Hacerse los que no saben o admitir que no les importa






No me acuerdo que película era, pero recuerdo la escena. Dos amigos están discutiendo y uno decía: “¡No entiendes, no entiendes, has matado a alguien!” y el otro respondía: “No, tu no entiendes, no me importa.”

Quienes abogan por el aborto niegan que el bebé sea un bebé o dicen que no les importa que el aborto mate a un bebé. Cada vez son más los que en la última década han tomado esta postura.

Y en cierta forma, cada vez tienen menos opciones en esta materia. No solamente la ciencia ha confirmado de manera irrefutable que la fertilización es el comienzo de una vida humana única, sino que la Ley está alcanzando a la ciencia.

En el 2005 se sancionó una Ley en Dakota del Sur que luego fue convalidada por las cortes federales que requiere que el abortero le diga a la mujer que viene a practicarse un aborto que el procedimiento destruye un “ser humano íntegro, separado, único, vivo.” Dakota del Norte ha sancionado una Ley similar. Unos cuantos estados más han introducido leyes de este tenor.

Es esta una victoria de proporciones para el movimiento pro-vida y un triunfo maravilloso de la verdad sobre una industria basada en la negación de la verdad. Después de todo, la verdad sobre quienes son los niños por nacer se ha hecho más visible a partir del momento en que la Ley los privó de su protección que lo que era desde el comienzo mismo de la historia humana. Ha sido en décadas recientes que hemos desarrollado el ultrasonido y otras técnicas de visualización, como así también la terapia fetal y la cirugía, para no hablar de los sorprendentes avances genéticos.

Al considerar esta Ley, la corte llegó a la conclusión que evidencia como esta, presentada por el estado, “sugiere que el sentido biológico por el cual el embrión o feto es íntegro, separado, único y viviente debería ser claro para un médico, y Planned Parenthood no ha presentado evidencia que se oponga a esa conclusión”.

Una de las cosas de las que se quejaron los abogados del aborto durante este proceso fue que no se debería permitir al estado forzar a un doctor a transmitir un mensaje ideológico (como pro-vida). Pero la corte del Octavo Circuito señaló que hay una diferencia entre eso y pedirle al doctor que provea información veraz y precisa sobre el aborto. El hecho que esa información pueda llevar a una persona a elegir la vida sobre el aborto no hace que sea inconstitucional requerir a los doctores que provean esa información, dijo la corte.

 Así están las cosas. Los aborteros deben admitir que el aborto destruye un “ser humano íntegro, separado, único, vivo”. La Ley y las cortes se están despertando de casi cuarenta años de sopor inducido por la afirmación en Roe vs. Wade que “no necesitamos resolver la difícil cuestión sobre el comienzo de la vida”. Las leyes y las decisiones de las cortes como las que llegan desde Dakota del Sur declaran: “Sí, necesitamos resolver esa pregunta y sí, la hemos resuelto.”

 Por eso los abogados del aborto deben decidir. ¿Van a hacerse los que no saben, o admitirán que simplemente no les importa?

P. Frank Pavone
Director Nacional, Sacerdotes Por La Vida

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