El César debe también obedecer a Dios






Un tema importante de la historia del Antiguo Testamento es la manera en que Israel, la gente de Dios, se relacionaba con las naciones que le rodeaban. La gente de la alianza no debía seguir las practicas idolatras de todas esas naciones. Israel, después de todo, tenia el beneficio de la Ley de Dios revelada. Las otras naciones no la tenían.

Una cosa que los Israelitas querían imitar, era el hecho de que otras naciones tenían un rey. Hubo un momento en el que le exigieron a Samuel el profeta, “Danos un rey” al consultarlo con El Señor le dijo a Samuel que “si ellos piden un rey, les daremos un rey.” Pero Dios también les dio una advertencia esencial: que ambos, la gente y sus reyes, tienen un rey en el cielo. El bienestar de la nación depende de la obediencia que el rey y la gente le den al Rey del Cielo. (véase 1Samuel 8:1-22 y 12:13-15)

El Señor Jesús expresa lo mismo en Mateo 22: 15-22. Cuando le preguntaron si los impuestos deberían ser pagados al César, Jesús preguntó de quien era la imagen en la moneda. “La del César” fue la respuesta. El Señor entonces dijo, “Entonces denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (MT 22:21)

La moneda le pertenece al César, porque tiene la imagen del César. Los seres humanos le pertenecen a Dios, porque fuimos hechos a imagen de Dios. Lo que este pasaje implica es que en lo que le pertenece a Dios incluye al mismo César. El César debe obedecer a Dios.

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