Jóvenes Pro-Vida






 

Frecuentemente señalo que nuestros jóvenes no son simplemente los “futuros lideres” del movimiento pro-vida. Ellos son líderes aquí y ahora, en más de una forma.

Con frecuencia se me pide que hable sobre el  papel de la juventud en el movimiento pro-vida, y  que anime a las parroquias y a las organizaciones pro-vida a enfocarse más en reclutar jóvenes para esta causa. De hecho, esta no es una tarea difícil. Los jóvenes entienden mejor que muchos adultos el mensaje pro-vida, y la respuesta más común que dan a esta pregunta, “¿Por qué estás envuelto en tratar de detener el aborto?” es “Porque podría haber sido yo.” Ellos están conscientes de que no fueron protegidos en el vientre, y que podrían haber sido asesinados. Ellos son sobrevivientes y lo saben.

Pero más importante para nosotros como adultos es entender que pasará cuando reclutemos más jóvenes en el movimiento pro-vida. Ellos nos retarán. Ellos nos van a hacer recordar cosas que quizás hemos olvidado, y quizás van a poder enseñarnos una nueva forma de activismo, hasta una nueva manera de pensar.

Hay una característica que tienen los jóvenes cuando confrontan asuntos morales fundamentales como los pro-vida. Ellos piensan en líneas rectas. Desacostumbrados a las capas de complicación que los años de los líderes más experimentados tienen, los jóvenes pueden enmarcar ciertas cuestiones con una claridad simple y directa. Y aunque necesitan estar siempre abiertos para aprender de aquellos con más experiencia, también necesitan ser escuchados. Nosotros necesitamos dejarlos que den forma a nuestro propio pensar.

Los jóvenes pro-vida, cuando se den cuenta de que, muertes están teniendo lugar en el edificio al final de la calle, dirán, “¡Bien, vamos para allá y detengámoslo! ¡Debemos de ir allá y decirles que no nos vamos a ir hasta que dejen de matar! Si allá es donde están los bebés que debemos salvar, ¿qué estamos haciendo aquí?”

Entonces, cuando les digamos que un candidato en particular que está corriendo para una oficina está a favor de mantener legal la matanza de niños, nuestros jóvenes declararán, “¡Bien, tenemos que decirle a la gente que no voten por esa persona!”

Cuando ellos entiendan la claridad de la enseñanza del Evangelio sobre la santidad de la vida, dirán, “¡Todos los párrocos tienen que predicar sobre esto y enrolar a su gente en actividades pro-vida! ¡Esto es más importante que cualquier otra cosa!” ¿Acaso no hay verdad en esta “línea directa de pensamiento?” Seguro, podemos enseñar a nuestros jóvenes el “cómo,” cosa que no es siempre simple. Pero también podemos aprender a reenfocar nuestra atención y energía en cosas fundamentales las cuales, al final, simplemente tienen que ser dichas y hechas. Quizás nos hemos vuelto muy complicados; quizás estamos haciendo de la frase “no es tan fácil” una excusa para encubrir nuestra cobardía y falta de confianza.

Cuando planeemos actividades pro-vida, dejemos que los jóvenes se nos unan en nuestras salas de reuniones y en las sesiones de estrategia. Quizás no esté en posición de votar, pero dejémosle tener voz. ¡Su claridad y honestidad podrían ser refrescantes!

P. Frank Pavone

Director Nacional, Sacerdotes Por la Vida

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