Evangelio del Domingo San Lucas 4, 1-13






Evangelio del Domingo San Lucas 4, 1-13

El primer domingo de la Cuaresma nos trae el Evangelio que narra las tentaciones de Jesús. Sigamos el texto mientras lo comentamos y actualizamos para nuestras vidas.

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

El primer detalle que nos llama la atención es que Jesús es llevado al desierto por el Espíritu y está Él mismo lleno del Espíritu. Esto significa que Dios permite que seamos tentados como parte de nuestro propio crecimiento espiritual, de camino de regreso a la casa del Padre. Por tanto, es normal que seamos tentados. No debemos tener miedo porque Jesús mismo nos da ejemplo de ello. La tentación misma es una prueba “neutra”, en el sentido que su valoración final depende de la decisión que hagamos frente a ella. Si la rechazamos, entonces le habremos dado un signo positivo; si caemos en ella, tendrá un signo negativo en un primer momento por el dolor, la tristeza y la impotencia de haber abierto nuestro corazón a la oscuridad del pecado. Pero también la Gracia de Dios nos ayuda a aprender de esas caídas para no cometer el mismo error en la próxima ocasión. Es oportuno recordar que Jesús se quedó presente en los sacerdotes para regalarnos el Sacramento de la Reconciliación o Confesión para “curar nuestras heridas” en esta batalla contra el tentador.

Entonces el diablo le dijo: — Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.Jesús le contestó: — Está escrito: “No solo de pan vive el hombre”.

La principal de las tentaciones y la que nuestro enemigo siempre desea sembrar en nuestros corazones, es la duda de nuestra propia identidad de Hijos de Dios. Detrás de cada tentación quiere hacernos pensar que nuestro Padre Dios no existe. Pero además le interesa que los dones de la gracia que hemos recibido del Padre sean usados para beneficio personal y no para el bien de la comunidad. Debemos notar también que Jesús cita la Sagrada Escritura para responder al maligno, recordándonos a todas las generaciones de cristianos la poderosa arma que es la meditación diaria de la Sagrada Escritura. Debemos conocerla muy bien para poder usarla en nuestro discernimiento espiritual. Las tentaciones solamente las podemos vencer usando las armas espirituales que Jesús nos sigue ofreciendo hoy por medio de nuestra Madre Iglesia, resumidos magistralmente en el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica http://www.vatican.va/archive/compendium_ccc/documents/archive_2005_compendium-ccc_sp.html. Debemos estudiar muy bien este documento para tener nuestro radar “detecta tentaciones” en buen estado de mantenimiento para vencer al enemigo.

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:– Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mi me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.Jesús le contestó: — Está escrito: “Al señor, tu Dios, adorarás y al solo darás culto”

Aquí el diablo intenta con otro de sus manjares favoritos: El poder y la fama, llegando al extremo de adorarlo a él como si fuera Dios. No estamos inmunes a esta tentación. No olvidemos que cuando Jesús va de camino de Jerusalén para entregar su vida por nuestra salvación los apóstoles, si esos mismos: San Pedro, San Juan y compañía venían discutiendo por el camino cuál de ellos sería el primero. O dicho en otras palabras cuál tendría más poder sobre los otros. En ellos estamos reflejados todos los apóstoles del futuro, comenzando por los sacerdotes. No habían entendido al Dios nacido en el pesebre y al Dios que no vive en el palacio del César en Roma. Jesús les mostrará en el gesto del lavatorio de los pies cómo ejercer el poder en la Iglesia: muy diferente a lo que le ofrece el diablo. El Lavatorio lo realiza en el marco de la Eucaristía, otro ejemplo de humildad al quedarse en un pedazo de pan –lo más ordinario y desapercibido que puede haber- y un poco de vino. A mí me gusta mucho cuando tengo a Jesús Sacramentado en mis manos después de la consagración, meditar en lo pequeño que se hizo para no vanagloriarme y no quejarme de nada frente a las dificultades. Por tanto, siempre debemos preguntarnos ¿Cuál es la motivación que dirige nuestras decisiones? El deseo de poder y ser conocidos o cumplir la Voluntad de Dios. Esto es básico porque sino podemos entrar en la dinámica “divisionista” y “competitiva” que tanto gusto le produce a nuestro enemigo. Esto lo podemos aplicar a todos los niveles: en las parroquias entre los diversos grupos de apostolado, en el apostolado Pro Vida entre los diversos grupos que Dios ha suscitado, entre los sacerdotes de una diócesis, entre los miembros de congregaciones religiosas e incluso entre los obispos y cardenales. Para no dejar espacios a la duda es muy importante contar con un experimentado director espiritual, con quien compartir regularmente los diversos aspectos de nuestro camino espiritual. Notemos que Jesús también responde a esta tentación citando la Sagrada Escritura.

Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:– Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.”Jesús le contestó: — Está mandado: “No tentarás al Señor, tu Dios”.

El maligno deja para el final la más perversa de sus trampas para los hijos de Dios: el uso de la Palabra de Dios para justificar acciones que no son según la Voluntad de Dios. La tentación en esta oportunidad es en el Templo, el sitio donde está la presencia de Dios. Es muy importante recordar que Jesús dio a los apóstoles en Comunión con Pedro el carisma de la Verdad para interpretar rectamente el sentido de la Sagrada Escritura. Por eso debemos seguir muy de cerca el Magisterio del Santo Padre, quien es el legítimo intérprete de las Sagradas Escrituras para no equivocarnos. El Papa es un faro en medio de la oscuridad. Jesús nos regaló el ministerio de Pedro para garantizarnos vivir en la Verdad. Y en este sentido debemos seguir a los obispos en comunión con la Santa Sede. De esta manera no nos equivocaremos en las decisiones que tomemos.

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

A mi primer director espiritual, el P Cesáreo Gil Atrio, fundador de los Cursillos de Cristiandad en Venezuela, le gustaba decir que las tentaciones terminarían “tres días después de muertos”. Así que el enemigo regresará en “otra ocasión”. No lo olvidemos para estar siempre “vigilantes en oración”.

Leave a Comment

*