Decir que si






Cuando recibimos a Jesús en la Santa Comunión, acogemos a la Cabeza del Cuerpo, la Iglesia. Y al acoger la Cabeza, estamos sujetos a dar acogida a los miembros. Si queremos aceptar a Cristo, debemos de aceptar a todos aquello que El ama y por quienes murió. Si yo recibo la Hostia, pero siento odio por cualquier persona, es como si rompiera parte de la hostia y se la devolviera al sacerdote diciéndole, “Yo quiero esta parte del Cuerpo de Cristo, pero no esta otra parte.”  Es por esto que nosotros debemos de también aceptar a todos nuestros hermanos y hermanas no nacidos. El aceptar a Jesús en la comunión mientras rechazamos a los niños no nacidos es una contradicción y un insulto. Decirle que sí a Jesús es decirle que sí a todo y cada ser humano.

P. Frank Pavone

Director Nacional

Sacerdotes Por la Vida

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