Si me paro a ayudar a este hombre, ¿qué me pasará? Quizás quienes lo atacaron todavía están ahí. Quizás se estén escondiendo cerca. Este es un camino peligroso, mejor sigo adelante.”

Algunas veces nosotros nos hacemos la misma pregunta. Por ejemplo, si hablo muy alto sobre las victimas de aborto, ¿qué me va a pasar? ¿Enfrentaremos persecución, oposición, perderé popularidad si me envuelvo en una causa así?

Pero viene el Buen Samaritano y él se guarda la pregunta. Él no preguntó, “Si ayudo a este hombre, ¿qué me va a pasar? Y esta es la pregunta para nosotros. Si no enfrentamos este mal, ¿qué le pasará a los no nacidos? Si yo no me envuelvo, ¿qué le pasará a aquellos que son vulnerables, a aquellos que son marginalizados por nuestra sociedad, a aquellos que son oprimidos, a aquellos que no tienen a nadie que hable por ellos?

P. Frank Pavone

Director Nacional, Sacerdotes Por la Vida

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