Diez Años Después: Otro Llamado a Trabajar a Pleno Tiempo por la Vida






El general George S. Patton, Junior, en su ensayo del 1926 titulado “El Secreto de la Victoria”, escribió:   “El secreto de la victoria no se halla por completo en el conocimiento.  Acecha invisible en esta chispa revitalizadora, intangible, y sin embargo tan evidente como el relámpago – el alma guerrera.  La determinación inconmovible de adquirir el alma guerrera, y entonces conquistar o perecer con honor: ése el es el secreto de la victoria”.

No puedo contar cuantas “almas guerreras” he conocido a lo largo del país en el movimiento por la vida.  Pienso en la anciana que no podía caminar, y sin embargo, aún confinada a su silla de ruedas y luchando contra el cancer, insistía en acudir regularmente a rezar ante el molino de abortos; pienso en toda la gente joven que se muda a lugares desconocidos en el país y, por escaso salario o sin salario alguno, emprenden a tiempo completo la labor por la vida.

La litanía puede seguir y seguir.

Hay gente que vislumbra el horrible problema del aborto, cuán entroncado está en nuestra sociedad, y pretenden que no se puede hacer nada.  A fin de cuentas, o no se comprometen en la batalla, o se comprometen en ésta como un “pasatiempo”, como algo a lo que se le puede prestar algunos momentos cuando las cosas “más importantes” no consumen nuestra atención.

La otra respuesta ante el aborto es la de transformarse en un “alma guerrera”.  Aunque esto no es “fanatismo”, sí es una dedicación total, al punto de aceptar el ofrecer la vida por la causa.

Hace diez años, justo tras la tragedia del once de septiembre, prediqué un sermón en EWTN, y voy a repetirlo este mes.  Dije lo siguiente:

La cuestión fundamental de nuestros días es la santidad de la vida.  Estamos en guerra, y esta guerra cala hasta la médula de nuestra fe.  Hay una división aquí entre aquellos absolutamente dispuestos a defender la santidad de la vida y aquellos que no lo están.

Quiero decirles a ustedes hoy, ahora, que es tiempo que la gente abandone sus profesiones, es tiempo que los estudiantes dejen sus universidades, es tiempo que la gente se una y se dedique a pleno tiempo a terminar con el desastre que continúa entre nosotros día tras día – la matanza de niños inocentes.  Es tiempo que nos dediquemos a tiempo completo a acabar con esto.

Hay tanta gente que dice, “Ésta es la cuestión más importante”. Pero ¿dónde está la gente que haga el trabajo?  ¿Dónde está el dinero para financiar los proyectos por la vida?  Una respetada institución le dijo recientemente a otra organización por la vida lo siguiente:  “Ustedes han quedado solos – no tenemos suficiente personal, no tenemos suficiente financiamiento”.

Me siento como Elías al decir, ¿por qué estamos a horcajadas sobre la verja, cuál es el problema aquí?   Tenemos que unirnos todos.  Ahora mismo estoy llamando a todos a quienes llegue el sonido de mi voz.  Si ustedes sienten en su corazón el llamado a dedicarse a tiempo completo a terminar con la tragedia del aborto, hagan contacto conmigo.  Aquí estamos forjando  un ejército.

Es tiempo de actuar y de dar nuestras mismas vidas por nuestros hermanos y hermanas que aún no han nacido, que esperan por nacer.

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