El Triduo que nos abrió el Cielo






Faltan pocos días para que se termine la Cuaresma, este período de preparación para la Celebración del Triduo Pascual.  Esta es la principal de las fiestas  del calendario litúrgico de la Iglesia Católica.   Yo no la celebré  los primeros 25 años de mi vida hasta el inicio de mi conversión en el año en 1990.  Como era un católico light, de esos que solamente iba a la Iglesia para los bautizos, los matrimonios y las misas de los difuntos, me había perdido la riqueza celebrativa de estos días santos.

El Triduo Pascual: Viernes, Sábado y Domingo de Resurrección son como un solo día en tres dimensiones.   El Viernes Santo nos internamos en el misterio de la Pasión y la Muerte del Señor con toda la riqueza celebrativa de la Adoración del Crucificado Victorioso en las celebraciones litúrgicas del Viernes en la tarde –por favor no dejen de asistir, es una de mis favoritas-.   El templo no debe tener ningún adorno y, en lo posible, las imágenes tapadas o retiradas.

Luego pasamos a la celebración silenciosa y expectante del Sábado Santo cuando contemplamos –sin ninguna celebración litúrgica- la ausencia del Señor.  Al igual que el Viernes Santo, el sábado no se celebran los sacramentos, esa presencia viva del Señor, para realzar la ausencia de nuestro Señor que está en el sepulcro.  El mundo estuvo por unas horas sin el Rey de Reyes, el Señor de Señores y eso lo celebramos desde las vísperas del Viernes y durante todo el sábado hasta la Noche de las Noches que es la Vigilia Pascual, en la cual me quiero detener, especialmente, a explicar cada una de sus partes con el objetivo de motivarlos para que asistan a la celebración para al cual nos hemos estado preparando durante 40 días.   Comprarse el traje para la fiesta y no asistir no tiene sentido.

Si nunca ha tenido la bendición de asistir a la celebración de la Vigilia Pascual, no se la pierda este año 2010.  Este es su año.   Evidentemente que en la medida que nos hemos preparado durante la Cuaresma (con la limosna, la oración y el ayuno) entonces la celebración será mucho más intensa y jubilosa en el espíritu.  Comencemos por decir que es una fiesta tan Solemne que su celebración se extiende por 50 días.  Sí, leyó bien, son 50 días de júbilo porque Jesús está Vivo y entre nosotros hasta el fin del mundo.  Algunos liturgistas dicen que estos cincuenta días de la Pascua constituyen la celebración de un solo día que es esta Vigilia Pascual, la Noche de las Noches, la Noche en la cual Jesús Resucitó para darnos una Nueva Vida.  La Iglesia debe estar adornada con muchas flores y las vestiduras cambiarán del morado penitencial al Blanco y Dorado de la Solemnidad.  El templo deberá lucir los más hermosos adornos festivos.  Volveremos a orar el Aleluya y el Gloria que deben ser cantados –en algunos sitios se acompañan con el tocar de campanas-.  Cuando fui párroco invitaba a los feligreses a traer campanas y las tocábamos mientras cantábamos el aleluya y el Gloria y se lanzaban fuegos artificiales para expresar la alegría exultante.

La Vigilia está dividida en cuatro partes.  Por razones de espacio no puedo explicar todo el ceremonial pero no se lo pierdan porque es inmensamente rico en símbolos.

  1. Lucernario.  Se bendice el fuego como signo de la luz que es Jesús.  Se bendice el cirio pascual que debe ser muy hermoso para expresar la presencia Viva de Jesús como luz del Mundo.  Entramos en procesión al templo en medio de la oscuridad para expresar simbólicamente la iluminación de la historia, con la presencia del Dios encarnado quien ha abierto las puertas del cielo para todos nosotros.  Se cantará el pregón pascual que expresa la presencia de Dios en la historia.
  2. Liturgia de la Palabra.  Es un recorrido muy hermoso por la Historia de la Salvación por medio de lecturas escogidas del antiguo y nuevo testamento, que resaltan la presencia de nuestro Dios amoroso y cercano en la historia de su Pueblo.  Estarán acompañadas por cantos de salmos y unas oraciones muy hermosas.
  3. Liturgia bautismal.  Se bendice el agua como símbolo de la Nueva Vida que Jesús inaugura para todos los bautizados.  Es un símbolo muy hermoso en el cual se introduce el Cirio Pascual que bendice el agua que nos sepultará con Jesús para resucitar también con Él.  De hecho en las primeras comunidades cristianas,   se acudía al bautismo con agua viva en los ríos y cada sumergida era símbolo de la muerte a la vida de pecado y cada emergida expresión de la Nueva Vida.
  4. Liturgia Eucarística.  Después de casi dos días sin Eucaristía, Jesús se hace presente Sacramentalmente para estar con nosotros hasta el fin del Mundo.

No dejen de asistir a las celebraciones del Triduo que nos abrió las puertas del Cielo.

P. Victor Salomón

Director Internacional, Sacerdotes Por la Vida

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