La religión no se desliga de la política






Cada Cristiano tiene responsabilidades políticas en este mundo, según su vocación en la vida.

Las Sagradas Escrituras nos dan la perspectiva correcta para comprender adecuadamente nuestra responsabilidad política. San Pablo le escribe a los Filipenses, “Nosotros tenemos nuestra patria en el cielo, y de allí esperamos al Salvador que tanto anhelamos, Cristo Jesús, El Señor.” (Fil. 3:20) San Pedro escribe, “Pero ustedes son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios hizo suyo” (1Pe 2:9) La carta a los Hebreos dice, “sabiendo que no tenemos aquí una patria permanente, sino que andamos en busca de la futura.” (Heb. 13:14)

En otras palabras, le pertenecemos a Cristo. La palabra “Iglesia” (ecclesia en Latín y Griego) significa “llamado a unión” Hemos sido llamados a unirnos, por la palabra de Dios. En realidad hemos sido confiados a la palabra, y le pertenecemos a “Él” quien la habla.

Sin embargo continuamos siendo ciudadanos de este mundo. Jesús oró con las siguientes palabras para Sus apóstoles, y para nosotros también, la noche previa a su muerte: ” No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos mediante la verdad.” (Jn 17:15-17) Somos ciudadanos del cielo, que vivimos en este mundo y damos testimonio de las verdades de Dios en el mundo. Al estar frente a Pilato, Jesús dijo que su reino no era de este mundo, pero que vino al mundo a dar testimonio de la verdad. (Véase Juan 18: 33-38) Nosotros hemos sido llamados para hacer lo mismo.

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