La columna más tonta que jamás haya leído






Un poco antes de las elecciones en los Estados Unidos, el cardenal-electo Raymond Burke repitió en una entrevista una postura que no solamente es coherente con la enseñanza Católica inmemorial, sino que expresa una respuesta de sentido común al asesinato de 50 millones de niños solamente en los Estados Unidos desde Roe vs. Wade. Dijo que no podemos votar por quienes permitirían que continúe esta masacre.

Hace poco leí una columna que intentaba presentar la declaración del cardenal-electo Burke como si contradijera al Magisterio.

El autor empezó su artículo describiendo la afirmación como “una orden… para que los católicos voten te-publicano en el 2010”.

En primer lugar, si los partidos políticos en los Estados Unidos cambiaran sus posiciones sobre el aborto, ni siquiera una palabra del mensaje del cardenal Burke cambiaría. El motivo es que no habla de uno u otro partido, está hablando de todos los partidos. No aboga por uno u otro candidato, expresa estándares que se aplican a todos los candidatos. No busca influir una elección en particular, está enseñando principios que se aplican a toda elección.

El autor de la columna que leí cita al Concilio Vaticano Segundo diciendo “la Iglesia y la comunidad política son autónomas y recíprocamente independientes en sus propios campos”. Pero aparentemente no puede reconocer luego que la Iglesia ejerce su papel en aquel campo en el que tiene autonomía e independencia, a saber, proclamar la verdad moral, independientemente de que ayude o perjudique, o pareciera apoyar u oponerse, a un candidato o partido en particular.

Sin embargo este autor comete un error aún más grosero. Piensa que el aborto es una cuestión que está “desapareciendo” y que tiene un “futuro político en extinción”. ¿Acaso se perdió el debate sobre el aborto en la reforma del sistema de salud? O tal vez no vio las estadísticas publicadas después de la elección por The Polling Company que señalan que el 27 % de los votantes dijeron que la financiación del aborto en la ley del sistema de salud afectó su voto y votaron por candidatos que se opusieron a la ley de reforma del sistema de salud, mientras que el 4 % dijeron que la financiación del aborto en la ley afectó su voto y votaron por candidatos que favorecían la ley.

La encuesta también revela que treinta por ciento de los votantes dijeron que el aborto “afectó” su voto con un 22 % de votantes apoyando candidatos “pro-vida” y un 8 % apoyando a candidatos “pro-aborto”, lo que determina que los candidatos pro-vida tengan una ventaja neta del 14% entre todos los votantes. Mirándolo desde otra óptica, del total de estadounidenses que votaron basándose en la cuestión del aborto, el 73 % eligió candidatos pro-vida, mientras que el 27 % apoyó a los que abogan por el aborto.

No es muy exacto presentar al aborto como una cuestión “en desaparición”.

Algo más. Tenemos que dejar de abusar de la teología para racionalizar nuestra falta de coraje para acabar con el aborto. El aborto está desgarrando los brazos y piernas de los bebés y aplastando sus cabezas. Los mismos aborteros lo llaman “desmembramiento” y “decapitación”. Aquí no puede haber neutralidad y querer inferir que los documentos de la Iglesia dicen algo diferente es simplemente un insulto a la Iglesia.

P. Frank Pavone
Director Nacional, Sacerdotes Por La Vida

 

 

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