El hombre también sufre por el aborto






Lamentablemente, la ley en Estados Unidos no protege al hombre en lo que al aborto se refiere. Si su mujer se quiere practicar un aborto, la ley afirma que ella tiene derecho a eso, pues la criatura está dentro de su cuerpo y, según dicen, “ella puede hacer con su cuerpo lo que estime conveniente”. El hombre, legalmente, no puede hacer nada para defender a su hijo, para salvarle la vida. La ley no le ampara.

Ocurre muchas veces que el hombre oculta que la mujer se practicó un aborto en contra de la voluntad de él. Por supuesto, esto tiene una repercusión en la relación del hombre y la mujer. Y, en muchos casos, la relación llega a romperse al no poder él seguir teniendo confianza en una mujer que fue capaz de matar a su hijo a espaldas de él o contra su voluntad.

Todo esto le crea al hombre síntomas de depresión y ansiedad, sobre todo por no haber podido salvar la vida de su hijo. Con el tratamiento de psicoterapia se puede llegar a cerrar la herida, pero siempre va a quedar la cicatriz. O sea, el recuerdo de lo que para él resultó ser una tragedia en vez de una gran alegría, lo que hubiera sido posible si hubiera tenido a su hijo.

Frecuentemente, el hombre piensa cómo habría sido su hijo, especialmente cuando ve niños a su alrededor. Todo esto le puede crear, consciente o inconscientemente, reacciones de rechazo hacia las mujeres y una gran desconfianza, pues teme volver a vivir la situación que tanto le traumatizó. Esto podría desencadenar un mecanismo psicológico que le podría llevar de la impotencia sexual a la promiscuidad, pues al no sentir confianza en las mujeres, ni consideración ni respeto, las usa para saciar sus instintos físicos.

A veces, el hombre se identifica con el hijo que le mataron, con la diferencia de que él sí se podría haber defendido, cosa que su hijo no pudo hacer y él tampoco lo pudo defender. A veces, al hacer consciente esta experiencia, siente una gran conmoción y llora, pues está reviviendo aquellos momentos que jamás podrá olvidar.

Nota: El Dr. Iglesias es psiquiatra y reside en Miami, Florida, U.S.A.

por el Dr. Alberto Iglesias

 

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