La vida religiosa y la vida espiritual






 

El mismo documento, Gaudium et Spes, lamenta la separación entre fe y vida practica. Algunas personas no pueden distinguir adecuadamente entre vida espiritual y vida religiosa. La “vida religiosa” consiste en practicas explícitamente religiosas que se realizan en tiempos específicos, como por ejemplo el culto dominical o las devociones privadas, la “vida espiritual” significa la relación con Dios, la unión a Su Voluntad, en todo tiempo y en todo lugar. Trabajar en lo que sea nuestra vocación, aunque para la mayoría de la gente no es específicamente religioso, es una gran oportunidad para unirnos a Dios si ese trabajo se hizo de acuerdo a Su voluntad. Cada trabajo que hacemos, de hecho, nos acerca más a Dios o nos separa de Él. No hay camino a medias en la vida espiritual. Se nos llama a hacer todo por El Señor y en El Señor.

En el primer capítulo de Isaías, vemos que Dios se enoja con Su gente. Aunque él mismo les dio los ritos y sacrificios que debían hacer, les dice después que esta cansado de ellos y que no quiere mas de ellos. De hecho, les dice que ni siquiera escuchará sus oraciones. El problema, como explica después El Señor, es que la gente tiene sangre en sus manos. Ellos le rendían culto a Dios, pero ignoraban las injusticias a sus alrededores. Dios les exigió que hicieran algo para detener la injusticia. Por lo tanto, no es suficiente que se lleven a cabo prácticas religiosas si dichos actos de culto no nos llevan a tener mayor interés en lo que sucede a nuestro alrededor en este mundo. Estos actos de culto son desagradables para Dios.

Cualquier religión de cualquier lugar en cualquier tiempo, si nos permite ignorar las injusticias y matanzas, no es una religión auténtica y no salvará a nadie. Nuestra responsabilidad política deriva de eso.

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